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	<title>Thomas S. Monson &#187; profeta</title>
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	<description>Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días</description>
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		<title>¿Thomas Monson es realmente un profeta?</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 18:39:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Thomas S. Monson]]></category>
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		<description><![CDATA[La mayoría de cristianos no tienen dificultad en aceptar a Moisés o Noé como los verdaderos profetas de Dios. Después de todo, ellos vivieron hace mucho tiempo y están en la Biblia. Es más fácil creer que alguien que vivió en la antigüedad sea un profeta, en lugar de creer que alguien de nuestro propio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La mayoría de cristianos no tienen dificultad en aceptar a Moisés o Noé como los verdaderos profetas de Dios. Después de todo, ellos vivieron hace mucho tiempo y están en la Biblia. Es más fácil creer que alguien que vivió en la antigüedad sea un profeta, en lugar de creer que alguien de nuestro propio tiempo lo sea.</p>
<p>Esto era un problema que también enfrentaban muchos profetas del Antiguo Testamento. Cuando Noé predicó la inundación y el arrepentimiento, nadie ajeno a su propia familia lo tomó en serio. Él era solo Noé, un hombre que las personas veían trabajar en su huerto y acudir al pueblo cada día. Era difícil imaginar que alguien tan común podría ser un profeta y, cuando profetizó, la gente no lo escuchó. Cuando la lluvia comenzó, y se dieron cuenta de que realmente era un profeta, ya era demasiado tarde.</p>
<p><span id="more-156"></span></p>
<p>El mismo Jesucristo comentó este desafío. Para muchos, Él solo era el hijo de un carpintero justo. Era demasiado conocido, y sin la distancia de espacio o tiempo, Él parecía demasiado normal para ser un profeta y un Dios para la gente que lo había visto toda Su vida. “No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes y en su casa” (Marcos 6:4). En otras palabras, Él era demasiado conocido para los que le rodeaban, incluyendo para Sus propios hermanos hasta el momento de Su resurrección.</p>
<p>Hoy, la gente sabe que hay un profeta <a href="http://maxwellinstitute.byu.edu/publications/translations/?id=3" class="internal_link_tool_mormón">mormón</a>, pero les resulta difícil creer que una persona en su propio tiempo pueda ser un profeta. Presumen que hoy Dios es incapaz de hablar con Sus hijos o no quiere hacerlo, aunque sí creen que Él podía hablar con sus hijos hace mucho tiempo. La distancia otorga validez.</p>
<p>Dios envió profetas a los primeros israelitas a fin de prepararlos para el ministerio de Jesús en la tierra. No se limitó a enseñar todo a Adán y después a esperar que todo se transmita de forma correcta. Continuó enviando nuevos profetas después de la muerte de Adán y éstos prepararon al mundo para el nacimiento del Salvador. Los tiempos cambian, y los profetas enseñaron prácticas que se aplicaban sólo a ese período de tiempo – por ejemplo construir un arca, recoger el maná, o dirigirse a la tierra prometida. Sin un profeta, nadie habría sabido qué hacer en esas situaciones únicas.</p>
<p>Periódicamente, los profetas fueron quitados de la tierra y los israelitas fueron abandonados debido a su falta de obediencia. Sin embargo, en cada ocasión, Dios a la larga restauraba los profetas.</p>
<p>Ahora, nos estamos preparando para el regreso de Jesús. Al igual que los profetas enviados a preparar al mundo para la primera venida, Dios envió a los profetas para preparar para la segunda venida. Si hemos necesitado profetas en la preparación de la primera, también los necesitamos en la segunda.</p>
<p><a title="&quot;Thomas S. Monson&quot; " href="http://gallery.christ.org/main.php?g2_view=core.DownloadItem&amp;g2_itemId=3410"></a></p>
<p>Pero, ¿cómo sabemos <a href="http://www.losmormones.org/" class="internal_link_tool_los mormones">los mormones</a> que Thomas S. Monson es el profeta que ha sido enviado? De entre todos los que han afirmado ser profetas, ¿cómo han identificado a este hombre en particular como el verdadero profeta de Dios?</p>
