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	<title>Thomas S. Monson &#187; Discursos</title>
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	<description>Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días</description>
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		<title>Discursos de Thomas S. Monson sobre los misioneros</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 18:06:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Obra Misional]]></category>

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		<description><![CDATA[ La obra misional requiere sacrificio, madurez y un testimonio. Los varones o mujeres jóvenes que quieran servir deben comenzar a prepararse en su infancia.  En estas citas el  presidente Monson comparte pensamientos e historias que sugieren cómo deben prepararse los jóvenes para servir como misioneros mormones. Los estudios que hemos realizado indican que la mayoría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a title="&quot;Missionaries Sisters&quot; " href="http://gallery.christ.org/main.php?g2_view=core.DownloadItem&amp;g2_itemId=3328"></a></p>
<p> La obra misional requiere sacrificio, madurez y un testimonio. Los varones o mujeres jóvenes que quieran servir deben comenzar a prepararse en su infancia.  En estas citas el  presidente Monson comparte pensamientos e historias que sugieren cómo deben prepararse los jóvenes para servir como <a href="http://www.allaboutmormons.com/servicio_humanitario_obra_mormona_misionera.php" class="internal_link_tool_misioneros mormones">misioneros mormones</a>.</p>
<p>Los estudios que hemos realizado indican que la mayoría de los que abrazan el mensaje de los misioneros han tenido otros contactos con La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días: quizás hayan escuchado el magnífico Coro del Tabernáculo <a href="http://maxwellinstitute.byu.edu/publications/translations/?id=3" class="internal_link_tool_mormón">Mormón</a>; quizás hayan leído o visto informes en la prensa acerca de nuestro bien viajado presidente Gordon B. Hinckley y sus hábiles participaciones en entrevistas sobre muchos y variados temas; o quizás sólo se trate de que conozcan a una persona que es miembro y a quienes respetan.  Nosotros como miembros debemos ser lo mejor que podamos.  Nuestra vida debe reflejar las enseñanzas del Evangelio y nuestro corazón y nuestra voz deben estar siempre listos para compartir la verdad.</p>
<p><span id="more-133"></span></p>
<p>El hermanamiento de los investigadores debe empezar mucho antes del bautismo.  Las enseñanzas de los misioneros necesitan a menudo el segundo testimonio de alguien que recientemente se haya convertido a la Iglesia.  Es mi experiencia que tal testimonio, que sale del corazón de alguien que haya pasado por ese gran cambio, producen determinación y cometido.  Cuando serví como presidente de misión en el este de Canadá, nos dimos cuenta de que en Toronto, al igual que en la mayoría de las ciudades de Ontario y Quebec, no había falta de ayuda voluntaria para acompañar a los misioneros y para hermanar a los investigadores, darles la bienvenida a las reuniones y presentarlos a los oficiales y miembros del barrio o la rama.  El hermanar, el brindar amistad y el reactivar son actividades cotidianas en la vida de los Santos de los Últimos Días.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Ellos vendrán”,  <em>Liahona</em>, julio de 1997, pág. 49.</p>
<p>Un día, me encontraba en la sección de ropa para hombres de una gran tienda cuando vi a dos misioneros con sus respectivas madres.  No es difícil reconocerlos.  Los dos élderes conversaban, y uno le dijo al otro: “¿Y adónde vas a la misión?”  El interrogado le contestó: “Voy a Austria”.</p>
<p>El primero entonces le dijo: “¡Qué suerte tiene de ir a Austria!  Los bellos Alpes austriacos, la espléndida música, la gente encantadora.  ¡Ojalá yo fuera allá!”</p>
<p>“Y adónde vas tú?”, le preguntó a su vez el que iba a Austria.</p>
<p>“A California”, fue la respuesta.  Como sabes queda a menos de dos horas en avión.  Vamos allí todos los años de vacaciones”.</p>
<p>Por la expresión del rostro de las madres y observando que uno de los misioneros estaba al borde de las lágrimas, comprendí que yo debía intervenir.  “¿Dijo usted California?, le pregunté.  “Una vez supervisé esa área.  Su llamamiento ha sido inspirado.  ¿Se da cuenta de lo que tendrá en California y que le servirá de ayuda?  Habrá capillas y centros de estaca por todas partes, y estarán llenos de Santos de los Últimos Días que recibirán inspiración para ayudarle en la obra proselitista. Es usted muy afortunado al ir allá.   Miré a la madre del otro joven, que me dijo: “Hermano Monson, diga algo de Austria, ¡rápido!”  Y así lo hice.</p>
<p>Jóvenes, a dondequiera que sean llamados será el lugar indicado para ustedes, y aprenderán a amar la misión.</p>
<p>Thomas S. Monson, “…Haced discípulos a todas las naciones”, <em>Liahona</em>, julio de 1995, pág. 54.</p>
<p>Somos un pueblo misionero; tenemos el divino mandato de proclamar el mensaje de la Restauración.  Vosotros, los jóvenes que estáis aquí, ya os halláis en el umbral de la misión. Alma, aquel dinámico misionero del Libro de Mormón, nos da un plan de conducta misional: &#8220;Esta es mi gloria, que quizás pueda ser un instrumento en las manos de Dios para conducir a algún alma al arrepentimiento; y este es mi gozo&#8221; (<a href="http://scriptures.lds.org/es/alma/29/9">Alma 29:9</a>).</p>
<p>Agrego mi testimonio: Nuestros misioneros no son comerciantes que quieren vender su mercancía, sino que son siervos del Dios Altísimo que quieren expresar su testimonio, enseñar verdades y salvar almas.</p>
<p>Todo misionero que sale en respuesta a un llamamiento sagrado se convierte en un siervo del Señor, cuya obra ésta es.  No temáis, jóvenes, porque Él estará con vosotros.  El nunca nos falla. y nos ha prometido: &#8220;Iré delante de vuestra faz. Estaré a vuestra diestra y a vuestra siniestra, y mi Espíritu estará en vuestro corazón, y mis ángeles alrededor de vosotros, para sosteneros&#8221; (<a href="http://scriptures.lds.org/es/dc/84/88">D. y C. 84:88</a>).</p>
<p>&#8220;Y saldréis por el poder de mi Espíritu, de dos en dos, predicando mi evangelio en mi nombre, alzando vuestras voces como si fuera con el son de trompeta, declarando mi palabra cual ángeles de Dios&#8221; (<a href="http://scriptures.lds.org/es/dc/42/6">D. y C. 42:6</a>).</p>
<p>Thomas S. Monson, “Los que anuncian buenas nuevas”, Conferencia General de octubre de 1987 </p>
<p>El servicio misional es difícil y requiere largas horas de estudio y preparación, a fin de que el misionero esté a la altura del mensaje divino que proclama.  Es una labor de amor, pero también de sacrificio y devoción al deber.</p>
<p>La madre de un futuro misionero me preguntó una vez ansiosamente qué le correspondería a su hijo que aprendiera antes de recibir su llamamiento misional.  Estoy seguro de que esperaba una respuesta profunda sobre los requisitos más conocidos para el servicio, que nos resultan familiares a todos.  No obstante, le dije: “Enséñele a su hijo a cocinar; pero lo que es más importante aún, enséñele a llevarse bien con los demás.  Será mucho más feliz y útil si adquiere esas dos importantes habilidades”.</p>
<p>Jovencitos, cuando ustedes aprenden sus deberes de diácono, maestro y presbítero, y luego llevan a cabo esos deberes con determinación y amor, sabiendo que están en los asuntos del Señor, se están preparando para la misión.</p>
<p>Thomas S. Monson, “El que honra a Dios, Dios le honra”, <em>Liahona</em>, enero de 1996, 54</p>
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		<title>Thomas S. Monson – Sed de buen ánimo</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 18:43:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Discursos]]></category>
		<category><![CDATA[conferencias]]></category>

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		<description><![CDATA[En la más reciente Conferencia General, Thomas S. Monson, el profeta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, habló de tener buen ánimo.  Cuando se dirigió a los mormones y a los no mormones, él dijo: “Desde que nos reunimos la última vez, hace seis meses en la conferencia general, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la más reciente Conferencia General, Thomas S. Monson, el profeta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, habló de tener buen ánimo.  Cuando se dirigió a <a href="http://fundacionparalomejor.org/406/los-mormones-y-la-modestia" class="internal_link_tool_los mormones">los mormones</a> y a los no <a href="http://religionmormona.com/" class="internal_link_tool_mormones">mormones</a>, él dijo:</p>
