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	<title>Thomas S. Monson &#187; Citas</title>
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	<description>Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días </description>
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		<title>¿Qué enseña el profeta mormón sobre la obra misional?</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jun 2011 17:24:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Cuando Jesucristo comenzó su misión en la tierra, escogió apóstoles para que le ayudaran. Estos apóstoles continuaron dirigiendo la iglesia después de Su crucifixión y resurrección. Sirvieron como misioneros diligentes, saliendo al mundo para enseñar el Evangelio. Jesucristo mismo trabajó para enseñar el Evangelio a todos los que venían a su paso. A veces la [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/504/sobre-la-obra-misional' addthis:title='¿Qué enseña el profeta mormón sobre la obra misional?' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p>Cuando Jesucristo comenzó su misión en la tierra, escogió apóstoles para que le ayudaran. Estos apóstoles continuaron dirigiendo la iglesia después de Su crucifixión y resurrección. Sirvieron como misioneros diligentes, saliendo al mundo para enseñar el Evangelio. Jesucristo mismo trabajó para enseñar el Evangelio a todos los que venían a su paso. A veces la gente optaba por acercarse a Él, pero otras veces Él se acercaba a ellos. Él y los apóstoles sabían que tenían un mensaje que cambiaría sus vidas si sólo fuera escuchado, por lo que tuvieron el valor de acercarse a la gente y compartir ese mensaje. Cuando amamos a la gente queremos que tengan todo lo necesario para que sean felices y para los cristianos, esto incluye al evangelio. De hecho, los cristianos saben que Jesucristo es el aspecto más importante del verdadero gozo. La obra misional es un acto de amor.</p>
<p><a href="http://es.thomasmonson.com/wp-content/uploads/2011/06/missionaries-elders-mormon-300x196.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-505" src="http://es.thomasmonson.com/wp-content/uploads/2011/06/missionaries-elders-mormon-300x196.jpg" alt="" width="300" height="196" /></a>Por esta razón, los <a href="http://es.mormonwiki.com/Misioneros_Mormones" class="external_link_tool">mormones</a> tienen un extenso programa misional. Siguen el consejo del Salvador para compartir Su mensaje con el mundo.</p>
<p>“19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo:</p>
<p>“20 Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”</p>
<p>A Thomas Monson, el profeta <a href="http://www.laiglesiamormona.com/libro_de_mormon" class="external_link_tool">mormón</a>, le encanta hablar sobre la obra misional. Aunque no sirvió en una misión cuando era un hombre joven, porque sirvió en la Armada, trabajó como presidente de misión cuando tenía sólo treinta y un años, una edad inusualmente joven. Él, su esposa y sus hijos vivieron en Toronto, Canadá, por varios años, supervisando la obra misional en ese país. Desde entonces, el presidente Monson ha recorrido la mayor parte de las misiones de la Iglesia y había tenido todos los cargos en el Departamento Misional, y como resultado, tenía más conocimiento de la obra misional por medio de su  servicio a la Iglesia que casi cualquier otro líder de la Iglesia pasado o actual.</p>
<p>Dado que la obra misional es un amor particular de Thomas S. Monson, habla de ella con frecuencia.</p>
<p>Hay muchas formas en las que un <a href="http://seminary.lds.org/content/languages/spanish/Seminary%20Materials/Student%20Study%20Guides/Book%20of%20Mormon%20Seminary%20Student%20Study%20Guide~spa.pdf" class="external_link_tool">mormón</a> puede ser un misionero del Señor. Un joven puede, como parte de su servicio en el sacerdocio (<a href="http://laiglesiamormona.com/" class="external_link_tool">los mormones</a> tienen un sacerdocio laico para todos los varones dignos desde los doce años) pasar dos años viviendo lejos de casa como misionero. Cubre sus propios gastos y vive bajo unas estrictas normas durante este tiempo. Es un tiempo para desarrollar la autodisciplina y un testimonio fuerte, pero lo más importante, es un momento para enseñar a otros acerca de Jesucristo. Un joven que se lleva su misión con la actitud apropiada volverá a casa con un amor por la cultura en que sirvió, posiblemente, un nuevo lenguaje, el dominio de sí mismo para tener éxito en todo lo que se proponga, y un poderoso testimonio de Jesucristo y las bendiciones que vienen de servir al Señor.</p>
<p>Las mujeres también pueden servir en una misión fuera de casa, saliendo a los 21 años y permaneciendo en ella durante dieciocho meses. Si bien no tienen la misma expectativa de ir, ya que no tienen el sacerdocio, muchas mujeres jóvenes optan por hacerlo y, a menudo pueden llegar a las personas que los hombres no pueden llegar.</p>
<p>Las parejas mayores con frecuencia sirven juntos en una misión después de su jubilación y también lo hacen los solteros jubilados. También viajan por sus propios medios a donde sean enviados.</p>
<p>Algunas personas optan por servir a tiempo parcial desde su casa. A estos misioneros se les llama misioneros de barrio y cualquier adulto puede servir en una misión de barrio siempre que sea digno y sea llamado a hacerlo.</p>
<p>Por último, la Iglesia anima a todos los miembros a ser misioneros. Sin un llamamiento específico, cada mormón puede compartir el evangelio a través de sus acciones y palabras con las personas con las que se relaciona en su propia vida.</p>
<p>A Pedro y a Juan, los pescadores que llegaron a ser Apóstoles, les advirtieron que no predicaran de Cristo crucificado. La respuesta de ellos fue categórica: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios, porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”. (Hechos 4:19-20).</p>
<p>Pablo, el Apóstol, aquel excelente testigo de la verdad, nos hablaba a todos nosotros–a los miembros y a los misioneros por igual–al aconsejar a su amado amigo Timoteo: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino se ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12).</p>
<p>El élder Delbert Stapley, que fue miembro del Consejo de los Doce hace varios años, citó de la epístola de Pablo a los romanos: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación…” (Romanos 1:16). Y a continuación agregó: “Si no nos avergonzamos del Evangelio de Cristo, no debemos avergonzarnos de vivirlo. Y si no nos avergonzamos de vivirlo, no debemos avergonzarnos de darlo a conocer” (Thomas S. Monson, “Que Todos Oigan”, Nueva Era, nayo de 1996, pág. 4).</p>
<p>Thomas Monson alienta a todos los hombres y mujeres jóvenes o personas mayores que quieren ir a servir en una misión. Él enseña que será una experiencia que cambiará sus vidas. ¿Qué mejor manera de aprender a conocer y amar al Salvador que pasar dos años de su vida sirviéndole y enseñando acerca de él? Como resultado de ello, anima a los jóvenes a prepararse seriamente para la misión. Mediante el tener ya un testimonio y vivir bajo las normas de vida de un misionero, una persona joven puede obtener lo mejor de su misión.</p>
<p>Los misioneros son llamados a enseñar el Evangelio de Jesucristo. Thomas Monson enseñó lo siguiente acerca del mensaje que los misioneros ofrecen:</p>
<p>¿Qué es el Evangelio? Es el mensaje que llevamos, un mensaje que declara que un ángel voló en medio del cielo y que el evangelio de Jesucristo fue restaurado. Si recordamos eso y los demás elementos del mensaje que los misioneros dan, seremos eficaces. En ese mensaje está el Libro de Mormón, el cual forma parte integral de la biblioteca de todos los misioneros: interna, lo que sabe, y externa, lo que enseña.</p>
<p>El Libro de Mormón, la verdadera naturaleza de la Divinidad; el mundo tiene hambre de aprender este mensaje. Es parte de lo que los misioneros llevarán a las personas.</p>
<p>Otro elemento que he encontrado muy importante es que la Iglesia se basa en un fundamento de apóstoles y profetas, siendo Jesucristo mismo la principal piedra angular (ver Efesios 2:20). Y enfatizamos en un profeta “viviente” en la actualidad. Testifico que el Presidente Hinckley es un profeta viviente––el profeta, vidente y revelador de la Iglesia.</p>
<p>Si yo pudiera poner mi dedo en esa parte del evangelio que parece penetrar en un rango más amplio de personas y penetrar más profundamente en sus corazones y sus almas y moverlos a la acción, es el plan de salvación, o el plan de nuestro Padre Celestial: de dónde venimos; por qué estamos aquí, a dónde vamos cuando salimos de la mortalidad.</p>
<p>Ha sido mi observación de que la piedra de tropiezo para los investigadores no es la Palabra de Sabiduría. No es la observancia del día de reposo. Es un testimonio de que José Smith es un profeta de Dios. Es muy importante que declaremos ese mensaje. El mensaje es divino. Recuerden eso  (Thomas S. Monson, &#8220;Las Cinco M de la obra misional&#8221;, New Era-revista para la juventud, en inglés, marzo de 2007, 42-45).</p>