<p>A los <a href="http://www.mormon.org/welcome/0,6929,403-3,00.html" class="internal_link_tool_mormones">mormones</a> se les enseña desde la infancia o desde los días en que están considerando su conversión al <a href="http://es.mormonwiki.com/Mormonismo" class="internal_link_tool_mormonismo">mormonismo</a>, averiguar esto por sí mismos. Se les dice que los testimonios de sus padres, maestros o misioneros son sólo un punto de partida. Tienen que descubrir por sí mismos, y deben obtener esta información del único en que pueden confiar completamente para guiarlos en el camino correcto. Esto significa, naturalmente, que deberán pedirle a Dios. Sólo Dios puede decirles quién es realmente su profeta.</p>
<p>Los mormones creen que pueden acudir a Dios con cualquier pregunta, y pedir consejos y sabiduría. Esta promesa la hizo en Santiago 1:5 en la Biblia. Es interesante observar que muchos eruditos creen que el autor de este libro es el medio hermano de Jesucristo. La Escritura dice:</p>
<p>Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5)</p>
<p>Este es el pasaje que puso en marcha la restauración del evangelio. Después de la muerte del Salvador y de los apóstoles, la gente empezó a confundirse en cuanto a la doctrina. De hecho, la resurrección comenzó incluso antes de la muerte de los apóstoles, y a menudo la gente se preocupaba por esto en sus cartas encontradas en el Nuevo Testamento. José Smith, un muchacho de catorce años de edad, leyó esta escritura a principios de 1800 y lo puso a prueba. Entró en el bosque y oró para saber a cuál iglesia unirse. Dios y Jesucristo vinieron en persona para decirle que no se uniera a ninguna de ellas, porque el evangelio completo ya no estaba en la tierra. No iba a existir una nueva reforma &#8211; que puedo haber sido por qué no podía unirse a una iglesia en el ínterin, sino una restauración de la verdad.</p>
<p>Esta importante escritura no fue escrita sólo para los futuros profetas. Es una promesa de Dios para cada persona con fe. Aunque Dios y Jesús probablemente no se presentarán ante nosotros en persona, puesto que nosotros no vamos a iniciar la restauración en el futuro, todavía podemos recibir respuestas de Dios, y esto es lo que los mormones deben hacer.</p>
<p>Cuando un mormón, o alguien que está aprendiendo acerca de los mormones, quiere saber lo que es cierto, recurren a Dios en oración. Enseñamos a nuestros investigadores (personas que aprenden acerca de los mormones) que primero investiguen y aprendan a partir de fuentes confiables, tales como misioneros, amigos mormones, y los sitios Web oficiales de los mormones. Entonces que piensen ello e incluso lo prueben. Por ejemplo, la mejor manera de averiguar si realmente el Salvador quiere que amemos a nuestro prójimo es comenzar a tratar a los demás con amor y cariño y luego ver cómo nos sentimos a medida que lo hacemos. Los líderes mormones a menudo dicen que no podemos hacer el mal y sentirnos bien. Si somos capaces de sentir el espíritu de Dios y sentirnos en paz y bien, sabemos que este es un mandamiento verdadero.</p>
<p>Las respuestas no siempre vienen de inmediato. A veces una persona tiene que orar por muchos días o semanas para saber la respuesta. Algunos incluso han orado por años. A veces podemos orar por una pequeña parte de la respuesta y después orar por otras partes en otras oraciones. A medida que nuestra capacidad de entender cómo Dios se comunica con nosotros mejora, podemos prepararnos mejor para recibir respuestas a las grandes preguntas.</p>
<p>He aquí cómo esto podría funcionar en la práctica:</p>
<p>Susan ha estado hablando con su amiga mormona acerca de las <a href="http://www.laiglesiamormona.org/creencias_mormonas" class="internal_link_tool_creencias mormonas">creencias mormonas</a>. El tema del profeta realmente le interesa porque a menudo se preguntaba por qué Dios no muestra interés para ayudarnos en la preparación de la Segunda Venida. Ella se siente alentada por su amiga a orar. Sin embargo, ella no está lista para saber si Thomas Monson es el profeta. Ella decide aprender poco a poco. Lee sobre los profetas del Antiguo Testamento y lo que Dios ha dicho acerca de ellos. Luego acude a Dios en oración y le dice que ella cree que Él debe haber enviado un profeta en algún momento en los últimos años y le pregunta si esto es verdad. Al principio, ella no siente nada, porque no está acostumbrada a pedir la confirmación, en lugar de ayuda física. Sin embargo, ella persevera y confía en Dios. Pronto ella tiene un sentimiento poderoso, cálido y reconfortante en su corazón. Ella sabe que es de Dios, porque se siente en paz.</p>