<p>“Desde que nos reunimos la última vez, hace seis meses en la conferencia general, ha habido señales constantes de que las circunstancias mundiales no son necesariamente lo que quisiéramos.  La economía global, que hace seis meses parecía estar declinando, parece haberse ido a pique, y durante muchas semanas el panorama económico ha sido un tanto sombrío; además, las bases morales de la sociedad siguen decayendo, mientras que los que tratan de proteger ese fundamento a menudo son ridiculizados y a veces perseguidos.  Y las guerras, los desastres naturales y las desgracias personales siguen ocurriendo.</p>
<p><span id="more-108"></span></p>
<p>Sería fácil desanimarnos y perder la fe en cuanto al futuro —o incluso tener temor de lo que pueda venir— si sólo nos concentráramos en lo que está mal en el mundo y en nuestra vida.  Sin embargo, hoy quisiera que nuestros pensamientos y nuestras actitudes dejen de lado los problemas que nos rodean y se concentren en las bendiciones que tenemos como miembros de la Iglesia.  El apóstol Pablo declaró: “…no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.</p>
<p>Fiel a su estilo, el Presidente Monson ilustró cómo es posible tener buen ánimo incluso en los momentos más difíciles.  Una historia que particularmente tocó el corazón de los oyentes hablaba de una mujer alemana SUD (mormona) que vivía en Prusia Oriental al inicio de la Segunda Guerra Mundial.  Su esposo había sido asesinado durante la guerra y ella y sus cuatro hijos se encontraron viviendo en un territorio ahora ocupado por otras personas.  La fuerza de ocupación ordenó a todos los alemanes retirarse del territorio.  Sin tener ninguna forma de transporte, ella empezó una jornada de casi unos mil seiscientos kilómetros a pie.  Se le permitió llevar sólo su pequeña carreta de ruedas y lo que cupiera en ella.</p>
<p>La jornada comenzó a finales de verano.  No tenían dinero, por lo que se vieron obligados a recoger alimentos de los campos que estaban a lo largo del camino.  Cuando llegó el invierno, sólo se envolvían los pies con tela burda porque sus zapatos se habían deshecho.  La joven madre llevaba a su bebé en los brazos y su hijo mayor, un niño de siete años, tiraba de la pequeña carreta.  Evadían a las tropas y a otros refugiados que podrían resultar peligrosos.</p>
<p>Luego sus hijos comenzaron a morir.  Ella enterró a cada uno de los tres mayores, uno por uno, excavando sus sepulturas con una cuchara de cocina porque era todo lo que tenía para hacerlo.  Imagine excavar toda una tumba con sólo una cuchara y un corazón quebrantado.  Por último, poco antes de finalizar la jornada, la bebita murió y esta vez, ya no tenía la cuchara y cavó la tumba con sus dedos durante varias horas insoportables, arrodillada en el hielo y la nieve congelada.  En ese momento, ella sintió que lo había perdido todo – toda su familia, su casa, incluso su país.  Se encontró a sí misma contemplando la alternativa del suicidio.</p>
<p>Mientras pensaba terminar con su vida, el Espíritu Santo le dijo que se arrodillara y orara.  Ella no hizo caso pero finalmente obedeció.  Esta fue su oración:</p>
<p>No temas</p>
<p>“Querido Padre Celestial, no sé cómo seguir adelante.  Ya no me queda nada, salvo mi fe en Ti,  Padre, en la desolación de mi alma, siento una gran gratitud por el sacrificio expiatorio de Tu Hijo Jesucristo.  No logro expresar adecuadamente mi amor por Él.  Yo sé que debido a que Él sufrió y murió, yo viviré de nuevo con mi familia; que debido a que Él rompió las cadenas de la muerte, veré de nuevo a mis hijos y tendré el gozo de criarlos.  Aunque en este momento no tengo deseos de vivir, lo haré, para que nos volvamos a reunir como familia y, juntos, regresemos a Ti”.</p>
<p>A medida que oraba, se le recordó que no importaba lo doloroso que pudiera ser la vida en la tierra, había una gran promesa para ella si mantenía su espíritu.  Las <a href="http://www.familiasmormonas.com/creencias_basicas_mormonas" class="internal_link_tool_creencias mormonas">creencias mormonas</a> incluyen el conocimiento de que Dios es nuestro amoroso Padre en el Cielo y que Jesucristo murió por nosotros para que podamos vivir de nuevo.  Los mormones también enseñan que las familias pueden estar juntas para siempre.  Dios nos ama demasiado como para apartar a nuestras familias de nuestro lado si las queremos lo suficiente y hacemos lo que se necesita para mantenerlas para siempre.  Fue el conocimiento de estas tres cosas que le dio el coraje de volver a pie y terminar su recorrido en la vida.</p>
<p>El Presidente Monson dijo: “Cuando finalmente llegó a su destino, en Karlsruhe, Alemania, estaba consumida.  El hermano Babbel dijo que tenía el rostro de color gris morado, los ojos rojos e hinchados, y las articulaciones prominentes.  Se encontraba, literalmente, en un avanzado estado de inanición.  Poco después, en una reunión de la Iglesia, dio un glorioso testimonio, en el que afirmó que, de toda la gente aquejada de problemas en su triste país, ella era una de las más felices porque sabía que Dios vivía, que Jesús es el Cristo, y que Él murió y resucitó a fin de que viviésemos de nuevo.  Testificó que sabía que, si seguía fiel y leal hasta el fin, volvería a reunirse con los seres que había perdido y recibiría la salvación en el reino celestial de Dios”. [El reino celestial es el lugar donde Dios habita y donde también nosotros podemos vivir si vivimos nuestras vidas para Él]</p>
<p>Los mormones a menudo enseñan que el evangelio no es un evangelio de temor.  Las Escrituras están llenas de advertencias para que seamos alegres y no tengamos miedo.  Esto puede resultar difícil cuando parece que el mundo se está cayendo a pedazos y los medios de comunicación están decididos a mantenernos en un estado de temor a fin de vender periódicos o aumentar el rating.  Sin embargo, si hacemos todo lo que podemos para prepararnos para los tiempos difíciles, entonces podemos optar por confiar en Dios, u optar por tener miedo.  Usted no puede controlar lo que sucede pero sí puede elegir su actitud.</p>
<p>El presidente Monson finalizó su discurso con esta admonición</p>
<p>“En las Santas Escrituras leemos: “Mas he aquí, los justos, los santos del Santo de Israel, aquellos que han creído en [Él], quienes han soportado las cruces del mundo… éstos heredarán el reino de Dios… y su gozo será completo para siempre”.</p>
<p>Les testifico que las bendiciones prometidas son incalculables. Aunque las nubes se arremolinen, aunque las lluvias desciendan sobre nosotros, nuestro conocimiento del Evangelio y el amor que tenemos por nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador nos consolarán y nos sostendrán, y darán gozo a nuestro corazón al caminar con rectitud y guardar los mandamientos. No hay nada en este mundo que pueda derrotarnos.</p>
<p>Mis queridos hermanos y hermanas, no teman. Sean de buen ánimo. El futuro es tan brillante como su fe.</p>
<p>Declaro que Dios vive y que Él escucha y contesta nuestras oraciones. Su Hijo Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor. Nos esperan las bendiciones del cielo. En el nombre de Jesucristo. Amén”.</p>
<p>Si desea leer el discurso completo:</p>
<p><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-1038-28,00.html">Sed de buen ánimo</a> (texto)</p>
<p>Si desea escuchar o mirar este discurso, ingrese a lds.org y baje hasta sesión del domingo por la mañana</p>
<p><a href="http://www.lds.org/conference/sessions/display/0,5239,89-3-1038,00.html">Sed de buen ánimo</a> (todas las opciones)</p>
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		<title>Ven a escuchar la voz de un profeta</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 18:37:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Discursos]]></category>
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		<category><![CDATA[Conferencia General]]></category>
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		<category><![CDATA[profetas mormones]]></category>

