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	<title>Thomas S. Monson &#187; Familia de Thomas S. Monson</title>
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	<description>Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días</description>
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		<title>Thomas S. Monson sobre la oración</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2009 21:10:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Discursos]]></category>
		<category><![CDATA[Familia de Thomas S. Monson]]></category>
		<category><![CDATA[Historias]]></category>

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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson es el profeta actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El ha hablado mucho durante su tiempo de liderazgo en la iglesia acerca de la oración. A continuación tenemos algunos de sus conceptos que demuestran las enseñanzas de la oración mormona: Cuando oremos, comuniquémonos de verdad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://es.thomasmonson.com/biografia">Thomas S. Monson</a> es el <a href="http://profetasmodernos.com/43/%C2%BFhay-un-profeta-en-el-mundo-hoy">profeta</a> actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El ha hablado mucho durante su tiempo de liderazgo en la iglesia acerca de la oración. A continuación tenemos algunos de sus conceptos que demuestran las enseñanzas de la oración <a href="http://es.mormonwiki.com/Qui%C3%A9n_es_Morm%C3%B3n">mormona</a>:</p>
<p>Cuando oremos, comuniquémonos de verdad con nuestro Padre Celestial. Es fácil que nuestras oraciones se vuelvan repetitivas y que pronunciemos palabras sin pensar casi en lo que decimos. Si recordamos que cada uno de nosotros es literalmente un hijo o una hija espiritual de Dios, no hallaremos dificultad alguna para acercarnos a Él en oración. Él nos conoce, Él nos ama y desea lo mejor para nosotros. Oremos con sinceridad y con sentido, oremos con acción de gracias y pidamos lo que necesitemos. Escuchemos la respuesta de nuestro Padre, a fin de reconocerla cuando se manifieste. Si lo hacemos así, seremos fortalecidos y bendecidos. Llegaremos a conocerle a Él y lo que Él desea para nuestra vida. Si le conocemos, si confiamos en Su voluntad, el cimiento de nuestra fe se fortificará. Si alguno de nosotros ha sido lento en escuchar y obedecer el consejo de orar siempre, no hay momento mejor para comenzar a hacerlo que ahora mismo. William Cowper indicó: “Satanás tiembla cuando ve de rodillas al más débil de los santos” (en William Neil, Concise Dictionary of Religious Quotations, 1974, pág. 144). </p>
<p><span id="more-44"></span></p>
<p> Thomas S. Monson, “Qué Firmes Cimientos,” Liahona, Nov. 2006, 62, 67-68</p>
<p>¿Se unirán a mí mientras vemos a una típica familia Santo de los Últimos Días ofreciendo sus oraciones al Señor? Padre, madre y cada uno de los hijos arrodillados, inclinando sus cabezas y cerrando sus ojos. Un dulce espíritu de amor, unidad y amor llena el hogar. Cuando el padre escucha al hijo pequeño orar a Dios pidiendo que su papi haga las cosas correctas y sea obediente a los ofrecimientos del Señor, ¿Piensan acaso que a aquel padre se le va hacer difícil honrar la oración de su precioso hijo? Cuando una hija adolescente escucha a su dulce madre suplicar ante Dios que su hija sea inspirada al escoger a su compañero, que se prepare a sí misma para un matrimonio en el templo,  ¿No creen que esta hija buscará honrar esta humilde, solicitud suplicante de su madre a quien ella ama tanto? Cuando el padre, la madre y cada uno de los hijos seriamente oran para que los buenos hijos de la familia vivan dignamente, que en su debido tiempo reciban un llamamiento para servir como embajadores del Señor en los campos misionales de la Iglesia, ¿No vemos acaso cómo tales hijos crecen hacia una varonil juventud con un deseo inquebrantable de servir como misioneros?</p>