<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/504/sobre-la-obra-misional' addthis:title='¿Qué enseña el profeta mormón sobre la obra misional?' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>¿Qué enseña la Biblia acerca de la profecía moderna?</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Apr 2011 04:18:32 +0000</pubDate>
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			   </div><p>La palabra “profeta” se menciona en 293 versículos en el Antiguo Testamento y en 154 versículos en el Nuevo Testamento.  Se trataba claramente de un tema importante para los escritores de la Biblia.  Posiblemente no podamos explorar todos estos versículos en este artículo, pero echaremos un vistazo a algunos de ellos.  La mayoría de personas comienza con la suposición de que los profetas eran todos buenos en los tiempos bíblicos, pero que Jesús estaba destinado a ser el último profeta.  Es importante, antes de decidir ignorar a todos los profetas modernos posibles, estar absolutamente seguros de que eso es lo que enseña la Biblia, y que no es sólo una decisión tomada por el hombre.<span id="more-486"></span></p>
<p>En el Antiguo Testamento, vemos muchos ejemplos de personas que se niegan a reconocer la validez del profeta actual.  Dios habló a través de Noé, pero la gente optó por ignorarlo, y prefirió no creer que en realidad era un profeta.  Quizás, ellas también sentían que los profetas eran anticuados y que no los necesitaban más.  Las consecuencias fueron graves.</p>
<p>A lo largo de la historia bíblica, vemos cuán a menudo la gente ignoraba o no reconocía la presencia de un profeta.  Cuando no reconocía ni obedecía a los profetas, la gente sufría.  Aquellos que permitieron que sus corazones reconozcan los susurros espirituales que confirmarían la existencia de un verdadero profeta encontraban seguridad y paz.  En todas las épocas, con o sin profetas en la tierra, ha sido la responsabilidad de cada persona el saber si hay un profeta y, si es así, conocer quién es.  Eso sólo viene a través del estudio adecuado y de la oración.  Dios prometió dar respuestas a nuestras oraciones si es que lo pedimos, y Él siempre cumple sus promesas.</p>
<p>Aunque muchas personas hoy en día niegan que Dios pueda elegir un profeta una vez más, la Biblia en realidad es muy clara sobre el tema:</p>
<p><em>Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas </em>(Amós 3:7).  Más importante aún, Pablo, hablando después de la muerte y resurrección de Jesús, enseñó:</p>
<blockquote><p>19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos con los santos, y miembros de la familia de Dios;</p>
<p>20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,</p>
<p>21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor. (<a href="http://lds.org/scriptures/nt/eph/2?lang=spa">Efesios 2:20</a>)</p></blockquote>
<p>Pablo les aseguró a los feligreses que la iglesia verdadera se edifica sobre un fundamento de apóstoles y profetas, con Jesucristo como la piedra principal, algo que pocas iglesias modernas han mantenido, a pesar de que Pablo dijo que era importante.</p>
<p>Esto deja en claro que los profetas son la forma elegida de Dios para comunicarse con Sus hijos en la tierra.  A lo largo de la Biblia, Él ha hablado a través de los profetas, empezando con Adán, el primer hombre.  De vez en cuando, la gente se negaba a escuchar a estos profetas y era abandonada por un tiempo.  Esta es siempre la elección de un pueblo de mente cerrada y desobediente.  Cuando pasa el tiempo suficiente, Dios llama a un nuevo profeta y le da a este grupo de personas la oportunidad de disfrutar de la comunicación de Dios una vez más.</p>
<p>“Es importante entender que, en primer lugar, no fue Dios quien cerró los cielos al hombre, sino que éste lo hizo.  Fue el hombre quien dijo que no habría de recibirse más revelaciones y que Dios ya había dicho todo lo que tenía que decir.  ¡Cuán presuntuoso fue el hombre para decirle a Dios que no hablara más a Sus hijos” (Ballard, M. Russell.  “Los Artículos de Fe” Nuestra búsqueda de la felicidad: Una invitación para conocer la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días. Salt Lake City, Utah: Deseret Book Co., 1993 96).</p>
<p>Dado que la Biblia no dice que Dios cambió Su opinión acerca de los profetas, eso es exactamente lo que hacemos si nos negamos a permitir futuros profetas—le decimos a Dios cómo hacer su obra.  Sólo Dios puede decidir si necesitamos otro profeta o no.  El élder Ballard, en el libro mencionado anteriormente, expresó su gratitud de que Dios nos ame tanto como amó al pueblo de la Biblia.</p>
<p>Si estudiamos lo que ocurrió después de la muerte de Jesús, veremos que la iglesia siguió funcionando.  Los apóstoles claramente tenían un líder en todo momento y aquel líder sería el nuevo profeta.  Los vemos actuando con autoridad, anunciando la doctrina y la política&#8230;siendo profetas.  Muchas personas dejan de leer la Biblia después de la resurrección, pero sucedieron muchas cosas más después de ese momento, y vale la pena notar cómo actuaron los apóstoles y qué decisiones tomaron a medida que continuaban al frente de la iglesia.</p>
<p>Cabe señalar que en Hechos leemos de dos personas descritas como profetas, lo que muestra sin lugar a dudas que hubo profetas después de la muerte de Jesús (véase Hechos 15:32).</p>
<p>Incluso durante la apostasía, las personas con fe podían comunicarse con Dios para sus propios fines, pero sólo un verdadero profeta, llamado por Dios, ha sido capaz de hablar en nombre de toda la iglesia.  Y Dios dijo que Él no se comunicaría de ninguna otra manera, lo que significa que el creer que nunca volverá a existir un profeta es sugerir que Dios ha cerrado permanentemente la puerta y con llave.  Hacer esto sugiere que Él se niega a permitir que la religión cristiana tenga los medios para solucionar los debates doctrinales que han dividido a las distintas ramas del cristianismo a través de los siglos o recibir el consuelo y la guía de las enseñanzas proféticas.  Esto simplemente no se ajusta a lo que sabemos de un Dios amoroso y amable que desea que nos preparemos para la Segunda Venida al igual como Él quería que nos preparemos para la Primera Venida.</p>
<p>Juan el Bautista y el mismo Jesús se encontraron con la posición de que no había más profetas.  Los judíos le dijeron a Jesús que todos los profetas estaban muertos y ellos no entendían, por lo tanto, cómo Él podía ser un profeta (véase Juan 8.).  Preferían pensar que Él podía ser un anterior profeta que ha vuelto a la tierra.  Parecía más cómodo para ellos contar con el regreso de Moisés o Elías que contar con un nuevo profeta, y en la actualidad nos encontramos con esa misma actitud.  Las personas parecen un poco ansiosas con la idea de un nuevo profeta, que le hablará en sus días, y que no puede, por lo tanto, ser rechazado por abordar las cuestiones obsoletas o dar declaraciones que no son aplicables a nuestro tiempo.</p>
<p>Por supuesto, no todo el que dice que es un profeta es uno.  Sólo Dios puede llamar a un profeta y la Biblia a menudo discute las maneras de evaluar a un potencial profeta:</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>“Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado como profeta de Jehová; pero de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres” </em>(<a href="http://lds.org/scriptures/ot/1-kgs/18?lang=spa">1 Reyes 18:22</a>).  Elías deja claro que no todo el que dice ser un profeta en realidad lo es.  Ha habido falsos profetas desde los inicios de la historia del mundo.  Por supuesto, hoy en día, el argumento no tiende a ser sobre quién es el profeta, sino más si los profetas absolutamente existen o no.  Sin embargo, es importante evaluar este tema. ¿Cómo sabemos si alguien es un profeta verdadero o un profeta falso?</p>
<p>El libro de Deuteronomio en el Antiguo Testamento nos dice una manera de reconocer a un verdadero profeta.  En estos versículos, la profecía en realidad se refiere a Jesucristo, pero los criterios para reconocer a un profeta también se pueden aplicar a otros profetas.  En estos versículos, Dios explica cómo ellos reconocerán a los verdaderos profetas de los falsos.  A medida que lea, piense en los profetas del Antiguo Testamento que ha estudiado y vea si ellos están a la altura de estos versículos:</p>
<blockquote><p>15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis.</p></blockquote>
<blockquote><p>16 Conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.</p>
<p>17 Y Jehová me dijo: Está bien lo que han dicho.</p>
<p>18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras  en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande.</p>
<p>19 Mas acontecerá que cualquiera que no oiga mis palabras que él hable en mi nombre, yo le pediré cuentas.</p>
<p>20 Pero el profeta que tenga la presunción de hablar palabra en mi nombre que yo no le haya mandado hablar, o que hable en nombre de dioses ajenos, tal profeta morirá.</p>
<p>21 Y si dices en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no haya hablado?</p>
<p>22 Cuando un profeta hable en nombre de Jehová, y si tal cosa no se cumple ni acontece, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló aquel profeta; no tengas temor de él (<a href="http://lds.org/scriptures/ot/deut/18?lang=spa">Deuteronomio 18</a>).</p></blockquote>