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		<description><![CDATA[La Conferencia General se lleva a cabo durante el primer fin de semana de los meses de abril y octubre.  Los mormones de todo el mundo se reúnen para escuchar la conferencia en sus hogares o en los edificios de la iglesia.  Las conferencias a menudo son traducidas a diferentes idiomas.  Durante estos días, el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La <a href="http://es.mormonwiki.com/Conferencia_General">Conferencia General</a> se lleva a cabo durante el primer fin de semana de los meses de abril y octubre.  <a class="internal_link_tool_los mormones" href="http://fundacionparalomejor.org/406/los-mormones-y-la-modestia">Los mormones</a> de todo el mundo se reúnen para escuchar la conferencia en sus hogares o en los edificios de la iglesia.  Las conferencias a menudo son traducidas a diferentes idiomas.  Durante estos días, el <a href="http://es.mormonwiki.com/Thomas_S_Monson">profeta mormón</a>, sus apóstoles y otros líderes se dirigen a la comunidad, tanto a los miembros como a aquellos que no lo son, para compartir el evangelio de <a href="http://www.laiglesiamormona.com/jesucristo">Jesucristo</a>.</p>
<p>Durante la conferencia, los miembros pueden descubrir los planes de Dios y recibir consejos que les ayudarán a vivir exitosamente durante los próximos seis meses.  A pesar de que el profeta habla en varias ocasiones, es poco probable que los oyentes escuchen nuevas revelaciones o consejos.  Por lo general, nos recuerdan las cosas que Dios ya nos pidió hacer; sin embargo, pueden establecerse algunas prioridades.  Por ejemplo, es probable que la próxima conferencia incluya alguna orientación sobre cómo superar los momentos económicamente desafiantes – no se trata de consejos sobre la compra de acciones o ideas para conseguir riqueza, sino más bien de un recordatorio de lo que los <a class="internal_link_tool_mormones" href="http://www.lds.cl/">mormones</a> ya hemos escuchado durante generaciones.  Es probable que nos recuerden evitar las deudas, vivir con moderación, sembrar un jardín y tener un almacén en caso de que perdamos el empleo.  El consejo rara vez es glamoroso, pero es práctico y funciona.</p>
<p>“Las enseñanzas de un profeta viviente son muchas veces contrarias a las tendencias del mundo.  Nosotros, en calidad de Santos de los Últimos Días y poseedores del sacerdocio de Dios, debemos comprender que existe un abismo cada vez más grande entre las normas del mundo y las del Evangelio y el reino de Dios, y que los profetas vivientes siempre enseñarán las normas de Dios.  Por mucho que deseemos que el Evangelio se ajuste al mundo, es imposible; nunca ha pasado ni nunca pasará.</p>
<p><span id="more-104"></span></p>
<p>Mucho de nuestro mundo actual está fundamentado en la satisfacción de los caprichos, en la ganancia y el placer inmediatos y en la aceptación social a cualquier precio.  El Evangelio y el reino de Dios son mucho más que eso.  Entre las características que Dios valora más se encuentran la paciencia, la longanimidad, la entereza, la bondad y el amor fraternal, ninguna de las cuales se logra a corto plazo ni se cultiva en un momento”. (Dennis B. Neuenschwander, “<a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,23-3-174-18,00.html">Profetas, videntes y reveladores vivientes</a>”)</p>
<p>Para los mormones, la Conferencia General es un momento para conocer a las Autoridades Generales.  El élder Neil L. Andersen de los Setenta sugirió que también es un momento para que nuestros niños aprendan a conocerlos y respetarlos.  Él cuenta la siguiente historia: “Una vez me encontré entre un grupo de diáconos en el sureste de los Estados Unidos.  El tema de conversación giró en torno al equipo <em>Atlanta Braves</em>.  Los muchachos conocían a cada uno de los jugadores de aquel equipo de béisbol.  Conocían al quinteto inicial, al líder en jonrones, al lanzador con mejor récord, y a los jugadores en reserva por lesiones.  Entonces, hice preguntas sobre la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles.  Pregunté si los muchachos sabían los nombres de los líderes de la Iglesia.  Hubo silencio pero finalmente mencionaron el nombre del profeta.  Con un poco de aliento, salió a la luz el apellido de uno de los consejeros de la Primera Presidencia.  No sabían ningún otro nombre.</p>
<p>Algunos podrían decir que lo importante no son los líderes, sino más bien el mensaje que traen consigo.  Sin embargo, si nuestros niños no saben los nombres de los miembros de la Primera Presidencia y del Quórum de los Doce Apóstoles, muy probablemente tampoco conocerán sus mensajes.  Otros podrían decir que hay tantas Autoridades Generales que nuestros hijos no pueden conocerlos a todos.  Sin embargo, nuestra atención debe recaer en aquellos que sostenemos como profetas, videntes y reveladores.  Si bien la Iglesia ha crecido, el número de autoridades – quince – ha seguido siendo el mismo”.</p>
<p>A continuación, pasó a sugerir maneras en que podríamos usar la Conferencia General para reforzar nuestros testimonios y los de nuestros hijos.  Él dijo, “El hecho de ver las reuniones de la Conferencia General con nuestra familia no es suficiente para querer a los profetas.  En una ocasión, algunos años antes de mi llamamiento como Autoridad General, dirigí una reunión presidida por uno de los Apóstoles.  Después de la reunión, le pregunté acerca de los discursos en las conferencias de su estaca. “¿Ustedes preparan algo específico para cada conferencia de estaca?”, le pregunté.  Él respondió que normalmente no lo hacían, pero se basaban en los recordatorios recibidos antes y durante la conferencia.  Pero luego añadió, “Pero mi discurso en la conferencia general es muy diferente.  Por lo general, hago entre doce y quince borradores para estar seguro de lo que el Señor desearía que yo diga”.  Desde entonces, muchas veces me he preguntado si un apóstol hace entre doce y quince borradores, ¿es agradable al Señor si escucho o leo su mensaje una o dos veces?  No lo creo” (Neil L. Andersen, “<em>Teaching Our Children to Love the Prophets</em>”, Ensign, abril de 1996, 44)</p>
<p>Harold B. Lee les pidió a los miembros que consideren la última conferencia como una guía para vivir los siguientes seis meses.  Los discursos pueden encontrarse en las revistas de la iglesia.  Dentro de pocos días, estarán en la Internet y puede tener acceso a ellas desde su casa o la biblioteca pública.  Lea un discurso cada semana, o vea el video cada domingo.  Después, escoja lo que usted puede hacer esa semana para vivir las enseñanzas dadas en el discurso.  Dé a cada miembro de su familia una copia del discurso para que lo coloquen en un cuaderno de conferencias y pídales que resalten las partes que consideren especialmente importantes para ellos.</p>
<p>Tal vez le interese saber que los oradores de la Conferencia General no tienen temas asignados.  Ellos oran y le preguntan a Dios de qué deberían hablar ese día.  Por lo tanto, cuando escuche hablar a varias personas sobre el mismo tema, usted ya sabrá que se debe tratar de un tema de especial preocupación para el Señor.  Preste atención a los temas específicos de los líderes porque esto le dirá cuáles son los planes de Dios en ese momento.  Piense que es un privilegio, cada seis meses, saber lo que Dios ha estado pensando. Este es un regalo que la Conferencia General nos da.</p>
<p>Empiece a planear hoy el hacer que la Conferencia General sea una experiencia personal.  ¿Hay un algún asunto especial con el que está lidiando?  Ore para que usted encuentre la respuesta en la Conferencia General.  Seleccione a una o dos Autoridades Generales y aprenda más sobre ellas.  Investigue para descubrir lo que les gusta hablar.  Si se les pide hablar en esa conferencia, usted sabrá algo sobre sus vidas y los temas que más les importan.  Podrá encontrar más significado en sus discursos cuando conozca su trayectoria.</p>
<p>Si usted no es un miembro SUD, considere el utilizar la próxima conferencia para obtener más información acerca de los mormones.  Si alguien quiere saber más de su vida, usted querría que venga a usted para obtener la información, no que vaya a alguien que no lo conoce bien.  Los mormones piden la misma consideración. Puede prepararse para la conferencia a través de la lectura de los discursos pronunciados en las conferencias anteriores y mediante la lectura de las biografías de los actuales líderes que podrían tomar la palabra.</p>
