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¿Qué es lo que hace el Presidente Mormón?

Abril 11th, 2009 by Delmy

Thomas S. Monson es el Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son a veces llamados mormones. Puesto que Jesucristo está a la cabeza de la Iglesia, el Presidente Monson guía la iglesia como un representante de Cristo. En este rol, él también sirve como profeta, vidente y revelador. Dos consejeros lo apoyan en su trabajo. Su primer consejero es el Presidente Hernry B. Eyring y su segundo consejero es el Presidente Dieter F. Uchtdorf. Juntos, llevan a cabo la administración de la iglesia, alternando revelación e inspiración para guiarla.

“El máximo poder gobernante de la Iglesia recae sobre el Presidente con sus consejeros. La Primera Presidencia preside sobre todos los consejos, todos los quórumes, y todas las organizaciones de la Iglesia, con poder supremo para elegir y para nombrar. [Ver D. y C. 107:9] Estos poderes para elegir, nombrar y presidir pueden ser delegados por la Primera Presidencia a otros a quienes pueden escoger y a quienes la congregación sostener para representar a la presidencia en el gobierno de la Iglesia.” (Joseph Fielding Smith, “La Primera Presidencia y el Consejo de los Doce,” Improvement Era, Nov. 1966, págs. 977-78) Lea el resto de esta entrada »

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¿Qué es un Profeta?

Abril 11th, 2009 by Delmy

Empezando con la primera conversación de Adán con Dios, la gente que ha vivido aquí en la tierra se ha beneficiado por tener profetas. Los profetas son poseedores del sacerdocio que están autorizados a hablar por Dios. Mucha gente se siente familiarizada con los profetas del Antiguo Testamento como Moisés o Noé.

Los profetas son necesarios para que nosotros aprendamos los mandamientos y entendamos las enseñanzas de Dios. Adán recibía enseñanzas de Dios, pero él no fue el último profeta. Dios continuó enviando profetas para acrecentar nuestro entendimiento de los principios del evangelio y enseñarnos a enfrentar situaciones específicas en nuestro propio tiempo. Algunas enseñanzas de los profetas tenían el propósito de permanecer vigentes y ser seguidas y enseñadas por siempre; otras, como el mandamiento de construir un arca, solamente eran para una situación o tiempo específico.

Los profetas ayudaron a preparar a la gente del mundo para el nacimiento del Salvador, Jesucristo. Se les dio profecías que les ayudaría a reconocerlo cuando viniese, y se les enseñaró el evangelio a un nivel que les permitiría estar preparados para Su venida. Cuando Jesucristo empezó su ministerio mortal, también se convirtió en un profeta, el profeta más grande de todos los tiempos. Como el Unigénito hijo de Dios, El tuvo una relación más cercana a Dios que ningún otro profeta.

Después de Su muerte, los apóstoles que Jesús había escogido llevaban a cabo la obra y recibían profecía para la Iglesia. Sin embargo, cuando murieron, la profecía también terminó en la tierra. Nadie estaba autorizado a recibir profecía a favor de toda la Iglesia, un tiempo que se conoce como la Gran Apostasía.

Esta apostasía terminó cuando José Smith fue escogido para ser el primer profeta de los últimos días. Estos son los últimos días antes del regreso del Salvador, y así como se llamó profetas para prepararnos para la primera venida de Cristo, ellos están otra vez en la tierra para prepararnos para la segunda venida. Dios ha prometido que con esta restauración, el mundo nunca más volverá a quedarse sin un profeta.

En la actualidad los mormones son guiados por un profeta. Un sistema ordenado que hace que Dios esté a cargo totalmente asegurándonos que nunca estemos sin un profeta, y asegurando que los profetas no serán escogidos mediante negociaciones o votos. La Iglesia es guiada por el profeta, dos consejeros y un quórum de doce apóstoles. Ellos están en el orden de fecha cuando fueron escogidos para ser un apóstol. A la muerte del profeta, la Primera Presidencia (el profeta y sus consejeros) se disuelve. Cada persona retorna a su lugar en el quórum y el más antiguo se convierte entonces en el nuevo profeta y escoge nuevos consejeros. Esto deja a Dios en total control, ya que El controla el tiempo de vida de una persona.