<p>¿Qué nos enseñan estos versículos sobre la identificación de un profeta?  En primer lugar, el profeta vendrá de entre la gente y será como ella.  Confirmamos que esto es cierto en todos los profetas bíblicos, y también en todos los profetas <a class="external_link_tool" href="http://www.mormones.org.gt/">mormones</a>.  Dios promete que un profeta que ya ha sido llamado como tal y después da una falsa profecía morirá.  Esto es algo que se les ha enseñado a <a class="external_link_tool" href="http://www.laiglesiamormona.com/">los mormones</a>—que Dios no permitirá que un profeta caiga y siga predicando.  Por último, se les recomienda ver si lo que el profeta dice realmente sucede.  Por supuesto, la mayoría de las profecías no vienen con un marco de tiempo.  Noé habló durante un tiempo extraordinariamente largo, profetizando de la inundación muchos años antes de que realmente sucediera.  El nacimiento de Jesucristo fue profetizado desde el los principios de los tiempos, haciendo que muchas generaciones mueran sin ver su cumplimiento.</p>
<p>En un ejemplo más moderno, José Smith hizo una revelación conocida como la Palabra de Sabiduría.  Se trata del muy discutido código de salud de los <a href="http://laiglesiamormona.com/" class="external_link_tool">mormones</a>, el cual prohíbe el consumo de café, té, alcohol y tabaco.  Y más bien anima a la gente a comer granos enteros, frutas y verduras y limitar el consumo de carne.  La gente no vivía de este modo en la década de 1800, cuando José estaba vivo.  De hecho, no fue hasta hace muy poco que comprendimos los peligros del tabaco.  Hoy en día, comer granos enteros, frutas y verduras es exactamente lo que los expertos nos dicen que debemos hacer.  ¿Podría un joven de granja sin educación haber conocido más sobre nutrición y tabaco que los expertos de la época?  Los estudios científicos han confirmado que <a href="http://www.laiglesiamormona.com" class="external_link_tool">los mormones</a> viven más y tienen mejor salud que los demás si están viviendo la Palabra de Sabiduría en su totalidad, aun cuando se eliminen otros factores.  Tenemos que ver cómo han acabado las enseñanzas de los profetas con el transcurso del tiempo.</p>
<p>Jesús nos estaba preparando para la continuación del profeta después de Su muerte y el retorno de los profetas después de la apostasía.  La razón por la cual Él tenía que explicar cómo reconocer a los profetas verdaderos de los falsos es porque habría profetas verdaderos.  Él nunca dijo que no habría más profetas, pero Él sí pasó el tiempo preparándonos para reconocer a los futuros profetas.</p>
<p>Quizás la prueba más contundente de que Jesús no tenía la intención de ser el último profeta se encuentra en Efesios 4.  Nuevamente, proviene de Pablo, un fuerte defensor de la continua revelación.  Él escribió:</p>
<blockquote><p>11 Y él mismo constituyó a unos apóstoles; y a otros, profetas; y a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros;</p>
<p>12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,</p>
<p>13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;</p>
<p>14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia las artimañas del error.</p></blockquote>
<p>Pablo explica que los profetas nos fueron dados para perfeccionar a los santos y que la necesidad de profetas continuaría hasta que disfrutemos de una unidad de la fe.  Hoy cuando miramos a nuestro alrededor podemos ver el mundo aún no ha alcanzado una unidad de la fe, de modo que los profetas siguen siendo necesarios para aclarar la doctrina, que es regularmente debatida y modificada por los deseos de los seres humanos en cuanto a las enseñanzas de Dios.</p>
<p>Por ello, los mormones no tienen problemas al aceptar que Dios, que nos ama, está feliz de proporcionarnos un profeta, tal como Él prometió que haría, para guiarnos a través de los desafíos de los últimos días.</p>
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		<title>¿El profeta mormón es un cristiano?</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Apr 2011 04:11:27 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Mormonismo alrededor del mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson es el actual profeta mormón.  Muchas personas se preguntan si los mormones son cristianos.  Al considerar lo que la Biblia dice acerca de lo que es un cristiano y al examinar las enseñanzas del profeta actual, podemos decidir si los mormones y su profeta mormón son cristianos o no. La palabra “cristiano” [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/482/%c2%bfel-profeta-mormon-es-un-cristiano' addthis:title='¿El profeta mormón es un cristiano?' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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<p>La palabra “cristiano” aparece sólo unas pocas veces en la Biblia, siempre como un término que los no cristianos utilizan para describir a los seguidores de Jesucristo.  Ellos fueron llamados así por primera vez en Antioquía por las personas que vivían allí, y este evento se registró en el Libro de los Hechos, después de la muerte de Jesús.  Por lo tanto, no resulta útil investigar en la Biblia lo que se dice acerca de quién es un cristiano. Sin embargo, podemos saber qué dice la Biblia acerca de ser un discípulo de Jesucristo.</p>
<p>En la Biblia no se encuentra la palabra trinidad ni tampoco se enseña allí su concepto.  La trinidad es una inadecuada herramienta de evaluación para el cristianismo ya que fue inventada después de la muerte de Jesús.<span id="more-482"></span></p>
<p>Entonces, ¿qué dijo Jesús sobre el tema de ser un cristiano?</p>
<p>En la época de Jesús, el término “discípulo” era utilizado para describir a los doce apóstoles.  Su explicación de lo que es un discípulo puede ayudarnos a decidir lo que Él consideraba la definición de cristiano, ya que el término discípulo se refiere al seguimiento de Cristo.  Un profeta mormón es un discípulo de Cristo, y las cosas que Jesús dijo acerca de Sus discípulos en los tiempos antiguos también se aplican a Thomas Monson.</p>
<p><strong>Reconocer a Dios y a Jesús </strong></p>
<p>El primer criterio de Jesús es que debemos reconocer que Cristo y Su Padre son reales y que debemos honrarlos.  Estas escrituras muestran que son seres diferentes y que ambos deben ser reconocidos:</p>
<p>Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al Padre.  Todo aquel que confiesa al Hijo tiene también al Padre. (1 Juan 2:23)</p>
<p>Para que todos honren al Hijo como honran al Padre.  El que no honra al Hijo no honra al Padre que le envió.</p>
<p>De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me ha enviado tiene vida eterna y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida (Juan 5: 23-24).</p>
<p><strong>Guardar los mandamientos</strong></p>
<p>Otro requisito para ser un discípulo de Jesucristo es guardar los mandamientos.  El Nuevo Testamento tiene numerosas referencias al requerimiento de Dios de que guardemos Sus mandamientos.</p>
<p>Dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos (Juan 8:31).</p>
<p>Si me amáis, guardad mis mandamientos. (Juan 14:15).</p>
<p><strong>Amarse los unos a los otros</strong></p>
<p>El tercer requisito que se encuentra numerosas veces en el Nuevo Testamento es amarnos los unos a los otros y tratar a todos como a una familia &#8211; la familia que se ama.</p>
<p>En esto conocerán todos que sois mis discípulos: si tenéis amor los unos por los otros. (Juan 13:35).</p>
<p>Podemos ver que la Biblia realmente no ofrece una lista de doctrinas específicas en las cuales creer si deseamos ser cristianos.  Lo que sí dice es que debemos amar a Jesucristo y a Dios, reconocer su realidad y divinidad, tratar bien a los demás y vivir el Evangelio.</p>
<p>Thomas S. Monson, el profeta mormón, ha sido un cristiano toda su vida.  Él se crió en una familia que practicaba la caridad cristiana sobre una base regular.  Los hombres sin hogar que viajaban por los rieles sabían que podían encontrar una buena comida en la cocina de su madre.  Él ayudaba a sus padres a llevar comida y regalos a los necesitados.  En su niñez, ofreció su testimonio a la madre desconsolada de un joven soldado que murió, asegurándole que el sacrificio de Jesucristo había salvado a su hijo y le permitiría vivir de nuevo.</p>
<p>En su adultez, el Presidente Monson continuó el modelo que sus padres le enseñaron.  Es conocido por el cariño que les dio a las 85 viudas de la congregación que él presidía cuando era adulto joven.  Se aseguró de que cada una tenga un pollo fresco para la cena de Navidad.  Las visitó en sus hogares y más tarde en los asilos.  Habló en cada uno de sus funerales.  Thomas Monson reunía alimentos, ropa y otros artículos de primera necesidad para las personas necesitadas que estaban bajo su cuidado en su congregación.</p>
<p>Lea: <a href="http://lds.org/liahona/2008/06-ee/1?lang=spa&amp;query=Thomas+S.+Monson">Thomas S. Monson</a></p>
<p>A lo largo de su vida, él ha predicado la necesidad de gran amor y bondad hacia los demás, especialmente a los que están en necesidad.  Con frecuencia, da testimonio de Jesucristo y anima a los miembros de la Iglesia a seguir el ejemplo que Él estableció.  Además, anima a <a href="http://laiglesiamormona.com/" class="external_link_tool">los mormones</a> a leer la Biblia y aprender sobre la vida y el ministerio de Jesucristo.</p>