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		<title>Thomas S. Monson sobre la paz</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 17:53:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[problemas personales]]></category>

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		<description><![CDATA[La paz, en el mundo espiritual, se refiere a un proceso de perfeccionamiento interno, no político.  A continuación, encontrará los pensamientos de Thomas S. Monson sobre cómo podemos obtener la paz personal. La paz mundial La paz mundial, aunque es un objetivo encomiable, sólo es el fruto de la paz individual que todos queremos obtener. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La paz, en el mundo espiritual, se refiere a un proceso de perfeccionamiento interno, no político.  A continuación, encontrará los pensamientos de Thomas S. Monson sobre cómo podemos obtener la paz personal.</p>
<p><strong>La paz mundial </strong></p>
<p>La paz mundial, aunque es un objetivo encomiable, sólo es el fruto de la paz individual que todos queremos obtener.  Y no me refiero a la paz que promueve el hombre, sino a la paz que Dios promete.  Hablo de la paz en nuestros hogares, la paz en nuestro corazón, la paz en nuestra vida personal.  La paz forjada por el hombre es efímera.  La paz de Dios es imperecedera.  Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/3-2004-Liahona002/Mar2004Liahona002.pdf">La búsqueda de la paz</a>”, Liahona, marzo de 2004, pág. 3-7.</p>
<p><strong>La paz a través del Salvador</strong></p>
<p>Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que fue sobrecargado con “dolores, experimentado en quebranto”, habla a todo corazón atribulado y le concede el don de la paz: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”<span id="more-90"></span></p>
<p>Él envía Su palabra por conducto de miles de misioneros que sirven a lo largo y ancho del mundo proclamando Su Evangelio de buenas nuevas y de paz.  Las desconcertantes preguntas, tales como: “¿De dónde vengo? ¿Qué propósito tiene mi existencia? ¿Adónde voy después de morir?” tienen respuesta a través de esos siervos especiales.  La frustración huye, la duda desaparece y la incertidumbre se desvanece cuando la verdad se imparte con convicción, a la vez que con un espíritu de humildad, por aquellos que han sido llamados a servir al Príncipe de paz, el Señor Jesucristo.  Su don se confiere de forma individual: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él”. Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/Dec2003Liahona002.pdf">Los regalos de la navidad</a>”, Liahona, diciembre de 2003, pág. 2.</p>
<p><strong>El camino a la paz en el mundo</strong></p>
<p>En un mundo en el que la paz es motivo de ansiedad universal, a menudo nos preguntamos por qué la violencia recorre nuestras calles, por qué se producen tantos asesinatos y homicidios que colman las columnas periodísticas, por qué hay tantas discordias y conflictos familiares que atentan contra la santidad del hogar y ahogan la tranquilidad de tantas vidas.</p>
<p>Quizás nos apartamos del sendero que conduce a la paz, sólo para descubrir que es menester efectuar una pausa para meditar y reflexionar acerca de las enseñanzas del</p>
<p>Príncipe de paz, y nos propongamos entonces adoptarlas en nuestros pensamientos y hechos, y vivir conforme a una ley superior, andar por caminos más excelentes y ser mejores discípulos de Cristo.</p>
<p>La devastación que el hambre provoca en África, las brutalidades del odio en Oriente</p>
<p>Medio y las contiendas raciales en todo el globo nos recuerdan que la paz que anhelamos no se consigue sin esfuerzo y determinación.  El odio, la ira y la contención son enemigos difíciles de controlar.  En su ataque asolador, estos enemigos ocasionan inevitablemente lágrimas de pesar, la aflicción que resulta del antagonismo y la destrucción de las esperanzas.  Su influencia se extiende no solamente a los campos de batalla sino que también se observan a menudo en los hogares y en los corazones.  Muchos olvidan demasiado pronto y recuerdan demasiado tarde el consejo del Señor, que dice: “&#8230;no habrá disputas entre vosotros&#8230;</p>
<p>“Porque en verdad, en verdad os digo que aquel que tiene el espíritu de contención no es mío, sino es del diablo, que es el padre de la contención, y él irrita los corazones de los hombres, para que contiendan con ira unos con otros.</p>
<p>“He aquí, ésta no es mi doctrina, agitar con ira el corazón de los hombres, el uno contra el otro; antes bien mi doctrina es ésta, que se acaben tales cosas”.  Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/3-2004-Liahona002/Mar2004Liahona002.pdf">La búsqueda de la paz</a>” Liahona, marzo de 2004, pág. 3.</p>
<p><strong>La paz en los problemas personales</strong></p>
<p>Madres y padres que esperan ansiosos la llegada de un anhelado bebé a veces se enteran de que la criatura no se encuentra bien; se enfrentan a un cuerpecito que carece de un miembro, cuyos ojos no ven, que ha sufrido daño cerebral o que padece el llamado “síndrome de Down”, y se quedan confusos, llenos de dolor, buscando a tientas una esperanza.</p>
<p>Entonces se produce el inevitable sentimiento de culpabilidad, las acusaciones por descuido y las preguntas de siempre: “¿Por qué una tragedia así en nuestra familia?”, “¿Por qué no hice que se quedara en casa?”, “¡Si no hubiera ido a esa fiesta!”, “¿Cómo pudo suceder eso?”, “¿Dónde estaba Dios?”, “¿Dónde estaba el ángel guardián?”.  El “si”, el “por qué”, el “dónde”, el “cómo”—esas palabras recurrentes— no devuelven al hijo perdido, no otorgan al cuerpo la perfección, ni hacen realidad los planes de los padres ni los sueños de la juventud.  Ni la autocompasión, ni el aislamiento ni la profunda desesperación pueden brindar la paz, la tranquilidad y la ayuda que se necesitan.  En cambio, debemos seguir adelante, mirar hacia lo alto, avanzar y elevarnos hacia lo celestial.</p>
<p>Es imperativo que reconozcamos que lo que nos ha pasado también ha sucedido a otras personas. Ellas se han sobrepuesto y nosotros debemos hacerlo también. No estamos solos; la ayuda de nuestro Padre Celestial está a nuestro alcance. Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/7-2004-Liahona002/Jul2004Liahona002.pdf">Milagros de fe</a>”, Liahona, julio de 2004, pág. 4.</p>
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		<title>Jesucristo, el Salvador</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jul 2009 04:52:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aquí algunos extractos de lo que Thomas S. Monson, presidente y profeta de los mormones, ha enseñado sobre el Salvador, Jesucristo. Siga los enlaces en los créditos para leer el discurso completo. De estos, aprenderá como los mormones (miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) ven a su Señor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aquí algunos extractos de lo que Thomas S. Monson, presidente y profeta de <a href="http://www.laiglesiamormona.com" class="internal_link_tool">los mormones</a>, ha enseñado sobre el Salvador, Jesucristo. Siga los enlaces en los créditos para leer el discurso completo. De estos, aprenderá como los mormones (miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) ven a su Señor y Salvador, quien es el cimiento de su fe.</p>
<p><strong>El Salvador del Mundo</strong></p>
<blockquote><p>“Aquel que nos enseñó a amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma, y con toda nuestra fuerza, y con toda nuestra mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, es un maestro de verdad-pero El es más que un maestro. El es el Gran Médico-pero El es más que un médico. El es el Salvador literal del mundo, el Hijo de Dios, el Príncipe de Paz, El Santo de Israel, aún el Señor resucitado, quien declaró: “He aquí yo soy Jesucristo, de quien los profetas testificaron que vendría al mundo … yo soy la luz y la vida del mundo.” “Soy el primero y el último; Yo soy el que vive, Soy el que fue muerto; Soy su defensor con el Padre.”   </p>
<p><span id="more-53"></span>
</p></blockquote>
<blockquote><p>“Como Su testigo, les testifico que El vive y que por medio de Él, nosotros también viviremos.”</p>
</blockquote>
<p> <a href="http://es.thomasmonson.com/53/jesucristo-el-salvador#more-53" class="more-link">Lea el resto de esta entrada &raquo;</a></p>