<p>Con el tiempo, Susan está lista para saber quién es ese profeta y vuelve a Dios en oración. Cuando recibe una respuesta de nuevo, entiende de inmediato las consecuencias de esta respuesta.</p>
<p>Hay algunos que tratan de convencer a los investigadores de no orar acerca de esto. Afirman que no podemos saber quién está respondiendo a la oración. Sin embargo, los mormones saben que Dios puede hacer cualquier cosa y eso significa que Él es capaz de respondernos en una manera que podemos reconocer. Los mormones no subestimamos a Dios. Sabemos que Satanás no es el autor de la paz y del verdadero gozo. Esto sólo viene de Dios. Sabiendo esto, los mormones somos capaces de conocer de una manera que nadie puede que Dios nos ha enviado profetas en los últimos días porque nos ama tanto como amaba a Sus primeros hijos de Israel.</p>
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		<title>Thomas S. Monson habla acerca de José Smith</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 18:56:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Mormonismo en el mundo]]></category>
		<category><![CDATA[profeta]]></category>

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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson es el actual profeta de los mormones y le encanta compartir historias y enseñanzas del primer profeta de los mormones, José Smith.  El tan esperado día de la restauración efectivamente sucedió.  Pero, examinemos ese importante acontecimiento en la historia del mundo, recordando el testimonio del joven que se convirtió en un profeta, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Thomas S. Monson es el actual profeta de <a class="internal_link_tool_los mormones" href="http://www.mormon.org/welcome/0,6929,403-3,00.html">los mormones</a> y le encanta compartir historias y enseñanzas del primer profeta de los <a class="internal_link_tool_mormones" href="http://www.lds.org.ar/">mormones</a>, <a class="internal_link_tool_joseph smith" href="http://www.historiamormona.com">José Smith</a>.  El tan esperado día de la restauración efectivamente sucedió.  Pero, examinemos ese importante acontecimiento en la historia del mundo, recordando el testimonio del joven que se convirtió en un profeta, el testigo que estaba allí, José Smith.</p>
<p>Al describir su experiencia, José dijo: “…un día estaba leyendo la Epístola de Santiago, primer capítulo y quinto versículo,  que dice: <em>Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”</em><a href="http://scriptures.lds.org/es/js_h/1/25">17</a>. <span id="more-116"></span></p>
<p>“Finalmente llegué a la conclusión de que tendría que permanecer en tinieblas y confusión, o de lo contrario, hacer lo que Santiago aconsejaba, esto es, recurrir a Dios…</p>
<p>“…me retiré al bosque para hacer la prueba.  Fue por la mañana de un día hermoso y despejado, a principios de la primavera de 1820…</p>
<p>“…me arrodillé y empecé a elevar a Dios el deseo de mi corazón…</p>
<p>“…vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí…</p>
<p>“…Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción.  Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: <em>Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!</em>”<a href="http://scriptures.lds.org/es/js_h/1/25">18</a>.</p>
<p>El Padre y Su Hijo Jesucristo aparecieron a José Smith. La mañana de la dispensación del cumplimiento de los tiempos había llegado, disipando así las tinieblas de largos siglos de noche espiritual.</p>