<p>En 1990, Thomas S. Monson pronunció un discurso denominado “The Search for Jesus”-<em>Ensign-revista SUD en inglés, </em>diciembre de 1990.  En él, dijo,</p>
<p>Desde tiempos inmemoriales, el mensaje de Jesús siempre ha sido el mismo.  Él dijo a Pedro, junto al hermoso mar de Galilea: “&#8230;[Ven] en pos de mí”.  Dijo a Felipe: &#8230;“Sígueme”.  Dijo al levita que se sentaba en el banco de los tributos públicos: &#8230;“Sígueme”.  Ustedes y yo, si tan sólo lo escuchamos, recibiremos idéntica invitación: “Sígueme”.</p>
<p>Destacó los esfuerzos que las personas hacen en su búsqueda personal de Jesús a lo largo de la historia.  Algunos por error se dirigieron a ídolos o siguieron las Cruzadas o debatieron la verdad en los consejos, como el de Nicea.</p>
<p>El presidente Monson nos recuerda que así no es cómo encontramos a Cristo.  No encontramos a Cristo ni la verdad en los debates, votaciones o en los modelos mundanos.  La manera de encontrar a Cristo es siguiendo el modelo que nos ha dado el mismo Cristo:</p>
<p>La fórmula para encontrar a Jesús siempre ha sido y será la misma: la oración ferviente y sincera de un corazón humilde y puro.  El profeta Jeremías aconsejó: “y me buscaréis y me hallaréis cuando me busquéis con todo vuestro corazón” (Jer. 29:13).</p>
<p>Antes de que podamos emprender con éxito una búsqueda personal de Jesús, lo primero que debemos hacer es preparar tiempo para Él en nuestras vidas y espacio para Él en nuestros corazones.  En estos días atareados son muchos los que tienen tiempo para jugar golf, tiempo para ir de compras, tiempo para trabajar, tiempo para jugar, pero no tienen tiempo para Cristo.</p>
<p>Hogares hermosos llenan la tierra y proporcionan habitaciones para comer, habitaciones para dormir, salas de juegos, salas de costura, salas de televisión, pero no tienen espacio para Cristo.</p>
<p>Tenemos un remordimiento de conciencia al recordar sus propias palabras: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo, nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Mateo 8:20).  O nos da vergüenza al recordar: “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Lucas 2:7).  Ningún lugar.  Ningún lugar.  Ningún lugar.  ¿Alguna vez ha habido?</p>
<p>Como discípulo de Jesucristo, Thomas Monson trabaja para animar a la gente a encontrar más tiempo para su búsqueda personal de Cristo.  También ayuda a la gente a entender el proceso de hacer esa búsqueda.</p>
<p>La oración, Thomas Monson nos recuerda, es un factor clave en la búsqueda de Cristo.  Al orar, construimos nuestra relación con Jesucristo y con Dios y aprendemos a reconocer cuando ellos están hablando con nosotros.  Aprendemos a distinguir Sus voces de todas las demás, sabiendo que en Santiago 1:5 del Nuevo Testamento, se nos dice que Dios promete darnos sabiduría si la pedimos con fe, y Dios siempre cumple sus promesas.</p>
<p>Thomas S. Monson recuerda a la gente a tener un claro concepto del Jesucristo que están buscando.  Ellos no están buscando el bebé en la historia de Navidad.  Estamos buscando al magnificado y resucitado Jesucristo, Hijo de Dios y Redentor de la Humanidad.</p>
<p>El profeta mormón nos dice que una vez que encontremos a Jesucristo, debemos llevarle regalos.  Los Reyes Magos llevaron oro, incienso y mirra, pero de nosotros, Cristo pide otro tipo de regalo.  Él quiere que nos entreguemos a Él.  Esto requiere una mayor intensidad en la entrega de regalos.  ¿Cómo nos entregamos a Jesucristo?  Un cristiano observará que la Biblia, tal como se muestra arriba, dice que una manera de hacerlo es sirviendo a los demás.  El Libro de Mormón dice que cuando servimos a los demás estamos al servicio de Dios.</p>
<p>El Libro de Mormón describe otra de las responsabilidades de aquellos que tratan de ser cristianos y entregarse a Jesucristo.  Se dice que cuando somos bautizados hacemos un pacto (promesa) de presentarnos como testigos de Dios.</p>
<p>9 Sí, y estáis dispuestos a llorar con los que lloran; sí, y a consolar a los que necesitan de consuelo, y ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar en que estuvieseis, aun hasta la muerte, para que seáis redimidos por Dios, y seáis contados con los de la primera resurrección, para que tengáis vida eterna;</p>
<p>10 Os digo ahora, si éste es el deseo de vuestros corazones, ¿qué os impide ser bautizados en el nombre del Señor, como testimonio ante él de que habéis concertado un convenio con él de que lo serviréis y guardaréis sus mandamientos, para que él derrame su Espíritu más abundantemente sobre vosotros? (Mosíah 18 en el Libro de Mormón).</p>
<p>Esta escritura nos dice que un verdadero cristiano sirve a los demás con compasión.  También nos dice que estamos llamados a ser testigos de Dios en todo momento.  Esto es, para muchos, la parte más difícil de ser un cristiano.</p>
<p>Ser un verdadero cristiano no se trata de sentarse en la iglesia durante unas horas cada domingo, a pesar de que es parte de ello.  No se trata sólo de ser bautizado o de una acción para “ser salvado” de una vez.  Se trata de vivir cada momento de nuestras vidas por Cristo, siendo testigos de Él.  Tomamos en nosotros mismos Su nombre cuando somos bautizados y eso significa que tenemos la responsabilidad de llevar bien Su nombre, representarlo en con honor, incluso cuando implique un sacrificio personal.</p>
<p>A veces, ser un cristiano y aún más a menudo ser un cristiano mormón significa enfrentarse a la discriminación, a la persecución y a privaciones.  Esto significa en ocasiones se enfrentará a injurias, descubriendo así que a pesar de las leyes se le niega un empleo o el mismo trato que otros reciben en su profesión.  A veces, significa que un maestro atacará su fe en clases.  Sin embargo, estos son asuntos temporales.  Para un cristiano, la perspectiva eterna es la que cuenta.  Cuando se ve desde el esquema eterno de las cosas, los desafíos de ser un cristiano son mínimos en comparación con las bendiciones de ser un cristiano.</p>
<p>El profeta mormón ha pasado la mayor parte de su vida enseñando sobre Jesús y sirviendo a Cristo.  Él ha pasado incontables horas en servicios voluntarios como líder en una iglesia laica.  Es conocido por pasar incontables horas sirviendo a personas, así como a la iglesia en su conjunto.</p>
<p>¿El profeta mormón es cristiano?</p>
<p>Por sus frutos los conoceréis. ¿Se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?</p>
<p>17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, mas el árbol malo da malos frutos.</p>
<p>18 No puede el árbol bueno dar malos frutos, ni el árbol malo dar buenos frutos.</p>
<p>19 Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.</p>
<p>20 Así que, por sus frutos los conoceréis</p>
<p>21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos (Mateo 7).</p>
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		<title>Citas de Thomas S. Monson sobre el juzgar a los demás</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Apr 2011 03:37:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Discursos]]></category>

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		<description><![CDATA[En una conferencia reciente para las mujeres mormonas Thomas S. Monson animó a las mujeres a ser más amables entre ellas y evitar las críticas. A continuación está la cita de ese sermón y de varios pensamientos de discursos anteriores sobre el tema de no juzgar a los demás. Cada persona es única Mis queridas [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/462/citas-de-thomas-s-monson-sobre-el-juzgar-a-los-demas' addthis:title='Citas de Thomas S. Monson sobre el juzgar a los demás' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p>En una conferencia reciente para las mujeres mormonas Thomas S. Monson animó a las mujeres a ser más amables entre ellas y evitar las críticas. A continuación está la cita de ese sermón y de varios pensamientos de discursos anteriores sobre el tema de no juzgar a los demás.</p>
<p><strong>Cada persona es única</strong></p>
<p>Mis queridas hermanas, cada una de ustedes es única. Ustedes son diferentes entre sí en muchas formas. Hay algunas de ustedes que son casadas. Algunas se quedan en casa con sus hijos, mientras otras trabajan fuera del hogar. Algunas de ustedes se quedaron con el nido vacío. Hay otras que están casadas, pero no tienen hijos. Hay algunas que están divorciadas y otras que son viudas. Muchas de ustedes son solteras. Algunas tienen títulos universitarios, y otras no. Hay algunas que pueden permitirse ropa de última moda y hay quienes son afortunadas si poseen un atuendo dominical apropiado. Tales diferencias son casi innumerables. ¿Nos tientan dichas diferencias a juzgarnos los unos a los otros?<span id="more-462"></span></p>
<p>La Madre Teresa, una monja católica que trabajó entre los pobres de India la mayor parte de su vida, dijo una profunda verdad: “Si juzgan a las personas, no tendrán tiempo de amarlas”. El Salvador nos ha amonestado: “Éste es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros, como yo os he amado”. Yo pregunto: <em>¿Podemos amarnos los unos a los otros si nos juzgamos unos a otros?</em> Y respondo, junto a la Madre Teresa: No; no podemos. (Reunión General de la Sociedad de Socorro, 25 de setiembre de 2010).</p>