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		<title>¿Qué es un Profeta?</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2009 21:50:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Empezando con la primera conversación de Adán con Dios, la gente que ha vivido aquí en la tierra se ha beneficiado por tener profetas. Los profetas son poseedores del sacerdocio que están autorizados a hablar por Dios. Mucha gente se siente familiarizada con los profetas del Antiguo Testamento como Moisés o Noé. Los profetas son [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Empezando con la primera conversación de Adán con Dios, la gente que ha vivido aquí en la tierra se ha beneficiado por tener profetas. Los profetas son poseedores del sacerdocio que están autorizados a hablar por Dios. Mucha gente se siente familiarizada con los profetas del Antiguo Testamento como Moisés o Noé.</p>
<p>Los profetas son necesarios para que nosotros aprendamos los mandamientos y entendamos las enseñanzas de Dios. Adán recibía enseñanzas de Dios, pero él no fue el último profeta. Dios continuó enviando profetas para acrecentar nuestro entendimiento de los principios del evangelio y enseñarnos a enfrentar situaciones específicas en nuestro propio tiempo. Algunas enseñanzas de los profetas tenían el propósito de permanecer vigentes y ser seguidas y enseñadas por siempre; otras, como el mandamiento de construir un arca, solamente eran  para una situación o tiempo específico. </p>
<p><span id="more-48"></span></p>
<p>Los profetas ayudaron a preparar a la gente del mundo para el nacimiento del Salvador, Jesucristo. Se les dio profecías que les ayudaría a reconocerlo cuando viniese, y se les enseñaró el evangelio a un nivel que les permitiría estar preparados para Su venida. Cuando Jesucristo empezó su ministerio mortal, también se convirtió en un profeta, el profeta más grande de todos los tiempos. Como el Unigénito hijo de Dios, El tuvo una relación más cercana a Dios que ningún otro profeta.</p>
<p>Después de Su muerte, los apóstoles que Jesús había escogido llevaban a cabo la obra y recibían profecía para la Iglesia. Sin embargo, cuando murieron, la profecía también terminó en la tierra. Nadie estaba autorizado a recibir profecía a favor de toda la Iglesia, un tiempo que se conoce como la <a href="http://es.mormonwiki.com/Gran_Apostas%C3%ADa">Gran Apostasía</a>.</p>
<p>Esta apostasía terminó cuando José Smith fue escogido para ser el primer profeta de los últimos días. Estos son los últimos días antes del regreso del Salvador, y así como se llamó profetas para prepararnos para la primera venida de Cristo, ellos están otra vez en la tierra para prepararnos para la segunda venida. Dios ha prometido que con esta restauración, el mundo nunca más volverá a quedarse sin un profeta.</p>
<p>En la actualidad <a href="http://www.losmormones.org/" class="internal_link_tool">los mormones</a> son guiados por un profeta. Un sistema ordenado que hace que Dios esté a cargo totalmente asegurándonos que nunca estemos sin un profeta, y asegurando que los profetas no serán escogidos mediante negociaciones o votos. La Iglesia es guiada por el profeta, dos consejeros y un quórum de doce apóstoles. Ellos están en el orden de fecha cuando fueron escogidos para ser un apóstol. A la muerte del profeta, la Primera Presidencia (el profeta y sus consejeros) se disuelve. Cada persona retorna a su lugar en el quórum y el más antiguo se convierte entonces en el nuevo profeta y escoge nuevos consejeros. Esto deja a Dios en total control, ya que El controla el tiempo de vida de una persona.  </p>
<p>Siguiendo este patrón, Thomas S. Monson es el profeta actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días, llamada con frecuencia como <a href="http://religionmormona.com/" class="internal_link_tool">mormones</a>. En esta función, el es la única persona que puede recibir revelación para toda la Iglesia.</p>
<p>Cada persona puede recibir revelación para sí mismo y para aquello en lo que él sea responsable. Por ejemplo, un padre puede recibir revelación para sus hijos, y un maestro de la escuela dominical puede recibir revelación referente a cómo enseñar la clase. Un obispo (un pastor laico mormón) puede recibir revelación sobre cómo guiar a su congregación. Solamente un profeta, sin embargo, puede recibir revelación para toda la Iglesia.</p>
<p>A <a href="http://www.losmormones.org/" class="internal_link_tool_los mormones">los mormones</a> se les enseña que cuando ellos están buscando saber lo que Dios quiere que sepan, entonces deben buscar lo que el profeta más reciente haya hablado del tema. De otra manera podrían encontrarse construyendo un arca cuando no va a llover. Aunque la doctrina no cambia, la práctica sí, como en el caso del arca. La doctrina es seguir las advertencias que Dios envía. La práctica era construir un arca. Hoy, continuamos siguiendo las advertencias de Dios, pero no construimos arcas porque es un tiempo diferente y nuestras necesidades son diferentes. Así, mientras que los profetas a través de la historia, tanto en los tiempos antiguos como en los actuales, han enseñado muchas cosas, es la enseñanza del profeta más reciente la que seguimos. </p>
<p>Muchos cristianos de hoy honran y siguen a los profetas del Antiguo Testamento, y al Salvador y a Sus apóstoles. Sin embargo, encuentran inaceptable tener un profeta que esté vivo, aun cuando la gente del Antiguo y del Nuevo Testamento esperaba escuchar a sus profetas mientras ellos estaban vivos. Actualmente, a la gente le gustan sus profetas que han muerto y han sido enterrados hace muchos siglos.</p>
<p>Theodore Tuttle dijo, “Es cosa fácil creer en los profetas muertos. Mucha gente lo hace. Por alguna razón misteriosa existe un aura de credibilidad en ellos. Más no es así con el profeta que vive entre nosotros, el que debe enfrentar los desafíos cotidianos. Pero es una gran cosa creer en los profetas vivientes. Nuestra salvación está supeditada a nuestra creencia en un profeta viviente y en sujetarnos a su palabra. Solamente Él tiene el derecho a revelación para toda la Iglesia. Sus palabras, por sobre aquellas de cualquier otro hombre, deberían ser consideradas y estimadas por la Iglesia así como por el mundo. Algún día se entenderá esta verdad.” (A. Theodore Tuttle, “¿Qué Es un Profeta Viviente?,” Ensign-revista en inglés, julio 1973, 18)</p>
<p>Jesucristo habló sobre este mismo problema. El dijo, “No existe un profeta sin honor, excepto en su propio país y entre los suyos y en su propia casa.”(Marcos 6:4). En otras palabras, nos sentimos más seguros con profetas impersonales y distantes. Pero como lo entendió Jesús mejor que la mayoría, un profeta es un profeta así sea tu vecino. El único requisito es que él sea personalmente escogido por Dios, y no por el hombre.</p>
<p>Thomas S. Monson es el profeta actual. Aunque él no tenga una larga barba, una bata blanca, o un séquito, él es tan profeta como lo fue Moisés o Noé porque, al igual que estos profetas del Antiguo Testamento, el fue escogido por Dios.</p>
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		<title>Thomas S. Monson sobre la oración</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2009 21:10:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Familia de Thomas S. Monson]]></category>
		<category><![CDATA[Historias]]></category>

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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson es el profeta actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El ha hablado mucho durante su tiempo de liderazgo en la iglesia acerca de la oración. A continuación tenemos algunos de sus conceptos que demuestran las enseñanzas de la oración mormona: Cuando oremos, comuniquémonos de verdad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://es.thomasmonson.com/biografia">Thomas S. Monson</a> es el <a href="http://profetasmodernos.com/43/%C2%BFhay-un-profeta-en-el-mundo-hoy">profeta</a> actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El ha hablado mucho durante su tiempo de liderazgo en la iglesia acerca de la oración. A continuación tenemos algunos de sus conceptos que demuestran las enseñanzas de la oración <a href="http://es.mormonwiki.com/Qui%C3%A9n_es_Morm%C3%B3n">mormona</a>:</p>
