christus-jesus-christ-mormonA continuación se presentan algunos extractos de Thomas S. Monson, presidente y profeta de los mormones, acerca del Salvador, Jesucristo. A partir de estos, usted aprenderá cómo los mormones (los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) ven a su Señor y Salvador, que es el fundamento de su fe.

El Salvador del mundo

“Él, que nos enseñó a amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, es un maestro de la verdad.  Pero es algo más que un maestro: es el Ejemplo de la vida perfecta.  Pero es más que un ejemplo: es el gran Médico.  Pero es algo más que un médico: es, literalmente, el Salvador del mundo, el Hijo de Dios, el Príncipe de paz, el Santo de Israel, sí, el Señor resucitado que declaró: “He aquí, yo soy Jesucristo, de quien los profetas testificaron que vendría al mundo… soy la luz y la vida del mundo”. “Soy el primero y el último; soy el que vive, soy el que fue muerto; soy vuestro abogado ante el Padre”.

Como testigo Suyo, testifico que Él vive y que, por medio de Él, también nosotros viviremos”.

Thomas S. Monson, “El ejemplo del Maestro”, Liahona, enero de 2003, pág 2-7.

Escogeos hoy

En una pared de mi oficina, colocado directamente enfrente de mi escritorio, hay una copia de un hermoso cuadro del Salvador, pintado por Heinrich Hofmann.  Me encanta el cuadro, que he tenido desde que fui obispo a los veintidós años y que he llevado conmigo a todas partes donde se me ha asignado trabajar.  He tratado de seguir con mi vida el modelo del Maestro.  Siempre que me he enfrentado a una decisión difícil, he mirado el cuadro, preguntándome: “¿Qué haría Él?”.  Luego he tratado de hacer lo mismo.  No podemos equivocarnos cuando optamos por seguir al Salvador.

Thomas S. Monson, “Escogeos hoy”, Liahona, noviembre de 2004, pág 67.

Asombro me da

“I stand all amazed at the love Jesus offers me and the love Jesus offers you. I think of the love he provided in Gethsemane. I think of the love he provided in the wilderness. I think of the love he provided at the tomb of Lazarus; of the love he demonstrated on Golgotha’s hill, at the open tomb, and, yes, when he appeared in that sacred grove with his Father and spoke those memorable words to Joseph Smith. I thank God for his love in sharing his Only Begotten Son in the flesh, even Jesus Christ, for you and me. I thank the Lord for the love he demonstrated by providing his life, that we might have life eternal.”

“Asombro me da el amor que me da Jesús, el amor que da a todos.  Pienso en el amor que demostró en Getsemaní; pienso en el amor que demostró en el desierto; pienso en el amor que demostró en la tumba de Lázaro; en el amor que demostró en el calvario del Gólgota; en el sepulcro abierto, y también en el momento en que apareció en aquella arboleda sagrada con Su Padre y habló aquellas inolvidables palabras a José Smith.  Doy gracias a Dios por Su amor al entregar en sacrificio a Su Hijo Unigénito en la carne, Jesucristo, por todos nosotros.  Doy gracias al Señor por el amor que demostró al ofrecer Su vida, a fin de que pudiésemos tener vida eterna”.

Thomas S. Monson, “La fórmula del éxito”, Liahona, agosto de 1995, pág. 2.

Escuche al Salvador

“En alguna ocasión me preguntarán: «Hermano Monson, si el Salvador se le apareciera, ¿qué preguntas le haría usted?».

Mi respuesta es siempre la misma: «No le haría ninguna pregunta. ¡Más bien le escucharía!».

Thomas S. Monson, “Porque yo era ciego, pero ahora puedo ver”, Conferencia General de abril de 1999

Testimonio

Con todo mi corazón y el fervor de mi alma levanto mi voz en testimonio, como testigo especial, y declaro que Dios vive; Jesús es Su Hijo, el Unigénito del Padre en la carne.  Él es nuestro Redentor y nuestro Mediador ante el Padre.  Fue Él quien murió en la cruz para expiar nuestros pecados.  Él fue las primicias de la resurrección, y gracias a Su muerte todos volveremos a vivir.  Cuán dulce es el gozo que dan estas palabras: “¡Yo sé que vive mi Señor!”

Thomas S. Monson, “¡Yo sé que vive mi Señor!”, Liahona, Conferencia General de abril de 2007.