<p><strong>Valor para abstenerse de juzgar</strong></p>
<p>Permítanme hablar primero del valor para abstenerse de juzgar a los demás. Quizás se pregunten: “¿Eso realmente requiere valor?”. Yo les respondería que creo que hay muchas ocasiones cuando abstenerse de juzgar—o de decir chismes o criticar, cosas que por cierto son similares a juzgar— requiere un acto de valor.</p>
<p>Lamentablemente, hay quienes sienten la necesidad de criticar o denigrar a los demás. Sin duda, ustedes se habrán encontrado con ese tipo de personas y lo harán en el futuro. Mis queridas amiguitas, no existe la necesidad de preguntarse cómo debemos comportarnos en esas situaciones. En el Sermón del Monte, el Salvador declaró: “No juzguéis”. Más adelante, amonestó: “Cesad de criticaros el uno al otro”. Al estar rodeadas de sus compañeras y sientan la presión del grupo para criticar y juzgar, se requerirá verdadero valor para no participar en ello.</p>
<p>Me atrevo a decir que hay jovencitas a su alrededor que, debido a los comentarios hirientes y críticas que ustedes han hecho, a menudo quedan excluidas. Parece ser lo normal, en especial en esta época de su vida, ser cruel o evitar a las personas que parezcan ser diferentes o no concuerden con lo que nosotros o los demás creen que deberían ser.</p>
<p>El Salvador dijo:</p>
<p>“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros. …</p>
<p>“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”</p>
<p>Thomas S. Monson, “Tengan valor”, <em>Liahona</em>, mayo de 2009, págs. 123-127</p>
<p><strong>El peligro de las etiquetas </strong></p>
<p>A veces, las ciudades y las naciones llevan sus etiquetas especiales de identidad. Éste era el caso de una fría y vieja ciudad del este de Canadá, a la cual los misioneros llamaban “Kingston, la Ciudad de Piedra”. En los seis años anteriores sólo había habido un converso a la Iglesia en Kingston, aunque durante todo ese período los misioneros asignados habían estado trabajando constantemente; nadie se bautizaba allí; cualquier misionero que hubiera estado en esa ciudad atestiguaría esto. Para ellos, el tiempo que pasaban en Kingston era como si lo pasaran en prisión. Para los misioneros, su más grande deseo, incluso sueño, era que lo trasladaran a otro lugar, a cualquier otro lugar que no fuera ése.</p>
<p>Mientras oraba y meditaba sobre ese lamentable dilema, como lo requería mi responsabilidad de presidente de la misión, mi esposa me hizo notar un pasaje del libro A Child’s Story of the Prophet Brigham Young [Historia de Brigham Young, relato para niños] y me leyó que Brigham Young (1801-1877) llegó a Kingston, Ontario, Canadá, en un frío y nevoso día. Predicó en la ciudad unos treinta días y bautizó a cuarenta y cinco almas. Allí estaba la respuesta. Si el misionero Brigham Young había podido lograr el éxito, también podían hacerlo los misioneros actuales.</p>
<p>Sin dar explicaciones, retiré a los misioneros de Kingston, a fin de romper el ciclo de frustración; luego, hice circular esta noticia: “Pronto abriremos a la obra misional una nueva ciudad, la misma en la que predicó Brigham Young, bautizando a cuarenta y cinco personas en treinta días”. Los misioneros empezaron a especular en cuanto al lugar. En sus cartas semanales imploraban ser asignados a ese paraíso terrenal. Así pasó el tiempo; entonces, fueron seleccionados cuatro misioneros––dos nuevos y dos con experiencia–– para aquella aventura proselitista. Los miembros de la pequeña rama prometieron su apoyo; los misioneros prometieron su vida; y el Señor honró sus promesas.</p>
<p>En solo tres meses, Kingston se convirtió en la ciudad más fructífera de la Misión Canadá. Los edificios de piedra gris todavía estaban allí, la apariencia de la ciudad no había cambiado, la población seguía siendo la misma; lo que había cambiado era la actitud. Y la etiqueta de la duda había dado paso a la de la fe.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Etiquetas”, Liahona, setiembre de 2000, págs. 5-6.</p>
<p><strong>Paciencia con los jóvenes</strong></p>
<p>Una correcta perspectiva de nuestros jóvenes es totalmente esencial para aquellos llamados a servirles. Ellos son jóvenes, flexibles, ansiosos, y llenos de infinita energía. A veces cometen errores. Recuerdo una reunión donde nosotros los de la Primera Presidencia y los Doce estuvimos revisando un error de juventud que cometió un misionero. El tono fue serio y más bien crítico, cuando el Élder LeGrand Richards dijo: “Ahora, hermanos, si el buen Señor hubiera querido poner la cabeza de una persona de cuarenta años en el cuerpo de una persona de diecinueve, Él lo hubiera hecho. Pero, no lo hizo así. Colocó la cabeza de un joven de diecinueve años en un cuerpo de un joven de diecinueve años, entonces debemos ser más comprensivos”. La actitud del grupo cambió, el problema se resolvió y continuamos con la reunión.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Llamado a servir”, <em>Ensign-revista SUD en inglés</em>, noviembre de 1991, pág. 46</p>
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		<title>Citas de Thomas S. Monson sobre la moralidad</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Mar 2011 02:59:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson es el profeta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados mormones. Él es llamado para compartir la palabra de Dios y para enseñar las creencias mormonas. En las siguientes citas, él habla sobre la moralidad y la importancia de mantener los [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/454/citas-de-thomas-s-monson-sobre-la-moralidad' addthis:title='Citas de Thomas S. Monson sobre la moralidad' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p>Thomas S. Monson es el profeta de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a veces son llamados <a href="http://www.lds.cl/" class="external_link_tool">mormones</a>. Él es llamado para compartir la palabra de Dios y para enseñar las <a href="http://libromormon.com/creencias-basicas" class="external_link_tool">creencias mormonas</a>. En las siguientes citas, él habla sobre la moralidad y la importancia de mantener los estándares morales de Dios, incluso si el mundo se burla de usted por hacer esto.<span id="more-454"></span></p>
<p><strong>La maldad nos rodea</strong></p>
<p>Hace muchos años, en una asignación en las bellas islas de Tonga, tuve el privilegio de visitar la escuela de la Iglesia, la escuela secundaria Liahona, donde a los jóvenes les enseñan maestros que tienen un vínculo común de fe, que imparten capacitación para la mente y preparación para la vida. En esa ocasión, al entrar en un aula, me di cuenta de que los alumnos escuchaban absortos a su instructor tongano. Tanto él en su escritorio como ellos en los pupitres tenían los libros cerrados. El maestro tenía en la mano un raro anzuelo hecho con una piedra redonda y con grandes caracolas. Aprendí que eso era un <em>maka-feke</em>, una trampa para pulpos. En Tonga, el pulpo es un exquisito manjar</p>
<p>El maestro explicó que los pescadores de Tonga se deslizan sobre los arrecifes remando su canoa de balancines con una mano y oscilando el maka-feke con la otra. El pulpo sale de su guarida rocosa y se lanza sobre el cebo, confundiéndolo con un deseado manjar. Tan tenaz es el apretón de los tentáculos del pulpo y tan firme su instinto de no soltar la preciada presa, que los pescadores lo levantan y lo ponen directamente en la canoa.</p>
<p>Fue fácil para el maestro pasar de ahí a explicar a los anonadados jóvenes que el maligno, o sea, Satanás, ha creado maka-fekes, por así decirlo, para atrapar a las personas desprevenidas y apoderarse de su destino.</p>
<p>Hoy estamos rodeados de los maka-fekes que el maligno oscila ante nosotros y con los que intenta atraernos y luego atraparnos. Una vez que la persona los agarra, es sumamente difícil soltarlos, y a veces hasta casi imposible. Para protegernos, debemos reconocerlos por lo que son y después ser firmes en nuestra determinación de evitarlos</p>
<p>Constantemente ante nosotros está el maka-feke de la inmoralidad. Casi en todo lo que vemos, hay quienes quieren hacernos creer que lo que antes se consideraba inmoral ahora es aceptable. Pienso en el pasaje de las Escrituras: “¡Ay de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo; que ponen tinieblas por luz, y luz por tinieblas”.<sup> <a href="http://lds.org/liahona/2006/05/7?lang=spa#footnote1">1</a> </sup>Tal es el maka-feke de la inmoralidad. En el Libro de <a href="http://lds.org/scriptures/bofm/morm?lang=spa" class="external_link_tool">Mormón</a> se nos recuerda que la castidad y la virtud son preciadas sobre todas las cosas.</p>
<p>Cuando la tentación llega, recuerden el sabio consejo del apóstol Pablo, quien declaró: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. <sup> </sup></p>
<p>Thomas S. Monson “Leales a la fe”, <em>Liahona</em>, mayo de 2006, págs. 18-21</p>