<p>Se han escrito muchos libros acerca de la vida y de los logros de José Smith, pero quizás el hacer resaltar un par de puntos sobresalientes sea suficiente: Él recibió la visita del ángel Moroni.  De las planchas preciosas que se le entregaron, tradujo el Libro de <a class="internal_link_tool_mormón" href="http://www.bookofmormonresearch.org/spanish">Mormón</a>, con un nuevo testimonio de Cristo a todo el mundo.  Fue un instrumento en las manos del Señor, de quien recibió maravillosas revelaciones relacionadas con el establecimiento de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.  Durante su ministerio, lo visitaron Juan el Bautista, Moisés, Elías el profeta, Pedro, Santiago y Juan a fin de que se llevara a cabo la restauración de todas las cosas.  Soportó persecuciones y sufrió profundamente, como también sus seguidores.  Él confió en Dios y fue fiel a su llamamiento profético.  Dio comienzo a una obra misional maravillosa por todo el mundo, la cual hoy lleva la luz y la verdad a las almas del género humano.  Al final, José Smith murió mártir, como también su hermano Hyrum.</p>
<p>José Smith fue un verdadero pionero.</p>
<p>(Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/8-2006-Liahona002/Aug2006Liahona002.pdf">Guiados por pioneros espirituales</a>”, Liahona, agosto de 2006, pág. 3)</p>
<p>Ninguna descripción de modelos a seguir estaría completa sin incluir a José Smith, el primer Profeta de esta dispensación.  Con sólo catorce años, este valiente jovencito se internó en una arboleda, a la que más tarde se calificaría de sagrada, y recibió una respuesta a su oración sincera.</p>
<p>A continuación, José fue objeto de una encarnizada persecución al hacer saber a otras personas el relato de la gloriosa visión que había recibido en aquel bosque. No obstante, a pesar de que se le ridiculizó y menospreció, permaneció firme, y dijo: “…había visto una visión; yo lo sabía, y sabía que Dios lo sabía; y no podía negarlo, ni osaría hacerlo”<a href="http://scriptures.lds.org/es/js_h/1/25">17</a>.</p>
<p>Paso a paso, enfrentando la oposición casi constantemente pero siempre guiado por la mano del Señor, José organizó La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.  En todo lo que hizo demostró su valor.</p>
<p>Hacia el final de su vida, cuando los conducían a él y a su hermano Hyrum a la cárcel de Carthage, enfrentó con valor lo que, sin duda, sabía que le esperaba, y selló su testimonio con su sangre. </p>
<p>Al hacer frente a las pruebas de la vida, ojalá que siempre emulemos el valor que demostró el profeta José Smith.</p>
<p>(Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/LI_2007_10_00___00790_002_000.pdf">Nos marcaron el camino a seguir</a>”, Liahona, octubre de 2007, págs. 3-7)</p>
<p>El profeta José Smith se enfrentó con tentaciones.  ¿Se imaginan el ridículo, el desprecio, la burla de que debe de haber sido blanco cuando declaró haber visto una visión?  Supongo que tiene que haber sido casi insoportable para el muchacho.  Él sabía sin duda que sería mucho más fácil retractarse de lo que había dicho en cuanto a la visión y seguir con su vida normal.  Sin embargo, no se dio por vencido y de este modo se expresó en cuanto al asunto: “Yo efectivamente había visto una luz, y en medio de la luz vi a dos Personajes, los cuales en realidad me hablaron; y aunque se me odiaba y perseguía por decir que había visto una visión, no obstante, era cierto…había visto una visión; yo lo sabía, y sabía que Dios lo sabía; y no podía negarlo”.  José Smith enseñó el valor por medio de su ejemplo, se enfrentó con la tentación y la rechazó.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/5-2005-Liahona002/May2005Liahona002.pdf">Sean un ejemplo</a>”, Liahona, mayo de 2005, pág. 112</p>
<p>El llamado del deber llegó a John E. Page cuando el profeta José Smith lo llamó para que cumpliera una misión.  John E. Page &#8216;murmuró&#8221; y respondió: &#8220;Hermano José, no puedo ir a la misión a Canadá; ni siquiera tengo abrigo&#8221;.</p>
<p>El profeta José Smith se quitó su propio abrigo, lo entregó al hermano Page, y le dijo: &#8220;Llévate este y el Señor te bendecirá.&#8221; John E. Page cumplió una misión en Canadá. y durante un periodo de dos años caminó 8.000 kilómetros y bautizó a 600 personas (véase Andrew Jenson, “John E. Page”, <em>The Historical Record</em>, 5:57)</p>
<p>Thomas S. Monson, “El llamado del deber”, Liahona, julio de 1986, pág. 37</p>