<p>Cuando oremos, comuniquémonos de verdad con nuestro Padre Celestial. Es fácil que nuestras oraciones se vuelvan repetitivas y que pronunciemos palabras sin pensar casi en lo que decimos. Si recordamos que cada uno de nosotros es literalmente un hijo o una hija espiritual de Dios, no hallaremos dificultad alguna para acercarnos a Él en oración. Él nos conoce, Él nos ama y desea lo mejor para nosotros. Oremos con sinceridad y con sentido, oremos con acción de gracias y pidamos lo que necesitemos. Escuchemos la respuesta de nuestro Padre, a fin de reconocerla cuando se manifieste. Si lo hacemos así, seremos fortalecidos y bendecidos. Llegaremos a conocerle a Él y lo que Él desea para nuestra vida. Si le conocemos, si confiamos en Su voluntad, el cimiento de nuestra fe se fortificará. Si alguno de nosotros ha sido lento en escuchar y obedecer el consejo de orar siempre, no hay momento mejor para comenzar a hacerlo que ahora mismo. William Cowper indicó: “Satanás tiembla cuando ve de rodillas al más débil de los santos” (en William Neil, Concise Dictionary of Religious Quotations, 1974, pág. 144). </p>
<p><span id="more-44"></span></p>
<p> Thomas S. Monson, “Qué Firmes Cimientos,” Liahona, Nov. 2006, 62, 67-68</p>
<p>¿Se unirán a mí mientras vemos a una típica familia Santo de los Últimos Días ofreciendo sus oraciones al Señor? Padre, madre y cada uno de los hijos arrodillados, inclinando sus cabezas y cerrando sus ojos. Un dulce espíritu de amor, unidad y amor llena el hogar. Cuando el padre escucha al hijo pequeño orar a Dios pidiendo que su papi haga las cosas correctas y sea obediente a los ofrecimientos del Señor, ¿Piensan acaso que a aquel padre se le va hacer difícil honrar la oración de su precioso hijo? Cuando una hija adolescente escucha a su dulce madre suplicar ante Dios que su hija sea inspirada al escoger a su compañero, que se prepare a sí misma para un matrimonio en el templo,  ¿No creen que esta hija buscará honrar esta humilde, solicitud suplicante de su madre a quien ella ama tanto? Cuando el padre, la madre y cada uno de los hijos seriamente oran para que los buenos hijos de la familia vivan dignamente, que en su debido tiempo reciban un llamamiento para servir como embajadores del Señor en los campos misionales de la Iglesia, ¿No vemos acaso cómo tales hijos crecen hacia una varonil juventud con un deseo inquebrantable de servir como misioneros?</p>
<p> Thomas S. Monson, “Hogares celestiales, familias eternas”, Ensign-revista en inglés, Oct 1991, 2.</p>
<p>Bien podría la generación más joven preguntar: “Pero, ¿Qué hay de hoy? ¿Él todavía escucha? ¿Continúa Él respondiendo?” A lo que rápidamente respondo: “No existe fecha de expiración para el mandamiento del Señor de orar. Mientras Lo recordemos, El nos recordará.”</p>
<p>En la mayoría de los casos no existen señales extraordinarias que nos indiquen que la oración ha sido contestada. Sus milagros con frecuencia se realizan de una manera natural y silenciosa.</p>
<p>Hace algunos años cuando asistí a la conferencia de la Gran Unión de la Estaca Colorado, el presidente de estaca preguntó si me podría reunir con una madre y un padre apenados por el anuncio de su hijo de haber decidido abandonar el campo misional después de apenas haber llegado allí. Cuando los asistentes a la conferencia se habían marchado, nos arrodillamos silenciosamente en un lugar privado: madre, padre, presidente de estaca, y yo. Mientras oraba en beneficio de todos, podía oír el sollozo contenido de una apenada madre y de un desilusionado padre.</p>
<p>Cuando nos levantamos, el padre dijo: “Hermano Monson, realmente, ¿cree usted que Nuestro Padre Celestial puede cambiar la anunciada decisión de nuestro hijo de retornar a casa antes de completar su misión? ¿Porqué es que ahora,  cuando yo estoy intentando fuertemente hacer lo correcto, mis oraciones no son escuchadas?”</p>
<p>Yo respondí: “¿Dónde está sirviendo su hijo? “</p>
<p>El respondió: “En Duesseldorf, Alemania.”</p>
<p>Coloqué mis brazos alrededor de esa madre y padre y les dije, “Sus oraciones han sido escuchadas y están siendo respondidas. Con más de veintiocho conferencias de estaca que se están realizando este día visitadas por Autoridades Generales, yo fui asignado a su estaca. De todos los Hermanos, yo soy el único que tiene la asignación de reunirme con los misioneros de la Misión Duesseldorf Alemania este mismo jueves.”</p>
<p>Su pedido había sido honrado por el Señor. Pude reunirme con su hijo. El respondió a sus súplicas. El permaneció y completó una misión altamente exitosa.</p>
<p>Thomas S. Monson, “La Oración de Fe”. Ensign-revista en inglés, Mayo 1978, 20.</p>
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		<title>El valor cuenta</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Feb 2008 18:41:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Discursos]]></category>

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		<description><![CDATA[Discurso de la Conferencia General de octubre de 1986 La necesidad de tener valor llegó a mi vida de la manera más dramática y vívida hace algunos 50 años. Yo estaba sirviendo como obispo. La sesión general de la conferencia de estaca se estaba llevando a cabo en el edificio de la Asamblea. Nuestra presidencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX">Discurso de la Conferencia General de octubre de 1986</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX">La necesidad de tener valor llegó a mi vida de la manera más dramática y vívida hace algunos 50 años.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX">Yo estaba sirviendo como obispo. La sesión general de la conferencia de estaca se estaba llevando a cabo en el edificio de la Asamblea. Nuestra presidencia de estaca iba a ser reorganizada. El Sacerdocio Aarónico, incluyendo miembros de obispados, estaba</span><span id="more-18"></span><span lang="ES-MX"> proveyendo la música para la conferencia. Cuando terminamos de cantar nuestra primera selección, el Presidente Joseph Fielding Smith, el visitante de nuestra conferencia, se paró en el púlpito y leyó para el sostenimiento y aprobación, los nombres de la nueva presidencia de estaca. Estoy seguro que los otros miembros de la presidencia de estaca habían sido informados de sus llamamientos, pero yo no. Después de leer mi nombre, el Presidente Smith anunció: “Si el hermano Monson esta dispuesto a responder a este llamamiento, tendremos el placer de escuchar de él en este momento”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM5" name="BM5"></a><span lang="ES-MX">A medida que me paré en el púlpito y vi hacia el mar de caras de todos los presentes, recordé el himno que acabábamos de cantar. Su título era “Ten Valor, Mi Muchacho, para decir No”. </span>Ese día seleccioné como mi propio título, “Ten Valor, Mi Muchacho, para decir Sí”.<a title="BM6" name="BM6"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX">La jornada de la vida no es llevada por la autopista desprovista de obstáculos, y trampas, es un camino marcado por bifurcaciones. Las decisiones están constantemente enfrente de nosotros. Las decisiones determinan el destino.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM7" name="BM7"></a><strong>El llamado al valor</strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM8" name="BM8"></a><span lang="ES-MX">El llamado del valor llega constantemente a nosotros. Los campos de batalla de la guerra testifican de actos de valor. Algunos son impresos en las páginas de libros o en rollos de película, mientras que otros están indeleblemente impresos en el corazón humano.</span><a title="BM9" name="BM9"></a></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX">El valor de un líder militar fue registrado por un hombre joven de infantería que vestía el uniforme de la confederación durante la Guerra Civil de las Américas. El describe la influencia del General J.E.B. Stuart con estas palabras: “En un punto crítico en la batalla, el saltó con su caballo cerca de la compañía y cuando el había alcanzado el centro de la brigada, mientras que los otros hombres en voz alta lo animaban, el saludó con su mano hacia el enemigo y gritó, ‘¡Adelante hombres! </span>¡Adelante! Sólo síganme’.</p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm">“Los hombres estaban locos de entusiasmo. <span lang="ES-MX">El más cobarde de la tierra hubiera sentido emoción en su sangre, y su corazón saltar de gozo con valor y resolución. Los hombres se entregaron como una torrente brava enfrentando sus barreras”. (Emory M. Thomas, Dragón: La Vida de J.E.B. Stuart [1986]. 211-12).