<p><strong>Responsabilidad personal por la moralidad</strong></p>
<p>El doctor Karl Menninger, el destacado científico que fundó y puso en  marcha el mundialmente conocido centro psiquiátrico de Topeka, estado de Kansas (Estados Unidos), señaló que la única forma en que nuestra doloida, atribulada y perturbada sociedad puede esperar prevenir las enfermedades sociales que la cosan es si reconoce la realidad del pecado. Esa idea es el tema de su famosa publicación <em>Whatever Became if sin? (¿Qué ha sucedido con el pecado?), </em>en la que hace una súplica a los seres humanos para que nos detengamos y contemplemos lo que nos estamos haciendo a nosotros mismos, a los demás y a nuestro universo. El doctor Menninger hizo referencia a Sócrates, que se hizo la pregunta: “¿Por qué los hombres, sabiendo lo que es bueno, hacen lo malo?” El  doctor Menninger dijo: “He llegado a la conclusión de que la generalizada excusa de que todos lo hacen, tan prevalente en el mundo actual de los negocios, está debilitando a las personas. Es preciso comprender que nosotros mismos tenemos la responsabilidad de corregir nuestras transgresiones individuales: las mentirillas que suponemos son inofensivas, el fraude menor, la apatía, cosas ésas que caracterizan nuestra falta de interés en lo que pasa a nuestro alrededor. Además, recalcó: “Si todas las personas volviera a ser conscientes del concepto de la responsabilidad personal y el hombre una vez más volviera a sentir culpabilidad por sus pecados y se arrepintiera y estableciera una conciencia que le sirviera de freno a los pecados, la esperanza volvería otra vez al mundo”.    <em> </em></p>
<p>Permítanme compartir con ustedes una lección que aprendí cuando era niño. Por cinco generaciones, nuestra familia ha sido propietaria de una cabaña de verano en el parque Vivian, en el cañón de Provo. Para mí, los meses de julio y agosto significaban salir a caminar, a pescar y a nadar a diario en el “pozo” de natación en el que había una enorme roca desde la cual nos lanzábamos hacia las veloces corrientes que se estrellaban violentamente contra ella formando peligrosos remolinos. La mayoría de los nadadores solían lanzarse al as frías aguas y se dejaban arrastrar por la corriente, pasando a toda velocidad por la enorme roca para por último llegar hasta las aguas tranquilas y la acogedora ribera arenosa del río; digo la mayoría, excepto uno. Se llamaba “Beef” Peterson. En su traje de baño llevaba inscrito el título de “Salvavidas”, y su cuerpo era muestra de gran fuerza. Al igual que los demás, Beef se lanzaba al agua nadando con rapidez corriente abajo en medio de los remolinos, para de pronto darse vuelta y empezar a nadar corriente arriba. Por un corto trecho, sus poderosas brazadas lo impulsaban hacia adelante, pero luego la velocidad de la corriente lo mantenía en un mismo lugar mientras él luchaba con todas sus fuerzas contra el río. Después de un rato, Beef se cansaba, se echaba hacia atrás y empezaba a nadar plácidamente hacia la orilla, exhausto. El nadar contra la corriente llegó a ser una de las características de Beef Peterson.</p>
<p>Mis hermanos y hermanas, estoy seguro de que muchas veces tenemos el deber y la responsabilidad de nadar contra la corriente y contra la ola de la tentación y del pecado. Al hacerlo, tendremos más fortaleza espiritual y podremos desempeñar nuestras responsabilidades divinas.</p>
<p>Thomas S. Monson, “La felicidad… la búsqueda universal”, Liahona, marzo de 1996, 4-5</p>
<p><strong>Valor para defender la rectitud</strong></p>
<p>En las cuatro décadas desde la Segunda Guerra Mundial, los niveles de moralidad han disminuido una y otra vez. En la actualidad hay más personas en la cárcel, en reformatorios, con libertad condicional, y en más problemas que nunca antes. Desde cuentas de gastos ficticias hasta grandes latrocinios, desde delitos menores hasta crímenes de pasión, las cifras son más altas y siguen incrementándose. La delincuencia asciende en espirales; la decencia desciende a toda velocidad. Muchos están en una gigantesca montaña rusa de desastre, buscando emociones del momento mientras sacrifican la felicidad eterna. Conquistamos el espacio pero no podemos controlarnos. Por lo tanto, perdemos el derecho a la paz.</p>
<p>¿Podemos de alguna manera reunir el coraje y esa firmeza de propósito que caracterizaba a los pioneros de una antigua generación? ¿Ustedes y yo, en hechos actuales, podemos ser pioneros? Un diccionario define a un pionero como “uno que va antes, mostrando a los demás el camino para seguir. ¡Oh, el mundo sí que necesita pioneros en la actualidad!”.</p>
<p>Olvidamos cómo los griegos y romanos prevalecieron magníficamente en un mundo primitivo y cómo ese triunfo terminó, cómo la pereza y la debilidad llegaron finalmente hacia ellos para arruinarlos. Al final, ellos quisieron más que libertad, querían seguridad, una vida cómoda; y lo perdieron todo––seguridad, comodidad y libertad. Desde la confusión de nuestro mundo moderno, las personas sinceras inquisitivamente se preguntan a sí mismos: “¿A quién debemos escuchar? ¿A quién debemos seguir? ¿A quién debemos servir?”</p>
<p>En la actualidad, el conflicto crónico se impregna hasta en el interior personal del Príncipe de Paz. Sin embargo, sobre los conflictos de contención declaró que el “espíritu de <a href="http://lds.org/scriptures/bofm/3-ne/11?lang=spa">contención</a> no es mío, sino es del <a href="http://lds.org/scriptures/bofm/3-ne/11?lang=spa">diablo</a>” (3 Nefi 11:29).</p>
<p>Pero si tenemos oídos que realmente escuchan, seremos conscientes del eco del antiguo Capernaúm. Aquí la multitud rodeaba a Jesús, trayendo a sus enfermos para ser sanados. Aquí un hombre paralítico levantó su lecho y anduvo, y la fe de un centurión romano restauró la salud de su siervo.</p>
<p>Muchos dieron la espalda a nuestro Hermano Mayor, quien decía: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan14:6), y siguieron ciegamente tras ese Flautista de Hamelín del pecado quién nos guiaría hacia pendientes resbalosas para nuestra propia destrucción. Satanás astutamente llama a almas con problemas con sonidos verdaderamente tentadores.</p>
<p>No respondan a este señuelo; por el contrario, manténganse firmes en la verdad. Los anhelos insatisfechos del alma no serán calmados por una búsqueda interminable de alegría entre las emociones de sensación y vicio. El vicio nunca lleva a la virtud. El odio nunca promueve el amor. La cobardía nunca proporciona coraje. La duda nunca inspira fe.</p>
<p>Some find it difficult to withstand the mockings and unsavory remarks of foolish ones who ridicule chastity, honesty, and obedience to God’s commands. But the world has ever belittled adherence to principle. When Noah was instructed to build an ark, the foolish populace looked at the cloudless sky, then scoffed and jeered—until the rain came.</p>
<p>Para algunos es difícil resistirse a las bromas y a observaciones desagradables de algunas personas tontas que ridiculizan la castidad, la honestidad, y la obediencia a los mandamientos de Dios. Pero el mundo siempre ha denigrado la adherencia al principio. Cuando se le mandó a Noé construir un arca, el tonto populacho miraba al cielo despejado, luego se mofaban y abucheaban–– hasta que llegó la lluvia.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Ven, sígueme”, <em>Ensign</em>, Julio 1988, 2.</p>
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		<title>Citas de Thomas S. Monson sobre los padres</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 15:01:56 +0000</pubDate>
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<p><span id="more-437"></span>¿Cuándo fue la última vez que agradeció a sus padres por el servicio que le dieron?  A continuación se presentan los pensamientos de Thomas S. Monson, profeta <a class="external_link_tool" href="http://maxwellinstitute.byu.edu/publications/translations/?id=3">mormón</a>, sobre el carácter sagrado de la paternidad y nuestra responsabilidad de amar y honrar a nuestros padres.</p>
<p><strong>Dar gracias por los padres</strong></p>
<p>“Primero, quisiera pedir que agradezcamos a nuestros padres la vida, su cuidado, su sacrificio y el esforzarse por darnos un conocimiento del plan de felicidad de nuestro Padre Celestial.</p>
<p>“Desde el Sinaí, las palabras estremecen nuestra conciencia: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12)”.</p>
<p>Thomas S. Monson, “El profundo poder de la gratitud”, <em>Liahona</em>, setiembre de 2005, pág. 2.</p>
<p><strong>La esperanza de un padre</strong></p>
<p>Este don se ha concedido de manera universal a todos nosotros.  Tuvimos el privilegio divino de dejar nuestro hogar celestial para venir a la tierra a obtener un tabernáculo de carne y hueso a fin de demostrar, por medio de nuestra forma de vivir, que poseíamos la dignidad y la aptitud para volver algún día con nuestro Padre y nuestros seres queridos a un reino llamado celestial.  Nuestros padres nos han otorgado ese maravilloso regalo y, por lo tanto, tenemos la responsabilidad de demostrar nuestra gratitud por medio de nuestros actos.</p>