<p>Cuando José tenía unos seis o siete años de edad, él y sus hermanos y hermanas contrajeron la fiebre tifoidea.  Al paso que los otros se recuperaron sin dificultades, José quedó con una dolorosa herida en la pierna.  Los médicos, valiéndose de la mejor medicina con que contaban, le pusieron en tratamiento, pero la herida no sanó, y dijeron que, para salvar la vida del niño, tendrían que amputarle la pierna.  Felizmente, poco después, los médicos volvieron a casa de los Smith para hacerles saber que había un nuevo procedimiento que podría salvarle la pierna a José.  Puesto que deseaban operarlo de inmediato, habían llevado un trozo de cuerda para amarrar a José a la cama a fin de que no se moviera, debido a que no tenían nada con qué aplacarle el dolor.  Pero el pequeño José, les dijo: “No tienen que amarrarme”.</p>
<p>Los médicos sugirieron que tomara algo de licor o de vino para que el dolor no le resultara tan intenso. “No”, replicó el pequeño José, “si mi padre se sienta en la cama y me sostiene entre sus brazos, yo haré lo que sea necesario”.  Joseph Smith, Sr., sostuvo en sus brazos a su pequeño de seis años, y los médicos le extrajeron el trozo de hueso infectado. Aunque José quedó cojo durante algún tiempo, por fin sanó.  Tanto a esa temprana edad como en incontables otras ocasiones a lo largo de su vida, José Smith nos enseñó una lección de valor mediante el ejemplo.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/11-2005-Liahona002/Nov2005Liahona002.pdf">El Profeta José Smith: Maestro mediante el ejemplo</a>”, Liahona, noviembre de 2005, pág. 67</p>
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		<title>Ven a escuchar la voz de un profeta</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 18:37:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Discursos]]></category>
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		<category><![CDATA[Conferencia General]]></category>
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		<description><![CDATA[La Conferencia General se lleva a cabo durante el primer fin de semana de los meses de abril y octubre.  Los mormones de todo el mundo se reúnen para escuchar la conferencia en sus hogares o en los edificios de la iglesia.  Las conferencias a menudo son traducidas a diferentes idiomas.  Durante estos días, el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La <a href="http://es.mormonwiki.com/Conferencia_General">Conferencia General</a> se lleva a cabo durante el primer fin de semana de los meses de abril y octubre.  <a class="internal_link_tool_los mormones" href="http://fundacionparalomejor.org/406/los-mormones-y-la-modestia">Los mormones</a> de todo el mundo se reúnen para escuchar la conferencia en sus hogares o en los edificios de la iglesia.  Las conferencias a menudo son traducidas a diferentes idiomas.  Durante estos días, el <a href="http://es.mormonwiki.com/Thomas_S_Monson">profeta mormón</a>, sus apóstoles y otros líderes se dirigen a la comunidad, tanto a los miembros como a aquellos que no lo son, para compartir el evangelio de <a href="http://www.laiglesiamormona.com/jesucristo">Jesucristo</a>.</p>
<p>Durante la conferencia, los miembros pueden descubrir los planes de Dios y recibir consejos que les ayudarán a vivir exitosamente durante los próximos seis meses.  A pesar de que el profeta habla en varias ocasiones, es poco probable que los oyentes escuchen nuevas revelaciones o consejos.  Por lo general, nos recuerdan las cosas que Dios ya nos pidió hacer; sin embargo, pueden establecerse algunas prioridades.  Por ejemplo, es probable que la próxima conferencia incluya alguna orientación sobre cómo superar los momentos económicamente desafiantes – no se trata de consejos sobre la compra de acciones o ideas para conseguir riqueza, sino más bien de un recordatorio de lo que los <a class="internal_link_tool_mormones" href="http://www.lds.cl/">mormones</a> ya hemos escuchado durante generaciones.  Es probable que nos recuerden evitar las deudas, vivir con moderación, sembrar un jardín y tener un almacén en caso de que perdamos el empleo.  El consejo rara vez es glamoroso, pero es práctico y funciona.</p>