<p> Thomas S. Monson, “Hogares celestiales, familias eternas”, Ensign-revista en inglés, Oct 1991, 2.</p>
<p>Bien podría la generación más joven preguntar: “Pero, ¿Qué hay de hoy? ¿Él todavía escucha? ¿Continúa Él respondiendo?” A lo que rápidamente respondo: “No existe fecha de expiración para el mandamiento del Señor de orar. Mientras Lo recordemos, El nos recordará.”</p>
<p>En la mayoría de los casos no existen señales extraordinarias que nos indiquen que la oración ha sido contestada. Sus milagros con frecuencia se realizan de una manera natural y silenciosa.</p>
<p>Hace algunos años cuando asistí a la conferencia de la Gran Unión de la Estaca Colorado, el presidente de estaca preguntó si me podría reunir con una madre y un padre apenados por el anuncio de su hijo de haber decidido abandonar el campo misional después de apenas haber llegado allí. Cuando los asistentes a la conferencia se habían marchado, nos arrodillamos silenciosamente en un lugar privado: madre, padre, presidente de estaca, y yo. Mientras oraba en beneficio de todos, podía oír el sollozo contenido de una apenada madre y de un desilusionado padre.</p>
<p>Cuando nos levantamos, el padre dijo: “Hermano Monson, realmente, ¿cree usted que Nuestro Padre Celestial puede cambiar la anunciada decisión de nuestro hijo de retornar a casa antes de completar su misión? ¿Porqué es que ahora,  cuando yo estoy intentando fuertemente hacer lo correcto, mis oraciones no son escuchadas?”</p>
<p>Yo respondí: “¿Dónde está sirviendo su hijo? “</p>
<p>El respondió: “En Duesseldorf, Alemania.”</p>
<p>Coloqué mis brazos alrededor de esa madre y padre y les dije, “Sus oraciones han sido escuchadas y están siendo respondidas. Con más de veintiocho conferencias de estaca que se están realizando este día visitadas por Autoridades Generales, yo fui asignado a su estaca. De todos los Hermanos, yo soy el único que tiene la asignación de reunirme con los misioneros de la Misión Duesseldorf Alemania este mismo jueves.”</p>
<p>Su pedido había sido honrado por el Señor. Pude reunirme con su hijo. El respondió a sus súplicas. El permaneció y completó una misión altamente exitosa.</p>
<p>Thomas S. Monson, “La Oración de Fe”. Ensign-revista en inglés, Mayo 1978, 20.</p>
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		<title>Frances Monson, Esposa de un Profeta</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2009 20:31:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Familia de Thomas S. Monson]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace varias generaciones, un joven misionero llamado Elías Monson enseñó el evangelio en Suiza. Una de las familias a la que él convirtió fue la familia Johnson. Después, miembros de esa familia emigrarían a Utah. El sobrino nieto de Elías Monson creció en Utah, al igual que la nieta de los Johnsons. Un día, el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace varias generaciones, un joven misionero llamado Elías Monson enseñó el evangelio en Suiza. Una de las familias a la que él convirtió fue la familia Johnson. Después, miembros de esa familia emigrarían a Utah. </p>
<p>El sobrino nieto de Elías Monson creció en Utah, al igual que la nieta de los Johnsons. Un día, el sobrino nieto, Thomas S. Monson, llegó a uno de los hogares de Utah a recoger a la joven de su cita y conocer a su familia. El padre de Frances preguntó al joven si era pariente de Elías Monson, a lo que Thomas le aseguró que sí. El hombre explicó que Elías lo había convertido al evangelio, al igual que a su familia y abrazó al joven con gratitud y lágrimas. Más tarde Thomas Monson se casó con Frances y es un matrimonio que ha sobrevivido toda una vida de desafíos con amor y devoción.</p>
<p>Con una relación tan importante entre sus familias, parecería que habrían planes divinos detrás de la unión de estas dos familias.</p>
<p><span id="more-37"></span></p>