<p>Mi propio padre, que era impresor, me regaló la copia de un documento que había impreso, titulado “La carta de un padre”, y que terminaba con este pensamiento: “Quizás mi esperanza más grande como padre sea el tener una relación tal contigo, que cuando llegue el día en que mires por primera vez la carita de tu primer hijo, sientas muy dentro de ti el deseo de ser para él la clase de padre que yo he tratado de ser para ti.  Es el cumplido más grande que un hombre puede recibir. Con cariño, papá”.</p>
<p>La gratitud hacia nuestra madre por el don del nacimiento es igual o superior a la que debemos a nuestro padre.  Ella, que cuidó de nosotros como si fuéramos “un nuevo y delicado capullo de flor humana, recién salido del hogar de Dios para florecer aquí en la tierra”, que se preocupó de cada una de nuestras necesidades, que consoló todos nuestros llantos, y que más tarde se regocijó en cualquier logro que obtuvimos y lloró con nuestros fracasos y desilusiones, ocupa un especial lugar de honor en nuestro corazón.</p>
<p>Un pasaje de 3 Juan establece la fórmula con la que podemos expresar a nuestros padres la gratitud que sentimos por el don de nacer: “No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad”.  Andemos en la verdad y honremos a los que nos han dado el don invalorable del nacimiento.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Dones atesorados”, <em>Liahona</em>, diciembre de 2006, pág. 2–8</p>
<p><strong>Lo que los hijos realmente necesitan</strong></p>
<p>El lugar que ocupan los padres en el hogar y en la familia es de primordial importancia cuando examinamos nuestra responsabilidad personal al respecto.  Un grupo de distinguidas personas se reunió en una conferencia para analizar las razones del incremento de la violencia, particularmente entre la juventud.  Algunas de sus observaciones pueden ayudarnos a medida que examinamos nuestras prioridades:</p>
<p>“Una sociedad que contempla la violencia como un entretenimiento&#8230; no debiera sorprenderse cuando la violencia insensata destroza los sueños de sus ciudadanos más jóvenes e inteligentes&#8230;</p>
<p>“&#8230;El desempleo y el desaliento pueden conducirnos a la desesperanza, pero la mayoría de la gente no cometerá actos desesperados si se le enseña que la dignidad, la honradez y la integridad son más importantes que la venganza y el enojo, y si entiende que el respeto y la bondad ofrecerán al final una mejor oportunidad para el éxito&#8230;</p>
<p>“Las mujeres de esa conferencia sobre la prevención de la violencia hallaron la solución, la única solución capaz de rectificar la trayectoria hacia la conducta cada vez más destructiva y el dolor: el retorno a los valores familiares de antaño”.</p>
<p>Con demasiada frecuencia creemos equivocadamente que nuestros hijos necesitan más cosas materiales, cuando en realidad en silencio nos imploran que pasemos más tiempo con ellos.  La acumulación de bienes o la multiplicación de nuestras posesiones contradice las enseñanzas del Maestro:</p>
<p>“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;</p>
<p>“sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.</p>
<p>“Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”.</p>
<p>Una noche observé a un gran número de padres e hijos en Salt Lake City que iban de camino a un centro de entretenimiento para asistir a una representación de la obra “La bella y la bestia”.  Detuve mi automóvil a un costado de la calle para contemplar aquella alegre multitud.  Los padres, que indudablemente se dejaron persuadir para acudir al lugar, llevaban de la mano a sus preciados niños.  Aquello era el amor en acción, un tácito mensaje de interés genuino, una reorganización del tiempo para satisfacer una prioridad a la manera de Dios.  En verdad, la paz reinará victoriosa una vez que mejoremos de acuerdo con el modelo que nos ha enseñado el Señor.  Entonces podremos apreciar el profundo sentido espiritual de las sencillas palabras del familiar himno: “Oh que grato todo es cuando del hogar el amor el lema es&#8230;”</p>
<p>Thomas S. Monson, “La búsqueda de la paz”, <em>Liahona</em>, marzo de 2004, pág. 2.</p>
<p><strong>Rescatando a un hijo perdido</strong></p>
<p>Quizás una escena que se repite con frecuencia les ayudará a encontrar la oportunidad de ayudar a los que van por mal camino.  Demos una mirada a una familia que tiene un hijo llamado Jack, quien, desde muy temprana edad, ha tenido serias diferencias con su padre.  Un día, cuando tenía diecisiete años, tuvieron una discusión muy violenta.  Jack le dijo a su padre: “¡Ésta es la gota que colma el vaso; me voy de casa y jamás regresaré!”.  Se fue a su habitación y empacó sus cosas.  Su madre le rogó que se quedara, pero estaba demasiado enojado para escucharla, y la dejó llorando a la puerta de la casa.</p>
<p>Al salir del jardín y casi en el momento que pasaba por el portón, oyó que su padre le llamaba: “Jack, reconozco que en gran parte es mi culpa el que te vayas de casa, y sinceramente lo siento.  Pero deseo que sepas que si alguna vez deseas volver a casa, siempre serás bienvenido.  Trataré de ser un buen padre y quiero que sepas que te amo y que siempre te amaré”.</p>
<p>Jack no dijo nada, siguió hasta la terminal de autobuses y compró un pasaje hacia una ciudad distante.  Mientras viajaba y contemplaba el paso de los kilómetros, pensó en las palabras de su padre.  Se dio cuenta de todo el valor y el amor que habían sido necesarios para que su padre dijera esas palabras.  Su padre se había disculpado; lo había invitado a regresar y en el aire de aquel verano resonaban sus palabras: “te amo”.</p>
<p>Jack se dio cuenta de que el próximo paso lo debía dar él.  Supo que la única forma de encontrar paz interior era demostrarle a su padre el mismo grado de madurez, de bondad y de amor que su padre le había demostrado.  Jack se bajó del autobús, compró un pasaje de regreso y emprendió el camino a casa.</p>
<p>Llegó poco después de la medianoche, entró en la casa y encendió la luz.  Allí, en la mecedora, estaba su padre, con la cabeza inclinada.  Al ver a Jack, se levantó y ambos se abalanzaron a abrazarse.  Más tarde, Jack dijo: “Esos últimos años que viví en casa fueron unos de los más felices de mi vida”.</p>
<p>He aquí un padre que, superando su cólera y controlando su orgullo, decidió rescatar a su hijo antes de que se convirtiera en parte de ese “batallón perdido” que proviene de familias divididas y hogares destrozados. El amor fue el vínculo unificador, el bálsamo curativo; el amor que se siente tan a menudo pero que pocas veces se expresa.</p>
<p>Desde el monte Sinaí retumba en nuestros oídos: “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12), y más tarde, escuchamos de ese mismo Dios la orden de vivir “juntos en amor” (D. y C. 42:45).</p>
<p>Thomas S. Monson, “Hogares celestiales, familias eternas”, <em>Liahona</em>, junio de 2006, págs. 66–71</p>
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		<title>Citas de Thomas S. Monson sobre los pioneros</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 14:56:42 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[¿Qué es un pionero? Este verano se cumplirán 159 años desde que los pioneros, bajo la inspirada dirección de Brigham Young, entraron en el Valle del Gran Lago Salado y proclamaron: “Éste es el lugar. ¡Adelante!”. Si bien a menudo rendimos honores a los grandes líderes y a aquellos que los siguieron en ese trayecto [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/434/citas-de-thomas-s-monson-sobre-los-pioneros' addthis:title='Citas de Thomas S. Monson sobre los pioneros' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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						</div>
			   </div><p><strong>¿Qué es un pionero?</strong></p>
<p><a href="http://es.thomasmonson.com/wp-content/uploads/2011/03/Mary_Fielding_Smith_Mormon-Pioneer-300x231.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-435" src="http://es.thomasmonson.com/wp-content/uploads/2011/03/Mary_Fielding_Smith_Mormon-Pioneer-300x231.jpg" alt="" width="300" height="231" /></a>Este verano se cumplirán 159 años desde que los pioneros, bajo la inspirada dirección de Brigham Young, entraron en el Valle del Gran Lago Salado y proclamaron: “Éste es el lugar. ¡Adelante!”.<span id="more-434"></span></p>
<p>Si bien a menudo rendimos honores a los grandes líderes y a aquellos que los siguieron en ese trayecto histórico, deseo hacer mención de otros “pioneros” que precedieron aquel viaje.  Al hacerlo, me detengo a pensar en una definición que el diccionario da de la palabra <em>pionero</em>: “Persona que va delante a preparar o abrir el camino a los que vendrán después”.</p>
<p>Retrocedamos en las páginas de la historia y viajemos a otros lugares a fin de visitar a varias personas que, en mi opinión, merecen llamarse <em>pioneros</em>.</p>
<p>Una de ellas fue Moisés. Criado en la corte de Faraón y enseñado en toda la sabiduría de los egipcios, llegó a ser poderoso en sus palabras y obras.  Uno no podría separar a Moisés, el gran legislador, de las tablas de piedra que Dios le dio y sobre las cuales fueron escritos los Diez Mandamientos.  Éstos debían obedecerse entonces y deben obedecerse hoy en día.</p>