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX">Anteriormente, y en otra tierra distante, otro líder había lanzado la misma súplica: “Sígueme” (Mateo 4:19). El no era un general de guerra. Al contrario, El era el Príncipe de Paz, el Hijo de Dios. Aquellos que lo siguieron en ese entonces, y los que lo siguen ahora, ganan una victoria mucho más significativa, con consecuencias eternas. Pero la necesidad del valor es constante. El valor siempre es necesario.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM10" name="BM10"></a><a title="BM11" name="BM11"></a><a title="BM12" name="BM12"></a><strong><span lang="ES-MX">Escrituras con ejemplos de valor </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM13" name="BM13"></a><span lang="ES-MX">Las sagradas escrituras describen la evidencia de esta verdad. José, hijo de Jacob, el mismo que fue vendido en Egipto, demostró la firme resolución de valor cuando la esposa de Potifar intentó seducirlo: “No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa que ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? </span>Y…huyó y salió. (Génesis 39:9-10).</p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX">En nuestro tiempo, un padre aplicó este ejemplo de valor a las vidas de sus hijos al declarar: “Si alguna vez se encuentran donde no deben estar, ¡salgan!”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM14" name="BM14"></a><a title="BM15" name="BM15"></a><span lang="ES-MX">El profeta Daniel demostró un valor supremo al defender lo que él sabía que era correcto y al demostrar valor para orar, a pesar que fue amenazado de muerte si él lo hacía (vea Daniel 6).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM16" name="BM16"></a><span lang="ES-MX">El valor esta caracterizado en la vida de </span>Abinadí<span lang="ES-MX">, como se muestra en el Libro de Mormón por su buena voluntad de ofrecer su vida en lugar de negar la verdad (vea Mosíah 11:20; 17:20).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM17" name="BM17"></a><span lang="ES-MX">Cualquiera también puede ser inspirado por las vidas de los 2,000 hijos de Helamán quienes enseñaron y demostraron la necesidad del valor para seguir las enseñanzas de sus padres, el valor de ser castos y puros.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM18" name="BM18"></a><span lang="ES-MX">Quizá cada una de estas historias están coronadas por el ejemplo de Moroni, quien tuvo el valor de perseverar hasta el fin en rectitud (vea Moroni 1:10).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM19" name="BM19"></a><strong><span lang="ES-MX">“Él no lo dejará, ni lo abandonará” </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM20" name="BM20"></a><span lang="ES-MX">Todos fueron fortalecidos con las palabras de Moisés: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará”. </span>(Deuteronomio 31:6). Él no les falló. Él no nos fallará. Él no los desamparó. <span lang="ES-MX">Él no nos desamparará.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM21" name="BM21"></a><span lang="ES-MX">Fue este conocimiento que incitó el valor de Colón –dicha resolución de registrar en su barco una lista una y otra vez: “Hoy seguimos navegando”. Fue este testigo el que motivó al Profeta José a declarar, ‘Voy como cordero al matadero; pero me siento tan sereno como una mañana veraniega” (D&amp;C 135:4).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM22" name="BM22"></a><strong><span lang="ES-MX">Tenga el Valor de Defender sus Principios </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM23" name="BM23"></a><span lang="ES-MX">Es esta dulce seguridad que nos puede guiar a usted y a mí –en nuestro tiempo, en nuestro día, en nuestras vidas. “Por supuesto que nos enfrentaremos al miedo, experimentaremos ridículo, y oposición. Tengamos el valor de desafiar el consenso, el valor de defender los principios. Valor, no compromiso, trae la sonrisa como señal de la aprobación de Dios. El valor trae una vívida virtud cuando tiene propósito, no solamente por querer morir como hombre, sino como una determinación de vivir decentemente. Un cobarde moral es alguien que tiene miedo de hacer lo que el cree que es correcto porque otros no aprobarán o se reirán. Recuerde que todos los hombres temen, pero aquellos que enfrentan sus temores con dignidad tienen valor también”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX">De mi propia cronología de valor, permítanme compartir con ustedes dos ejemplos: uno del Servicio Militar, y una experiencia de un misionero.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM24" name="BM24"></a><a title="BM25" name="BM25"></a><strong><span lang="ES-MX">Valor de un marinero de la Segunda Guerra Mundial </span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM26" name="BM26"></a><span lang="ES-MX">El entrar a la Marina de los Estados Unidos en los meses cercanos al fin de la Segunda Guerra Mundial fue una experiencia desafiante para mí. Aprendí de obras valientes y actos de valor. Una que recuerdo mejor fue el gran valor de un marinero de 18 años de edad –no de nuestra fe –quien no era orgulloso para orar. De los 250 hombres en el grupo, el era el único que cada noche se hincaba a la orilla de la camilla, a veces en medio de los curiosos que se burlaban y las bromas de los que no creían, y con la cabeza baja, oraba a Dios. </span>El nunca dudaba. El nunca vaciló. El tenía valor.</p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM27" name="BM27"></a><strong>El valor de Randall Ellsworth</strong></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM28" name="BM28"></a><span lang="ES-MX">El servicio misional siempre se ha caracterizado por el valor. Uno que respondió a este llamado fue </span>Randall Ellsworth<span lang="ES-MX">. Mientras servía en Guatemala como misionero para La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, </span>Randall Ellsworth <span lang="ES-MX">sobrevivió un devastador terremoto que sacudió a Guatemala el 4 de febrero de 1976. Un pilar calló sobre su espalda, paralizándole sus piernas y dañándole severamente sus riñones. El fue el único norteamericano herido por el terremoto, el cual cobró las vidas de 30,000 personas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM29" name="BM29"></a><span lang="ES-MX">Después de haber recibido tratamiento médico, el fue llevado por avión a un hospital más grande cerca de su casa en Rockville, Maryland. Mientras que se encontraba confinado allí, un periodista realizó una entrevista que yo presencié en televisión. El reportero preguntó, “¿Puede usted caminar?”</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM30" name="BM30"></a><span lang="ES-MX">La respuesta fue: “Todavía no, pero lo haré”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM31" name="BM31"></a><span lang="ES-MX">“¿Usted cree que podrá completar su misión?”</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX">La respuesta llegó así: “Otros piensan que no, pero yo lo haré. Con el presidente de mi iglesia orando por mí y a través de las oraciones de mi familia, mis amigos, y mis compañeros de misión, yo caminaré y regresaré a Guatemala. El Señor quiere que enseñe el evangelio allí por dos años y eso es lo que voy a hacer”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM32" name="BM32"></a><a title="BM33" name="BM33"></a><span lang="ES-MX">A eso siguió un largo período de terapia, acompañado de un heroico pero silencioso valor. Poco a poco, podía sentir sus membranas casi muertas. Más terapia, más valor, más oración.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM34" name="BM34"></a><span lang="ES-MX">Al final, </span>Randall Ellsworth <span lang="ES-MX">caminó por el pasillo del avión que lo llevaba de regreso a su misión a la cual había sido llamado –de regreso a la gente que él amaba. Dejando atrás una línea de escépticos y varios que dudaban, pero también cientos de asombrados del poder de Dios, del milagro de la fe, y del ejemplo de valor.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM35" name="BM35"></a><span lang="ES-MX">A su regreso a Guatemala, </span>Randall Ellsworth <span lang="ES-MX">se apoyaba así mismo con la ayuda de dos bastones. Sus pasos eran lentos y deliberados. Y un día, cuando se paró frente a su presidente de misión, el Elder Ellsworth escuchó estas casi increíbles palabras dirigidas a él. “Usted ha sido el ganador de un milagro”, dijo el presidente de misión. “Su fe ha sido premiada. Si usted tiene la confianza necesaria, si usted tiene una fe abundante, si usted tiene un valor supremo, deje esos dos bastones en mi escritorio y camine”.