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	<title>Thomas S. Monson &#187; Familia de Thomas S. Monson</title>
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	<description>Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días </description>
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		<title>Thomas S. Monson habla acerca de su esposa</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 05:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson, actual profeta de los mormones, ha estado casado con Frances Monson desde su juventud.  Con frecuencia disfruta contar historias sobre ella.  A continuación algunas historias sobre sus años juntos: En un baile para la clase de primer año en la Universidad de Utah, yo estaba bailando con una joven cuando a nuestro [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/406/thomas-s-monson-habla-acerca-de-su-esposa' addthis:title='Thomas S. Monson habla acerca de su esposa' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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<p>En un baile para la clase de primer año en la Universidad de Utah, yo estaba bailando con una joven cuando a nuestro lado pasó bailando otra señorita cuyo nombre era Francés Johnson, a quien yo desconocía en ese momento.  Con una sola mirada me bastó para saber que me gustaría ser presentado a ella.  Pero ella se alejo bailando y no la vi sino hasta después de tres meses.  Un día, mientras esperaba el ómnibus en una esquina de la ciudad, levanté la vista y no pude creer lo que veía.  Allí estaba la joven que había visto bailando en el salón de la universidad, y estaba parada junto a otra joven y a un muchacho a quien reconocí como un antiguo compañero de escuela.  Lamentablemente no podía acordarme de cómo se llamaba; pero tenía que tomar una decisión y pensé: “Esta decisión requiere valor. ¿Qué debo hacer?”  En mi corazón reconocí el valor de aquella frase que dice: “Cuando llega el momento de la decisión, ya ha pasado el tiempo de la preparación”.</p>
<p>Me paré lo más derecho que pude, reuní mi valor y me dirigí hacia mi oportunidad.  Me acerqué al muchacho y le dije: “¡Hola, mi viejo amigo de los años de escuela!” El me saludó diciendo: “No recuerdo tu nombre”.  Se lo dije y él me dijo el suyo, y luego me presentó a la joven que más adelante llegaría a ser mi esposa.  Aquel día hice una anotación en mi agenda para visitar a Francés Beverly Johnson y así lo hice; esa decisión fue una de las más importantes que he tomado en mi vida.  Los jóvenes que están en ese tiempo particular de sus vidas tienen la responsabilidad de tomar decisiones semejantes.  Tienen la responsabilidad enorme de elegir con quién casarse&#8230; no elegir solamente con quién salir a pasear.</p>
<p>El élder Bruce R. McConkie dijo: “No hay nada más importante que casarse con la persona indicada, en el momento apropiado y en el lugar en que se debe hacer mediante la autoridad competente”.  Esperamos que vosotros evitéis los noviazgos demasiado breves.  Es importante que cada uno de vosotros conozca bien a la persona con la cual se piensa casar, que haya seguridad de que cada uno está buscando la misma senda teniendo los mismos objetivos presentes.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Las decisiones determinan el destino”, <em>Liahona</em>, octubre de 1980, pág. 30.</p>
<p>La primera vez que vi a Frances supe que había encontrado a la persona indicada.  Más tarde, el Señor nos juntó, y le pedí que saliera conmigo.  Fui a su casa para recogerla, y cuando me presentó, su padre dijo: “‘Monson’, ése es un apellido sueco, ¿no es así?”</p>
<p>Le dije: “Sí”.</p>
<p>Él contestó: “Muy bien”.</p>
<p>Entonces fue a otra habitación y trajo una fotografía de dos misioneros con sombrero de copa y sus ejemplares del Libro de <a class="external_link_tool" href="http://maxwellinstitute.byu.edu/publications/translations/?id=3">Mormón</a>.</p>
<p>“¿Tiene algún parentesco con este Monson?”, dijo, “¿Elias Monson?”</p>
<p>Le dije: “Sí, es el hermano de mi abuelo; él también fue misionero en Suecia”.</p>
<p>El padre de ella lloró, cosa que hacía con facilidad, y dijo: “Él y su compañero fueron los misioneros que enseñaron el Evangelio a mis padres, a todos mis hermanos y hermanas, y a mí”.  Me besó en la mejilla, tras lo cual la madre lloró y me besó en la otra mejilla; miré a mi alrededor en busca de Frances, que dijo: “Iré a buscar el abrigo”.</p>