Siguiendo este patrón, Thomas S. Monson es el profeta actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días, llamada con frecuencia como mormones. En esta función, el es la única persona que puede recibir revelación para toda la Iglesia.

Cada persona puede recibir revelación para sí mismo y para aquello en lo que él sea responsable. Por ejemplo, un padre puede recibir revelación para sus hijos, y un maestro de la escuela dominical puede recibir revelación referente a cómo enseñar la clase. Un obispo (un pastor laico mormón) puede recibir revelación sobre cómo guiar a su congregación. Solamente un profeta, sin embargo, puede recibir revelación para toda la Iglesia.

A los mormones se les enseña que cuando ellos están buscando saber lo que Dios quiere que sepan, entonces deben buscar lo que el profeta más reciente haya hablado del tema. De otra manera podrían encontrarse construyendo un arca cuando no va a llover. Aunque la doctrina no cambia, la práctica sí, como en el caso del arca. La doctrina es seguir las advertencias que Dios envía. La práctica era construir un arca. Hoy, continuamos siguiendo las advertencias de Dios, pero no construimos arcas porque es un tiempo diferente y nuestras necesidades son diferentes. Así, mientras que los profetas a través de la historia, tanto en los tiempos antiguos como en los actuales, han enseñado muchas cosas, es la enseñanza del profeta más reciente la que seguimos.

Muchos cristianos de hoy honran y siguen a los profetas del Antiguo Testamento, y al Salvador y a Sus apóstoles. Sin embargo, encuentran inaceptable tener un profeta que esté vivo, aun cuando la gente del Antiguo y del Nuevo Testamento esperaba escuchar a sus profetas mientras ellos estaban vivos. Actualmente, a la gente le gustan sus profetas que han muerto y han sido enterrados hace muchos siglos.

Theodore Tuttle dijo, “Es cosa fácil creer en los profetas muertos. Mucha gente lo hace. Por alguna razón misteriosa existe un aura de credibilidad en ellos. Más no es así con el profeta que vive entre nosotros, el que debe enfrentar los desafíos cotidianos. Pero es una gran cosa creer en los profetas vivientes. Nuestra salvación está supeditada a nuestra creencia en un profeta viviente y en sujetarnos a su palabra. Solamente Él tiene el derecho a revelación para toda la Iglesia. Sus palabras, por sobre aquellas de cualquier otro hombre, deberían ser consideradas y estimadas por la Iglesia así como por el mundo. Algún día se entenderá esta verdad.” (A. Theodore Tuttle, “¿Qué Es un Profeta Viviente?,” Ensign-revista en inglés, julio 1973, 18)

Jesucristo habló sobre este mismo problema. El dijo, “No existe un profeta sin honor, excepto en su propio país y entre los suyos y en su propia casa.”(Marcos 6:4). En otras palabras, nos sentimos más seguros con profetas impersonales y distantes. Pero como lo entendió Jesús mejor que la mayoría, un profeta es un profeta así sea tu vecino. El único requisito es que él sea personalmente escogido por Dios, y no por el hombre.

Thomas S. Monson es el profeta actual. Aunque él no tenga una larga barba, una bata blanca, o un séquito, él es tan profeta como lo fue Moisés o Noé porque, al igual que estos profetas del Antiguo Testamento, el fue escogido por Dios.

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Thomas S. Monson sobre la oración

Abril 11th, 2009 by Delmy

Thomas S. Monson es el profeta actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El ha hablado mucho durante su tiempo de liderazgo en la iglesia acerca de la oración. A continuación tenemos algunos de sus conceptos que demuestran las enseñanzas de la oración mormona:

Cuando oremos, comuniquémonos de verdad con nuestro Padre Celestial. Es fácil que nuestras oraciones se vuelvan repetitivas y que pronunciemos palabras sin pensar casi en lo que decimos. Si recordamos que cada uno de nosotros es literalmente un hijo o una hija espiritual de Dios, no hallaremos dificultad alguna para acercarnos a Él en oración. Él nos conoce, Él nos ama y desea lo mejor para nosotros. Oremos con sinceridad y con sentido, oremos con acción de gracias y pidamos lo que necesitemos. Escuchemos la respuesta de nuestro Padre, a fin de reconocerla cuando se manifieste. Si lo hacemos así, seremos fortalecidos y bendecidos. Llegaremos a conocerle a Él y lo que Él desea para nuestra vida. Si le conocemos, si confiamos en Su voluntad, el cimiento de nuestra fe se fortificará. Si alguno de nosotros ha sido lento en escuchar y obedecer el consejo de orar siempre, no hay momento mejor para comenzar a hacerlo que ahora mismo. William Cowper indicó: “Satanás tiembla cuando ve de rodillas al más débil de los santos” (en William Neil, Concise Dictionary of Religious Quotations, 1974, pág. 144).