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM36" name="BM36"></a><span lang="ES-MX">Después de una larga pausa, primero un bastón y luego el otro, y el misionero caminó. Era doloroso –pero el caminó, y nunca necesitó los bastones otra vez.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM37" name="BM37"></a><span lang="ES-MX">En la primavera de 1986 yo enseñé nuevamente el valor demostrado por </span>Randall Ellsworth<span lang="ES-MX">. Diez años habían pasado desde esta tragedia. El ahora era ya un esposo y padre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><span lang="ES-MX">Una invitación llegó a mi oficina. Esta leía: “El Presidente y Directores de la Universidad de Georgetown anuncian la graduación de la Escuela de Medicina.” </span>Randall Ellsworth <span lang="ES-MX">recibió su Doctorado de Medicina. Más esfuerzo, más estudio, más fe, más sacrificio, más valor fueron necesarios. El precio fue pagado, la victoria ganada. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm"><a title="BM38" name="BM38"></a><span lang="ES-MX">Espero que cada uno de nosotros seamos participantes activos –no solamente espectadores- con el poder del evangelio. Que podamos tener valor en todo, valor en los conflictos, valor de decir no, valor de decir sí, porque el valor cuenta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm">
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		<title>Qué firmes cimientos</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Feb 2008 20:15:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“En ocasiones parece no haber luz al final del túnel, ni alba que rompa la oscuridad de la noche. Nos sentimos rodeados por el dolor de los corazones heridos, la desilusión de sueños destrozados, y la desesperación de esperanzas desvanecidas. Nos unimos para lanzar la súplica bíblica: “¿No hay bálsamo en Galaad?” (Jeremías 8:22). Tendemos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span lang="ES">“En ocasiones parece no haber luz al final del túnel, ni alba que rompa la oscuridad de la noche.<span>  </span>Nos sentimos rodeados por el dolor de los corazones heridos, la desilusión de sueños destrozados, y la desesperación de esperanzas desvanecidas.<span>  </span>Nos unimos para lanzar la súplica bíblica: “¿No hay bálsamo en Galaad?” (Jeremías 8:22).<span>  </span>Tendemos a visualizar nuestras desgracias personales a través del prisma del pesimismo.<span>  </span>Nos sentimos abandonados, desilusionados, solos.</span><span id="more-13"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> ¿Cómo podemos construir un fundamento lo suficientemente seguro para soportar tales vicisitudes de la vida?<span>  </span>¿Cómo podemos mantener la fe y el testimonio que se nos requerirá, de que podríamos experimentar el gozo prometido a los fieles? Es necesario un esfuerzo constante y firme&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> Permítanme ofrecerles tres pautas para ayudarnos en nuestra búsqueda.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> Primero, fortifiquen sus cimientos mediante la oración.<span>  </span>“La oración es el deseo sincero del alma, pronunciada o no expresada” (“La oración del alma es&#8221;, Himnos, no. 145-inglés, no. 79-español).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> A medida que oremos, comuniquémonos realmente con nuestro Padre en los Cielos. <span> </span>Es fácil dejar que nuestras oraciones se vuelva repetitivas, expresando palabras con poca o ninguna intención en ellas.<span>  </span>Cuando recordemos que cada uno de nosotros es realmente un hijo o una hija espiritual de Dios, no se nos hará difícil acercarnos a Él en oración.<span>  </span>Él nos conoce; Él nos ama; Él desea lo que es mejor para nosotros.<span>  </span>Oremos con sinceridad e intención, ofreciéndole nuestras gracias y pidiéndole aquellas cosas que sentimos necesitar.<span>  </span>Escuchemos Sus respuestas, que podamos reconocerlas cuando lleguen.<span>  </span>A medida que lo hagamos, seremos fortalecidos y bendecidos.<span>  </span>Llegaremos a conocerlo a Él y Sus deseos para nuestras vidas.<span>  </span>Al conocerlo a Él, confiar en Su voluntad, nuestros cimientos de fe se fortalecerán.<span>  </span>Si alguno de nosotros ha sido tardo para escuchar el consejo de orar siempre, no hay mejor momento para empezar que ahora.<span>  </span>William Cowper declaró, “Satanás tiembla cuando ve al santo más débil de rodillas” ((en William Neil, comp., Concise Dictionary of Religious Quotations –Diccionario Conciso de Citas Religiosas, 1974, 144).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> …Mi segunda pauta: Estudiemos las escrituras y “meditemos en ellas día y noche”, como lo aconseja el Señor en el libro de Josué (1:8)</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> El pasar tiempo cada día en el estudio de las escrituras fortalecerá, sin duda, nuestros cimientos de fe y nuestros testimonios de la verdad….</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> Mi tercera pauta para construir cimientos sólidos de fe y testimonio involucra el servicio”</span></p>
<p class="MsoNormal"><span><br />
(Thomas S. Monson, “How Firm a Foundation,” – “</span><span lang="ES">Qué firmes cimientos”</span><span> -Ensign, Nov 2006, 62, 67–6.)</span></p>
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		<title>El perdón – Las cuñas ocultas</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Feb 2008 20:12:50 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[“Existen algunas personas que tienen dificultad para perdonarse a sí mismas y quienes resaltan todos sus defectos percibidos. Me gusta mucho el relato de un líder religioso que acudió a lado de una mujer en su lecho de muerte, tratando de consolarla – pero sin éxito. ‘Estoy perdida’, decía ella, &#8216;He arruinado mi vida y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal"><span lang="ES">“Existen algunas personas que tienen dificultad para perdonarse a sí mismas y quienes resaltan todos sus defectos percibidos. <span> </span>Me gusta mucho el relato de un líder religioso que acudió a lado de una mujer en su lecho de muerte, tratando de consolarla – pero sin éxito.<span>  </span>‘Estoy perdida’, decía ella, &#8216;He arruinado mi vida y cada vida a mi alrededor.<span>  </span>No hay esperanza para mí&#8217;.<span>  </span>El hombre notó una foto enmarcada de una encantadora joven sobre el aparador.<span>  </span>&#8216;¿Quién es?&#8217;, preguntó.</span><span id="more-12"></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> El semblante de la mujer mejoró.<span>  </span>‘Ella es mi hija, la única cosa bella en mi vida&#8217;.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> &#8216;¿Y usted la ayudaría si ella estuviera en problemas o cometiera un error? ¿Usted la perdonaría? ¿Usted aún la amaría?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> ‘¡Por supuesto!’ exclamó la mujer.<span>  </span>‘Yo haría cualquier cosa por ella.<span>  </span>¿Por qué me hace semejante pregunta?’</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES">‘Porque quiero que usted sepa’, dijo el hombre, ‘que, hablando figurativamente, el Padre Celestial tiene una fotografía suya en Su aparador.<span>  </span>Él la ama a usted y la ayudará.<span>  </span>Pídaselo’.<span>  </span>Una cuña oculta que impedía su felicidad había sido quitada.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"> En un día de peligro o una época de prueba, tal conocimiento, tal esperanza, tal entendimiento traerá consuelo a la mente turbada y al corazón afligido.<span>  </span>Todo el mensaje del Nuevo Testamento conlleva una intención de despertar al alma humana.<span>  </span>Las sombras de desesperación son disipadas por rayos de esperanza, el pesar cede ante el gozo, y el sentimiento de estar perdido en la multitud de la vida se desvanece con el conocimiento certero de que nuestro Padre Celestial se preocupa por cada uno de nosotros”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES"><br />
(Thomas S. Monson, “The Peril of Hidden Wedges,” –“El Peligro de las Cuñas Ocultas”, Ensign, Jul 2007, 4–9</span></p>
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