<p>Hace unos años, mi adorada Frances sufrió una grave caída; estuvo hospitalizada y permaneció en coma durante dieciocho días.  Yo permanecí a su lado, sin mover un músculo.  Los niños lloraron, los nietos lloraron, y yo lloré.  Permanecía totalmente inmóvil.</p>
<p>Entonces un día abrió los ojos y yo batí el récord de velocidad para llegar a su lado; le di un beso y un abrazo y le dije: “Has vuelto; te amo”.  Ella respondió: “Yo también te amo, Tom, pero tenemos serios problemas”.  Pensé: ¿Qué sabes tú de problemas, Frances? Me dijo: “Olvidé poner en el correo el pago de los impuestos del último trimestre”.</p>
<p>Le dije: “Frances, si me lo hubieras dicho antes de que me dieras el beso y me dijeras que me amabas, tal vez te hubiera dejado aquí”.</p>
<p>Hermanos, tratemos a nuestra esposa con dignidad y respeto; ellas son nuestras compañeras eternas.  Hermanas, honren a su marido; ellos necesitan oír buenas palabras; necesitan una sonrisa amigable; necesitan una cálida expresión de verdadero amor.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/LI_2008_05___02285_002_000.pdf">Abundantemente bendecidos</a>”, <em>Liahona</em>, mayo de 2008, págs. 111 – 112.</p>
<p>Doy gracias a mi Padre Celestial por Frances, mi dulce compañera.  En octubre próximo ella y yo celebraremos 60 maravillosos años de casados.  A pesar de que mi servicio en la Iglesia empezó cuando era muy joven, ella jamás se ha quejado cuando he salido de casa para asistir a reuniones o para cumplir una asignación.  Durante muchos años, mis asignaciones como miembro de los Doce hacían que con frecuencia me ausentara de Salt Lake City—a veces por cinco semanas— dejándola sola para cuidar de nuestros hijos pequeños y nuestro hogar.  Desde que fui llamado como obispo a los 22 años, raras veces hemos tenido el lujo de sentarnos juntos durante un servicio de la Iglesia.  No podría haber pedido una compañera más leal, amorosa y comprensiva.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/LI_2008_05___02285_002_000.pdf">El mirar hacia atrás y seguir adelante</a>”, <em>Liahona</em>, mayo de 2008, págs. 87-90</p>
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		<title>Thomas S. Monson sobre la oración</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2009 21:10:33 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson es el profeta actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El ha hablado mucho durante su tiempo de liderazgo en la iglesia acerca de la oración. A continuación tenemos algunos de sus conceptos que demuestran las enseñanzas de la oración mormona: Cuando oremos, comuniquémonos de verdad [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/44/sobre-la-oracio' addthis:title='Thomas S. Monson sobre la oración' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p><a href="http://es.thomasmonson.com/biografia">Thomas S. Monson</a> es el <a href="http://profetasmodernos.com/43/%C2%BFhay-un-profeta-en-el-mundo-hoy">profeta</a> actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El ha hablado mucho durante su tiempo de liderazgo en la iglesia acerca de la oración. A continuación tenemos algunos de sus conceptos que demuestran las enseñanzas de la oración <a href="http://es.mormonwiki.com/Qui%C3%A9n_es_Morm%C3%B3n">mormona</a>:</p>
<p>Cuando oremos, comuniquémonos de verdad con nuestro Padre Celestial. Es fácil que nuestras oraciones se vuelvan repetitivas y que pronunciemos palabras sin pensar casi en lo que decimos. Si recordamos que cada uno de nosotros es literalmente un hijo o una hija espiritual de Dios, no hallaremos dificultad alguna para acercarnos a Él en oración. Él nos conoce, Él nos ama y desea lo mejor para nosotros. Oremos con sinceridad y con sentido, oremos con acción de gracias y pidamos lo que necesitemos. Escuchemos la respuesta de nuestro Padre, a fin de reconocerla cuando se manifieste. Si lo hacemos así, seremos fortalecidos y bendecidos. Llegaremos a conocerle a Él y lo que Él desea para nuestra vida. Si le conocemos, si confiamos en Su voluntad, el cimiento de nuestra fe se fortificará. Si alguno de nosotros ha sido lento en escuchar y obedecer el consejo de orar siempre, no hay momento mejor para comenzar a hacerlo que ahora mismo. William Cowper indicó: “Satanás tiembla cuando ve de rodillas al más débil de los santos” (en William Neil, Concise Dictionary of Religious Quotations, 1974, pág. 144).</p>
<p><span id="more-44"></span></p>
<p>Thomas S. Monson, “Qué Firmes Cimientos,” Liahona, Nov. 2006, 62, 67-68</p>
