Distintivos de un Hogar Feliz
“’La felicidad es el objeto y propósito de nuestra existencia; y será el fin de la misma, si seguimos el camino que nos conduce a ella; y este camino es la virtud, la rectitud, la santidad y el guardar todos los mandamientos de Dios’.
Esta descripción de semejante meta universal fue proporcionada por el Profeta José Smith. Fue importante en ese entonces. Es importante ahora. Con un mapa de ruta a seguir tan claro, ¿por qué entonces existen personas tan infelices? Frecuentemente, los ceños fruncidos exceden en número a las risas y la desesperación diluye el gozo. Vivimos muy por debajo del nivel de nuestras posibilidades divinas. Algunos nos confundimos por el materialismo, nos enredamos en el pecado y nos perdemos entre el desfile de la humanidad. Otros gritan usando las palabras del converso de Felipe de la antigüedad ‘¿Y cómo podré [encontrar mi camino], si alguien no me enseña?’
Todos recordamos el hogar de nuestra niñez. De modo interesante, nuestros pensamientos no hacen hincapié en si la casa era grande o pequeña, si el vecindario era elegante o derruido. En cambio, nos deleitamos en las experiencias que compartimos como familia. El hogar es el laboratorio de nuestras vidas, y lo que aprendemos allí determina en gran manera lo que hacemos cuando salimos de allí.
(Thomas S. Monson, “Hallmarks of a Happy Home,” –“Distintivos de un hogar feliz” Ensign, Oct. 2001.)
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