Thomas S. Monson, “Qué Firmes Cimientos,” Liahona, Nov. 2006, 62, 67-68

¿Se unirán a mí mientras vemos a una típica familia Santo de los Últimos Días ofreciendo sus oraciones al Señor? Padre, madre y cada uno de los hijos arrodillados, inclinando sus cabezas y cerrando sus ojos. Un dulce espíritu de amor, unidad y amor llena el hogar. Cuando el padre escucha al hijo pequeño orar a Dios pidiendo que su papi haga las cosas correctas y sea obediente a los ofrecimientos del Señor, ¿Piensan acaso que a aquel padre se le va hacer difícil honrar la oración de su precioso hijo? Cuando una hija adolescente escucha a su dulce madre suplicar ante Dios que su hija sea inspirada al escoger a su compañero, que se prepare a sí misma para un matrimonio en el templo, ¿No creen que esta hija buscará honrar esta humilde, solicitud suplicante de su madre a quien ella ama tanto? Cuando el padre, la madre y cada uno de los hijos seriamente oran para que los buenos hijos de la familia vivan dignamente, que en su debido tiempo reciban un llamamiento para servir como embajadores del Señor en los campos misionales de la Iglesia, ¿No vemos acaso cómo tales hijos crecen hacia una varonil juventud con un deseo inquebrantable de servir como misioneros?

Thomas S. Monson, “Hogares celestiales, familias eternas”, Ensign-revista en inglés, Oct 1991, 2.
Bien podría la generación más joven preguntar: “Pero, ¿Qué hay de hoy? ¿Él todavía escucha? ¿Continúa Él respondiendo?” A lo que rápidamente respondo: “No existe fecha de expiración para el mandamiento del Señor de orar. Mientras Lo recordemos, El nos recordará.”

En la mayoría de los casos no existen señales extraordinarias que nos indiquen que la oración ha sido contestada. Sus milagros con frecuencia se realizan de una manera natural y silenciosa.

Hace algunos años cuando asistí a la conferencia de la Gran Unión de la Estaca Colorado, el presidente de estaca preguntó si me podría reunir con una madre y un padre apenados por el anuncio de su hijo de haber decidido abandonar el campo misional después de apenas haber llegado allí. Cuando los asistentes a la conferencia se habían marchado, nos arrodillamos silenciosamente en un lugar privado: madre, padre, presidente de estaca, y yo. Mientras oraba en beneficio de todos, podía oír el sollozo contenido de una apenada madre y de un desilusionado padre.

Cuando nos levantamos, el padre dijo: “Hermano Monson, realmente, ¿cree usted que Nuestro Padre Celestial puede cambiar la anunciada decisión de nuestro hijo de retornar a casa antes de completar su misión? ¿Porqué es que ahora, cuando yo estoy intentando fuertemente hacer lo correcto, mis oraciones no son escuchadas?”

Yo respondí: “¿Dónde está sirviendo su hijo? “

El respondió: “En Duesseldorf, Alemania.”

Coloqué mis brazos alrededor de esa madre y padre y les dije, “Sus oraciones han sido escuchadas y están siendo respondidas. Con más de veintiocho conferencias de estaca que se están realizando este día visitadas por Autoridades Generales, yo fui asignado a su estaca. De todos los Hermanos, yo soy el único que tiene la asignación de reunirme con los misioneros de la Misión Duesseldorf Alemania este mismo jueves.”

Su pedido había sido honrado por el Señor. Pude reunirme con su hijo. El respondió a sus súplicas. El permaneció y completó una misión altamente exitosa.

Thomas S. Monson, “La Oración de Fe”. Ensign-revista en inglés, Mayo 1978, 20.

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Frances Monson, Esposa de un Profeta

Abril 11th, 2009 by Delmy

Hace varias generaciones, un joven misionero llamado Elías Monson enseñó el evangelio en Suiza. Una de las familias a la que él convirtió fue la familia Johnson. Después, miembros de esa familia emigrarían a Utah.