<p>¿Se unirán a mí mientras vemos a una típica familia Santo de los Últimos Días ofreciendo sus oraciones al Señor? Padre, madre y cada uno de los hijos arrodillados, inclinando sus cabezas y cerrando sus ojos. Un dulce espíritu de amor, unidad y amor llena el hogar. Cuando el padre escucha al hijo pequeño orar a Dios pidiendo que su papi haga las cosas correctas y sea obediente a los ofrecimientos del Señor, ¿Piensan acaso que a aquel padre se le va hacer difícil honrar la oración de su precioso hijo? Cuando una hija adolescente escucha a su dulce madre suplicar ante Dios que su hija sea inspirada al escoger a su compañero, que se prepare a sí misma para un matrimonio en el templo, ¿No creen que esta hija buscará honrar esta humilde, solicitud suplicante de su madre a quien ella ama tanto? Cuando el padre, la madre y cada uno de los hijos seriamente oran para que los buenos hijos de la familia vivan dignamente, que en su debido tiempo reciban un llamamiento para servir como embajadores del Señor en los campos misionales de la Iglesia, ¿No vemos acaso cómo tales hijos crecen hacia una varonil juventud con un deseo inquebrantable de servir como misioneros?</p>
<p>Thomas S. Monson, “Hogares celestiales, familias eternas”, Ensign-revista en inglés, Oct 1991, 2.</p>
<p>Bien podría la generación más joven preguntar: “Pero, ¿Qué hay de hoy? ¿Él todavía escucha? ¿Continúa Él respondiendo?” A lo que rápidamente respondo: “No existe fecha de expiración para el mandamiento del Señor de orar. Mientras Lo recordemos, El nos recordará.”</p>
<p>En la mayoría de los casos no existen señales extraordinarias que nos indiquen que la oración ha sido contestada. Sus milagros con frecuencia se realizan de una manera natural y silenciosa.</p>
<p>Hace algunos años cuando asistí a la conferencia de la Gran Unión de la Estaca Colorado, el presidente de estaca preguntó si me podría reunir con una madre y un padre apenados por el anuncio de su hijo de haber decidido abandonar el campo misional después de apenas haber llegado allí. Cuando los asistentes a la conferencia se habían marchado, nos arrodillamos silenciosamente en un lugar privado: madre, padre, presidente de estaca, y yo. Mientras oraba en beneficio de todos, podía oír el sollozo contenido de una apenada madre y de un desilusionado padre.</p>
<p>Cuando nos levantamos, el padre dijo: “Hermano Monson, realmente, ¿cree usted que Nuestro Padre Celestial puede cambiar la anunciada decisión de nuestro hijo de retornar a casa antes de completar su misión? ¿Porqué es que ahora, cuando yo estoy intentando fuertemente hacer lo correcto, mis oraciones no son escuchadas?”</p>
<p>Yo respondí: “¿Dónde está sirviendo su hijo? “</p>
<p>El respondió: “En Duesseldorf, Alemania.”</p>
<p>Coloqué mis brazos alrededor de esa madre y padre y les dije, “Sus oraciones han sido escuchadas y están siendo respondidas. Con más de veintiocho conferencias de estaca que se están realizando este día visitadas por Autoridades Generales, yo fui asignado a su estaca. De todos los Hermanos, yo soy el único que tiene la asignación de reunirme con los misioneros de la Misión Duesseldorf Alemania este mismo jueves.”</p>
<p>Su pedido había sido honrado por el Señor. Pude reunirme con su hijo. El respondió a sus súplicas. El permaneció y completó una misión altamente exitosa.</p>
<p>Thomas S. Monson, “La Oración de Fe”. Ensign-revista en inglés, Mayo 1978, 20.</p>
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		<title>Frances Monson, Esposa de un Profeta</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2009 20:31:43 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Familia de Thomas S. Monson]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace varias generaciones, un joven misionero llamado Elías Monson enseñó el evangelio en Suiza. Una de las familias a la que él convirtió fue la familia Johnson. Después, miembros de esa familia emigrarían a Utah. El sobrino nieto de Elías Monson creció en Utah, al igual que la nieta de los Johnsons. Un día, el [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/37/frances-monson-esposa-de-un-profeta' addthis:title='Frances Monson, Esposa de un Profeta' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p>Hace varias generaciones, un joven misionero llamado Elías Monson enseñó el evangelio en Suiza. Una de las familias a la que él convirtió fue la familia Johnson. Después, miembros de esa familia emigrarían a Utah.</p>