<p>El Presidente Monson vio a Frances por primera vez en un baile, pero cada uno tenía una pareja distinta. Mientras bailaba cerca a su lado, él sintió un fuerte deseo de conocerla, pero no la volvió a ver sino hasta después de tres meses. La siguiente vez que la vio, él estaba esperando el tranvía y ella estaba en compañía de amigos, incluido un hombre que él había conocido en la escuela. Cuando esto le daba la oportunidad perfecta para unírseles, se dio cuenta de que se había olvidado el nombre del viejo amigo. Sacó fuerzas de flaquezas y superando el problema dijo: “Hola, mi viejo amigo de los días de escuela.” Esto hizo que el viejo amigo confesara que no podía recordar el nombre de Thomas. Se hicieron las presentaciones y Thomas finalmente conoció a la chica que había querido conocer desde hacía tres meses.</p>
<p>El Presidente Monson y su esposa se casaron y han estado juntos por más de sesenta años. Los años han sido un desafío para Frances Monson. Su esposo ha estado en un trabajo de alto nivel en la iglesia desde el principio, incluyendo ser un obispo de tan sólo veintidós años de edad. (La mayoría de Obispos son mucho mayores.) Las personas en altas posiciones de liderazgo, como las de obispo, con frecuencia se sientan en el estrado, con los líderes y oradores, no con la congregación. Esto quería decir que la Hermana Monson (título otorgado a las mujeres adultas en la iglesia) tenía que cuidar de sus tres hijos sola en la congregación. Cuando llamaron al Presidente Monson como Autoridad General (un líder de alto rango en la iglesia), él viajaba con frecuencia, a veces hasta por cinco semanas seguidas. Durante estos prolongados viajes, Frances se las arreglaba para hacer el trabajo de ella como el de él, en atender a los niños y el hogar.</p>
<p>Su hija, Ann Monson Dibb, dijo: “Mamá nos hacía saber que él estaba cumpliendo con su deber y que nosotros estaríamos protegidos y cuidados cada vez que él estuviera lejos. Ella nos transmitía este mensaje no solamente con palabras sino con su suave manera de asegurarse de que todo aquello que tenía que hacerse, se cumpliera siempre.</p>
<p>“Mi madre es diferente a muchas mujeres de la generación actual. En lugar de buscar el reconocimiento del mundo, siempre ha recibido  reconocimiento a su valía de cosas tales como la sonrisa feliz de un hijo o los brazos extendidos de un nieto.” (Jeffrey R. Holland, “Presidente Thomas S. Monson: Terminando el Curso, Manteniendo la Fe”, Tambuli, Oct. 1994, 16)</p>
<p>En 1959 El Presidente Monson y su esposa fueron llamados a dirigir la Misión Canadiense. Aunque era muy difícil para la Hermana Monson dejar su hogar por varios años, ella fue muy gustosa y trabajó muy fuerte siendo una mamá para 450 jóvenes hombres y mujeres además de sus propios hijos. En una ocasión recibió un llamada telefónica de un hombre que había escuchado un poco sobre la iglesia en Holanda, de donde era oriundo. Él y su familia se habían mudado a Canadá y querían saber más. Ella entusiastamente prometió hacer los arreglos necesarios y asignó misioneros para la tarea. Los misioneros demoraron, pero, en una verdadera muestra de liderazgo, Frances se mantuvo tras de ellos, recordándoles que debían salir a ver a esa familia. Ellos seguían diciendo que se encontraban ocupados pero que lo harían. Finalmente, les dijo que si ellos no iban a ver a esa familia ese mismo segundo día, ella y su esposo los visitarían. Los misioneros decidieron que tenían el tiempo necesario, pues no deseaban que ocurriera lo dicho por la Hermana Monson. El hombre a quien ellos fueron a ver no solamente se convirtió a la Iglesia sino que también se convirtió en un líder de alto nivel en la iglesia y su membrecía puede ser considerada como resultado de la determinación de Frances en que se debe hacer el trabajo del Señor.</p>
<p>Frances Monson es un ejemplo para los miembros de la Iglesia en todo el mundo. Su esposo la describe como “una mujer de una suave y profundamente poderosa fe.”</p>
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