El sobrino nieto de Elías Monson creció en Utah, al igual que la nieta de los Johnsons. Un día, el sobrino nieto, Thomas S. Monson, llegó a uno de los hogares de Utah a recoger a la joven de su cita y conocer a su familia. El padre de Frances preguntó al joven si era pariente de Elías Monson, a lo que Thomas le aseguró que sí. El hombre explicó que Elías lo había convertido al evangelio, al igual que a su familia y abrazó al joven con gratitud y lágrimas. Más tarde Thomas Monson se casó con Frances y es un matrimonio que ha sobrevivido toda una vida de desafíos con amor y devoción.

Con una relación tan importante entre sus familias, parecería que habrían planes divinos detrás de la unión de estas dos familias.

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Thomas Monson y la familia de Alemania

Noviembre 20th, 2008 by Delmy

20 de octubre, 2008 por Terrie

Thomas Monson a veces cuenta de un hombre que llegó a su casa cuando era obispo en 1951. Un obispo es como un pastor o ministro, salvo que no es remunerado y sirve por un número de años en su tiempo “libre”, mientras cría una familia y maneja una carrera. El hombre dijo que su hermano y su familia estaban llegando a Utah de Alemania. El hombre había sido un fuerte líder de la iglesia, incluso en los días difíciles del holocausto y la guerra, cuando a menudo era peligroso ser un mormón. Ellos vivirían dentro de los límites del barrio (congregación) de Thomas Monson. Los mormones asisten a la iglesia en  base a donde viven, de la misma manera que un niño asiste a la escuela asignada en base a la geografía.

Él le pidió al Obispo Monson que fuera con él a mirar el departamento que había sido alquilado para su hermano. El Obispo Monson estaba consternado por la vista que lo saludaba. La pintura se descascaraba de las paredes y el papel tapiz de las habitaciones estaba sucio. Los armarios estaban vacíos. Había un gran agujero en el suelo y la sala se iluminaba con un solo foco de cuarenta vatios. El hombre le aseguró al Obispo Monson que esto era mucho mejor que lo que tenían en Alemania, pero el Presidente Monson no se tranquilizó. La familia llegaría dos días antes de Navidad, y él pensó que se merecían un hogar mejor que ese.

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Servicio personal

Noviembre 20th, 2008 by Delmy

14 de octubre de 2008, por Terrie

El presidente Thomas S. Monson es el actual profeta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Sus miembros reciben algunas veces el sobrenombre de mormones. Antes de que el presidente Monson sea el profeta, él era un apóstol. Un apóstol sirve bajo la dirección del profeta, con una amplia responsabilidad en la iglesia. Durante este periodo, visitó Alemania. Su guía para este viaje fue Dieter F. Uchtdorf, quien es ahora un miembro de la presidencia de la iglesia, pero quien en ese entonces era un líder local de la iglesia. El presidente Monson preguntó por un líder local anterior llamado Michael Panitsch. El hermano Panitsch había sido uno de los pioneros en la organización de la iglesia en Alemania. El presidente Uchtdorf explicó que él estaba ahora postrado en cama.

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El servicio de Thomas S. Monson a las viudas

Noviembre 20th, 2008 by Delmy

14 de octubre de 2008, por Terrie

Thomas S. Monson, profeta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son llamados a veces mormones, se le llamó para ser obispo cuando sólo tenía veintidós años de edad. Un obispo es similar a un pastor, con la diferencia de que dirige su barrio (congregación) como un ministro laico, y también debe manejar una carrera profesional y una familia al mismo tiempo. Los barrios SUD requieren de mucho tiempo y las necesidades de servicio son muchas. La mayoría de los obispos son mucho mayores y tienen mucha más experiencia, y el joven obispo Monson tenía un desafío adicional. En una gran congregación de más de 1,050 miembros, 87 eran viudas. Los barrios se conforman por todos los miembros de un área geográfica asignada, y la suya era una donde había gran necesidad. Tenían la carga de asistencia social más grande en la iglesia. Esto no se refiere a la asistencia social del gobierno, sino a la asistencia social de la iglesia. La iglesia hace lo más que puede por sí misma, y Thomas Monson tuvo el número más grande de personas en necesidad que cualquier otra congregación en toda la iglesia.