<p>“Las enseñanzas de un profeta viviente son muchas veces contrarias a las tendencias del mundo.  Nosotros, en calidad de Santos de los Últimos Días y poseedores del sacerdocio de Dios, debemos comprender que existe un abismo cada vez más grande entre las normas del mundo y las del Evangelio y el reino de Dios, y que los profetas vivientes siempre enseñarán las normas de Dios.  Por mucho que deseemos que el Evangelio se ajuste al mundo, es imposible; nunca ha pasado ni nunca pasará.</p>
<p><span id="more-104"></span></p>
<p>Mucho de nuestro mundo actual está fundamentado en la satisfacción de los caprichos, en la ganancia y el placer inmediatos y en la aceptación social a cualquier precio.  El Evangelio y el reino de Dios son mucho más que eso.  Entre las características que Dios valora más se encuentran la paciencia, la longanimidad, la entereza, la bondad y el amor fraternal, ninguna de las cuales se logra a corto plazo ni se cultiva en un momento”. (Dennis B. Neuenschwander, “<a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,23-3-174-18,00.html">Profetas, videntes y reveladores vivientes</a>”)</p>
<p>Para los mormones, la Conferencia General es un momento para conocer a las Autoridades Generales.  El élder Neil L. Andersen de los Setenta sugirió que también es un momento para que nuestros niños aprendan a conocerlos y respetarlos.  Él cuenta la siguiente historia: “Una vez me encontré entre un grupo de diáconos en el sureste de los Estados Unidos.  El tema de conversación giró en torno al equipo <em>Atlanta Braves</em>.  Los muchachos conocían a cada uno de los jugadores de aquel equipo de béisbol.  Conocían al quinteto inicial, al líder en jonrones, al lanzador con mejor récord, y a los jugadores en reserva por lesiones.  Entonces, hice preguntas sobre la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles.  Pregunté si los muchachos sabían los nombres de los líderes de la Iglesia.  Hubo silencio pero finalmente mencionaron el nombre del profeta.  Con un poco de aliento, salió a la luz el apellido de uno de los consejeros de la Primera Presidencia.  No sabían ningún otro nombre.</p>
<p>Algunos podrían decir que lo importante no son los líderes, sino más bien el mensaje que traen consigo.  Sin embargo, si nuestros niños no saben los nombres de los miembros de la Primera Presidencia y del Quórum de los Doce Apóstoles, muy probablemente tampoco conocerán sus mensajes.  Otros podrían decir que hay tantas Autoridades Generales que nuestros hijos no pueden conocerlos a todos.  Sin embargo, nuestra atención debe recaer en aquellos que sostenemos como profetas, videntes y reveladores.  Si bien la Iglesia ha crecido, el número de autoridades – quince – ha seguido siendo el mismo”.</p>
<p>A continuación, pasó a sugerir maneras en que podríamos usar la Conferencia General para reforzar nuestros testimonios y los de nuestros hijos.  Él dijo, “El hecho de ver las reuniones de la Conferencia General con nuestra familia no es suficiente para querer a los profetas.  En una ocasión, algunos años antes de mi llamamiento como Autoridad General, dirigí una reunión presidida por uno de los Apóstoles.  Después de la reunión, le pregunté acerca de los discursos en las conferencias de su estaca. “¿Ustedes preparan algo específico para cada conferencia de estaca?”, le pregunté.  Él respondió que normalmente no lo hacían, pero se basaban en los recordatorios recibidos antes y durante la conferencia.  Pero luego añadió, “Pero mi discurso en la conferencia general es muy diferente.  Por lo general, hago entre doce y quince borradores para estar seguro de lo que el Señor desearía que yo diga”.  Desde entonces, muchas veces me he preguntado si un apóstol hace entre doce y quince borradores, ¿es agradable al Señor si escucho o leo su mensaje una o dos veces?  No lo creo” (Neil L. Andersen, “<em>Teaching Our Children to Love the Prophets</em>”, Ensign, abril de 1996, 44)</p>
<p>Harold B. Lee les pidió a los miembros que consideren la última conferencia como una guía para vivir los siguientes seis meses.  Los discursos pueden encontrarse en las revistas de la iglesia.  Dentro de pocos días, estarán en la Internet y puede tener acceso a ellas desde su casa o la biblioteca pública.  Lea un discurso cada semana, o vea el video cada domingo.  Después, escoja lo que usted puede hacer esa semana para vivir las enseñanzas dadas en el discurso.  Dé a cada miembro de su familia una copia del discurso para que lo coloquen en un cuaderno de conferencias y pídales que resalten las partes que consideren especialmente importantes para ellos.</p>