<p>El sobrino nieto de Elías Monson creció en Utah, al igual que la nieta de los Johnsons. Un día, el sobrino nieto, Thomas S. Monson, llegó a uno de los hogares de Utah a recoger a la joven de su cita y conocer a su familia. El padre de Frances preguntó al joven si era pariente de Elías Monson, a lo que Thomas le aseguró que sí. El hombre explicó que Elías lo había convertido al evangelio, al igual que a su familia y abrazó al joven con gratitud y lágrimas. Más tarde Thomas Monson se casó con Frances y es un matrimonio que ha sobrevivido toda una vida de desafíos con amor y devoción.</p>
<p>Con una relación tan importante entre sus familias, parecería que habrían planes divinos detrás de la unión de estas dos familias.</p>
<p><span id="more-37"></span></p>
<p>El Presidente Monson vio a Frances por primera vez en un baile, pero cada uno tenía una pareja distinta. Mientras bailaba cerca a su lado, él sintió un fuerte deseo de conocerla, pero no la volvió a ver sino hasta después de tres meses. La siguiente vez que la vio, él estaba esperando el tranvía y ella estaba en compañía de amigos, incluido un hombre que él había conocido en la escuela. Cuando esto le daba la oportunidad perfecta para unírseles, se dio cuenta de que se había olvidado el nombre del viejo amigo. Sacó fuerzas de flaquezas y superando el problema dijo: “Hola, mi viejo amigo de los días de escuela.” Esto hizo que el viejo amigo confesara que no podía recordar el nombre de Thomas. Se hicieron las presentaciones y Thomas finalmente conoció a la chica que había querido conocer desde hacía tres meses.</p>
<p>El Presidente Monson y su esposa se casaron y han estado juntos por más de sesenta años. Los años han sido un desafío para Frances Monson. Su esposo ha estado en un trabajo de alto nivel en la iglesia desde el principio, incluyendo ser un obispo de tan sólo veintidós años de edad. (La mayoría de Obispos son mucho mayores.) Las personas en altas posiciones de liderazgo, como las de obispo, con frecuencia se sientan en el estrado, con los líderes y oradores, no con la congregación. Esto quería decir que la Hermana Monson (título otorgado a las mujeres adultas en la iglesia) tenía que cuidar de sus tres hijos sola en la congregación. Cuando llamaron al Presidente Monson como Autoridad General (un líder de alto rango en la iglesia), él viajaba con frecuencia, a veces hasta por cinco semanas seguidas. Durante estos prolongados viajes, Frances se las arreglaba para hacer el trabajo de ella como el de él, en atender a los niños y el hogar.</p>
<p>Su hija, Ann Monson Dibb, dijo: “Mamá nos hacía saber que él estaba cumpliendo con su deber y que nosotros estaríamos protegidos y cuidados cada vez que él estuviera lejos. Ella nos transmitía este mensaje no solamente con palabras sino con su suave manera de asegurarse de que todo aquello que tenía que hacerse, se cumpliera siempre.</p>
<p>“Mi madre es diferente a muchas mujeres de la generación actual. En lugar de buscar el reconocimiento del mundo, siempre ha recibido reconocimiento a su valía de cosas tales como la sonrisa feliz de un hijo o los brazos extendidos de un nieto.” (Jeffrey R. Holland, “Presidente Thomas S. Monson: Terminando el Curso, Manteniendo la Fe”, Tambuli, Oct. 1994, 16)</p>
<p>En 1959 El Presidente Monson y su esposa fueron llamados a dirigir la Misión Canadiense. Aunque era muy difícil para la Hermana Monson dejar su hogar por varios años, ella fue muy gustosa y trabajó muy fuerte siendo una mamá para 450 jóvenes hombres y mujeres además de sus propios hijos. En una ocasión recibió un llamada telefónica de un hombre que había escuchado un poco sobre la iglesia en Holanda, de donde era oriundo. Él y su familia se habían mudado a Canadá y querían saber más. Ella entusiastamente prometió hacer los arreglos necesarios y asignó misioneros para la tarea. Los misioneros demoraron, pero, en una verdadera muestra de liderazgo, Frances se mantuvo tras de ellos, recordándoles que debían salir a ver a esa familia. Ellos seguían diciendo que se encontraban ocupados pero que lo harían. Finalmente, les dijo que si ellos no iban a ver a esa familia ese mismo segundo día, ella y su esposo los visitarían. Los misioneros decidieron que tenían el tiempo necesario, pues no deseaban que ocurriera lo dicho por la Hermana Monson. El hombre a quien ellos fueron a ver no solamente se convirtió a la Iglesia sino que también se convirtió en un líder de alto nivel en la iglesia y su membrecía puede ser considerada como resultado de la determinación de Frances en que se debe hacer el trabajo del Señor.</p>
<p>Frances Monson es un ejemplo para los miembros de la Iglesia en todo el mundo. Su esposo la describe como “una mujer de una suave y profundamente poderosa fe.”</p>
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