Escribió lo siguiente acerca de su barrio: “Las direcciones en ese barrio no sonaban a nombres tan pomposos como: Colonial Hills Circle, Mountain View Estates o Skyline Drive; al contrario, eran conocidas por nombres más sencillos tales como: Orchard Place, Gale Street, Elford Court. El barrio no se encontraba al este de los rieles del ferrocarril de la Ciudad de Lago Salado, tampoco estaba al oeste de los mismos. Ese barrio cruzaba las vías del ferrocarril. La mayoría de las viudas y aquellos en necesidad económica se escondían en los sótanos de los departamentos, en cuartos interiores de los pisos superiores, o en casas deterioradas ubicadas detrás de las calles poco conocidas. Me convertí en el pastor. Este era mi rebaño. Esto me hizo recordar la advertencia de Dios a través de Ezequiel; “¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos!” (véase Ezequiel 34:2-3).”

El joven obispo trabajó muy duro para cuidar de las muchas viudas que estaban bajo su mayordomía. Visitaba a cada una de ellas en tiempos de navidad, empleando una semana entera de sus vacaciones personales para hacerlo.

Sin embargo, hay más en esta historia. Cada año continuó con aquellas visitas de navidad, incluso después de que ya no era su obispo, e incluso después de que lo hicieran Autoridad General, uno de los puestos más altos de la iglesia con responsabilidad internacional. Siempre les llevaba un regalo. Al inicio, el regalo era con frecuencia una gallina preparada, de su propiedad. Conoció a otras viudas en los asilos a donde algunas de estas mujeres se mudaron con el tiempo, y visitaba también a aquellas mujeres; y, a pesar del largo viaje para las responsabilidades de la iglesia, él hablaba en los funerales de cada una de las viudas que conoció al principio. En la actualidad, realiza visitas frecuentes a las viudas que ha conocido en el curso de su gran servicio a las personas de la iglesia.

De una de esas visitas escribió lo siguiente: “Existe un hogar mucho más grande aquí, donde muchas viudas viven. La mayoría se sienta en una sala bien iluminada; pero, a la que está a solas en su cuarto, es a la que debo visitar. Desde aquel golpe devastador hace algunos años, no ha dicho palabra alguna. No hay un destello de reconocimiento, tampoco una palabra mencionada. De hecho, un encargado pregunta si estoy conciente de que esta paciente no ha pronunciado ninguna palabra en años. Esto no influye en nada. No sólo he disfrutado de la conversación unilateral con ella, sino que he conversado íntimamente con Dios”. (Thomas S. Monson, “La larga línea de la soledad”, Ensign-revista SUD en inglés, febrero de 1992, 2)

El presidente Thomas S. Monson es un gran ejemplo del dar compasivo y generoso a la manera de Cristo, para los miembros de la iglesia.

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16to Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Febrero 13th, 2008 by Delmy

Thomas S. Monson es ahora el 16to Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En una conferencia de prensa esta mañana, 4 de Febrero, el Presidente Monson anunció a sus consejeros, Henry B. Eyring y Dieter F. Uchtdorf. La reunión se realizó a las 11:00 MST en la el Edificio de las Oficinas de la Iglesia en Salt Lake City, adecuadamente cerca al bello mural del Salvador en la pared del recibidor. Lea el resto de esta entrada »

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Asamblea Solemne

Febrero 13th, 2008 by Delmy

Más de trece millones de miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, así como amigos interesados, están esperando la próxima conferencia bi-anual de la Iglesia. En esa ocasión, la nueva Primera Presidencia – Thomas S. Monson, Henry B. Eyring y Dieter Uchtdorf – serán sostenidos por los miembros de la Iglesia. Un proceso único, diseñado por el Señor, marca tanto su llamamiento como su sostenimiento en el liderazgo. Lea el resto de esta entrada »

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Biografía

Febrero 13th, 2008 by Delmy

Thomas S. Monson es el 16to Profeta y Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Él es conocido por su excelente memoria y su amor por la poesía, la cual cita frecuentemente en sus discursos. A menudo cuenta relatos personales de cómo el Evangelio de Jesucristo le ha ayudado en su vida y ha bendecido a aquellos a quienes ha conocido. Lea el resto de esta entrada »

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