<p>Tal vez le interese saber que los oradores de la Conferencia General no tienen temas asignados.  Ellos oran y le preguntan a Dios de qué deberían hablar ese día.  Por lo tanto, cuando escuche hablar a varias personas sobre el mismo tema, usted ya sabrá que se debe tratar de un tema de especial preocupación para el Señor.  Preste atención a los temas específicos de los líderes porque esto le dirá cuáles son los planes de Dios en ese momento.  Piense que es un privilegio, cada seis meses, saber lo que Dios ha estado pensando. Este es un regalo que la Conferencia General nos da.</p>
<p>Empiece a planear hoy el hacer que la Conferencia General sea una experiencia personal.  ¿Hay un algún asunto especial con el que está lidiando?  Ore para que usted encuentre la respuesta en la Conferencia General.  Seleccione a una o dos Autoridades Generales y aprenda más sobre ellas.  Investigue para descubrir lo que les gusta hablar.  Si se les pide hablar en esa conferencia, usted sabrá algo sobre sus vidas y los temas que más les importan.  Podrá encontrar más significado en sus discursos cuando conozca su trayectoria.</p>
<p>Si usted no es un miembro SUD, considere el utilizar la próxima conferencia para obtener más información acerca de los mormones.  Si alguien quiere saber más de su vida, usted querría que venga a usted para obtener la información, no que vaya a alguien que no lo conoce bien.  Los mormones piden la misma consideración. Puede prepararse para la conferencia a través de la lectura de los discursos pronunciados en las conferencias anteriores y mediante la lectura de las biografías de los actuales líderes que podrían tomar la palabra.</p>
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		<title>¿Qué es lo que hace el Presidente Mormón?</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2009 22:46:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[profeta]]></category>
		<category><![CDATA[presidente de la iglesia mormona]]></category>
		<category><![CDATA[rol del profeta]]></category>

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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson es el Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son a veces llamados mormones. Puesto que Jesucristo está a la cabeza de la Iglesia, el Presidente Monson guía la iglesia como un representante de Cristo. En este rol, él también sirve como profeta, vidente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Thomas S. Monson es el Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son a veces llamados <a href="http://misionerosmormones.com/" class="internal_link_tool">mormones</a>. Puesto que Jesucristo está a la cabeza de la Iglesia, el Presidente Monson guía la iglesia como un representante de Cristo. En este rol, él también sirve como profeta, vidente y revelador. Dos consejeros lo apoyan en su trabajo. Su primer consejero es el Presidente Hernry B. Eyring y su segundo consejero es el Presidente Dieter F. Uchtdorf. Juntos, llevan a cabo la administración de la iglesia, alternando revelación e inspiración para guiarla. </p>
<p><span id="more-50"></span></p>
<p>“El máximo poder gobernante de la Iglesia recae sobre el Presidente con sus consejeros. La Primera Presidencia  preside sobre todos los consejos, todos los quórumes, y todas las organizaciones de la Iglesia, con poder supremo para elegir y para nombrar. [Ver D. y C. 107:9] Estos poderes para elegir, nombrar y presidir pueden ser delegados por la Primera Presidencia a otros a quienes pueden escoger y a quienes la congregación sostener para representar a la presidencia en el gobierno de la Iglesia.” (Joseph Fielding Smith, “La Primera Presidencia y el Consejo de los Doce,” Improvement Era, Nov. 1966, págs. 977-78) <a href="http://es.thomasmonson.com/50/que-hace-el-presidente-mormo#more-50" class="more-link">Lea el resto de esta entrada &raquo;</a></p>
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