<p>Moisés soportó constante frustración cuando algunos de sus fieles seguidores volvieron a sus costumbres anteriores.  Aunque lo desilusionaron con sus acciones, él siguió amando y guiando a los hijos de Israel, y los sacó de la esclavitud egipcia.  Ciertamente Moisés fue un pionero.</p>
<p>Otra persona que fue pionera es Rut, quien dejó a su pueblo, a sus familiares y su país a fin de acompañar a Noemí, su suegra, para adorar a Jehová en Su tierra y adoptar las costumbres de Su pueblo.  Cuán importante fue la obediencia que Rut le rindió a Noemí y el posterior matrimonio con Booz, por medio de quien ella —la forastera y conversa moabita— llegó a ser bisabuela de David y, por consiguiente, antepasada de Jesucristo.</p>
<p>El libro de la Santa Biblia que lleva su nombre contiene un lenguaje de estilo poético que refleja su espíritu de determinación y valentía.  “Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré.  Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.</p>
<p>“Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos”.</p>
<p>Sí, Rut, la preciada Rut, fue pionera.  También otras mujeres fieles fueron pioneras, tales como María, la madre de Jesús; María Magdalena; Ester y Elisabet.  No debemos olvidar a Abraham, a Isaac y a Jacob, ni a Isaías, a Jeremías, a Ezequiel, ni a algunas otras personas de épocas posteriores.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Guiados por pioneros espirituales”, <em>Liahona</em>, agosto de 2006, págs. 2–8.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Los antepasados pioneros del presidente Monson</strong></p>
<p>No es de sorprender que a medida que se presenta el tema de los pioneros, el recuerdo de cada uno va hacia su propia línea familiar.  Por lo general se encuentran ejemplos que se ajustan a la definición de pionero: “Alguien que va adelante mostrando a los demás el camino a seguir”.  Algunos, si no todos, hicieron grandes sacrificios al dejar la comodidad y una vida más fácil para responder al firme llamado de la fe que recién habían encontrado.</p>
<p>Dos de mis bisabuelos se ajustan al modelo de muchos de ellos.  Gibson y Cecelia Sharp Condie vivían en Clackmannan, Escocia.  Sus familiares trabajaban en minas de carbón en paz con el mundo, rodeados de familiares y amigos y en un ambiente bastante cómodo en un país que amaban.  Escucharon los mensajes de los misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y se convirtieron hasta lo más recóndito de su alma.  Escucharon el llamado a viajar a Sión y supieron que deberían responder.</p>
<p>Vendieron sus posesiones y se prepararon para el peligroso viaje a través del inmenso Océano Atlántico.  En compañía de cinco hijos, abordaron un velero, con todas sus posesiones materiales en un pequeño baúl.  Viajaron 4.800 kilómetros sobre las aguas, ocho largas y agotadoras semanas en un traicionero mar, día y noche rodeados sólo de agua: ocho semanas de espera, con comida insuficiente, agua en mal estado y sin otra ayuda más que la que se encontraba en ese pequeño velero</p>
<p>En medio de esa situación que ponía a prueba el alma, su hijo Nathaniel enfermó y murió.  Mi bisabuela amaba a ese niño tanto como sus padres las aman a ustedes; y cuando sus ojos se cerraron ante la muerte, sus corazones se sumieron en el dolor. Como si fuera poco, se debía obedecer la ley del mar: Envuelto en una lona y con pesos de fierro, su cuerpo fue sepultado en las aguas.  Al alejarse, sólo esos padres podían saber cuánto podía ser el dolor del corazón.  Gibson Condie y su buena esposa fueron reconfortados por las palabras “Padre… no se haga mi voluntad, sino la tuya” (<a href="http://lds.org/scriptures/nt/luke/22.42?lang=spa#41">Lucas 22:42</a>).</p>
<p>Thomas S. Monson, “Todos somos pioneros”, Conferencia General de abril de 1997.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Necesitamos pioneros modernos</strong></p>
<p>El paso del tiempo nos hace olvidar y dejamos de sentir aprecio por aquellos que recorrieron un sendero de dolor, dejando atrás una huella de sepulcros sin nombre marcada por las lágrimas.  Y ¿qué pasa en nuestros días? ¿No tenemos pruebas?  ¿No hay caminos escabrosos que recorrer, montañas escarpadas que subir, sendas que abrir, ríos que atravesar?  ¿No tenemos acaso necesidad de aquel mismo espíritu pionero para que nos aparte de los peligros que amenazan a nuestra sociedad?</p>
<p>Las normas de moral están cada vez más bajas.  Tenemos hoy más gente que nunca en la cárcel, en reformatorios y con todo tipo de problemas.  El crimen está en aumento constante, mientras que la decencia va disminuyendo rápidamente.  Hay muchos que buscan las emociones pasajeras, sacrificando a cambio los gozos eternos.  El hombre ha conquistado el espacio, pero le es imposible ejercer control sobre sí mismo.  De esa manera perdemos el derecho a la paz.</p>
<p>¿Podríamos arreglárnoslas para encontrar el valor y la firmeza de propósito que caracterizaban a los pioneros de épocas pasadas?  ¿Podemos nosotros ser pioneros en nuestros días?  El diccionario da esta definición de la palabra <em>pionero:</em> “Persona que prepara el camino para otras”. ¡Ah, cuánto necesita de pioneros el mundo actual!</p>
<p>Thomas S. Monson, “Ven, sígueme”, <em>Liahona</em>, noviembre de 1988, pág. 2.</p>
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		<title>Citas de Thomas Monson sobre la reverencia</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 14:47:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historias]]></category>

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		<description><![CDATA[Las creencias mormonas incluyen la reverencia a Dios, a Jesucristo y al evangelio, así como a la vida y a todo lo que Dios nos ha dado.  Se les enseña a los niños que la reverencia no es sólo estar sentado con las manos en el regazo en la iglesia.  Ellos aprenden que la reverencia [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/430/citas-de-thomas-monson-sobre-la-reverencia' addthis:title='Citas de Thomas Monson sobre la reverencia' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p>Las <a class="external_link_tool" href="http://es.thomasmonson.com/154/creencias-mormonas-jesucristo">creencias mormonas</a> incluyen la reverencia a Dios, a Jesucristo y al evangelio, así como a la vida y a todo lo que Dios nos ha dado.  Se les enseña a los niños que la reverencia no es sólo estar sentado con las manos en el regazo en la iglesia.  Ellos aprenden que la reverencia es el amor por Jesucristo.  La reverencia no es sólo para la iglesia.  Es una parte de la vida cotidiana a medida que vamos mostramos respeto y gratitud por el Salvador y Su Evangelio.  Las siguientes son citas de Thomas S. Monson, el profeta <a class="external_link_tool" href="http://www.allaboutmormons.com/blog_mormon_espanol.php">Mormón</a>, sobre el vivir una vida de reverencia y amor.<span id="more-430"></span></p>
<p><strong>Ayudando a los niños a ser reverentes</strong></p>
<p><a href="http://thomasmonson.com/wp-content/uploads/2010/06/mormon-teen-boys.jpg"><em> </em></a><em> </em><em><a href="http://es.thomasmonson.com/wp-content/uploads/2011/03/mormon-teen-boys-240x300.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-431" src="http://es.thomasmonson.com/wp-content/uploads/2011/03/mormon-teen-boys-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a>Nota</em>: <em>La Primaria es una organización auxiliar dirigida a niños entre 18 meses y doce años de edad.</em></p>
<p>Un día de invierno recordé una experiencia de cuando yo era un niño de once años. Nuestra presidenta de la Primaria era una cariñosa señora de pelo gris.  Un día me pidió que me quedara a conversar con ella.  Los dos  nos sentamos en aquella capilla solitaria.  Ella me pasó el brazo por los hombros y comenzó a llorar. Sorprendido, le pregunté por qué lloraba, y ella me contestó: “No puedo conseguir que los niños de tu clase se mantengan reverentes durante los ejercicios de apertura, ¿quisieras tú ayudarme, Tommy?”  Le prometí que le ayudaría.  A mí me extrañó mucho, pero desde ese día se acabaron los problemas de reverencia en esa Primaria.</p>
<p>Ella se había dirigido al origen del problema; yo era la causa.  Y la solución había sido el amor.</p>
<p>Los años habían pasado; ella ahora tenía más de noventa años y vivía en un asilo de ancianos en el noroeste de la ciudad de Salt Lake.  Antes de Navidad decidí visitar a mi querida presidenta de la Primaria.  En la radio estaban tocando: “Escuchad el son triunfal de la hueste celestial” (<em>Himnos de Sión, </em>“Escuchad el Son Triunfal”, Núm. 44).  Recordé la visita de los reyes magos tantos años atrás.  Ellos llevaban de regalo oro, incienso y mirra.  Yo sólo llevaba mi amor y el deseo de decir “Gracias”.</p>
<p>Al llegar al asilo, la encontré en el comedor.  Miraba con ojos fijos la comida y la revolvía con el tenedor que sostenía su arrugada vieja mano.  No comía bocado. Cuando le hablé, me miró con ojos buenos pero indiferentes.  Yo tomé el tenedor y empecé a darle de comer en la boca mientras le hablaba de lo mucho que ella había ayudado a los niños cuando servía en la Primaria.  No recibí ni siquiera una mirada de reconocimiento, ni mucho menos una palabra.  Otras dos ancianas me miraban asombradas.  Por fin me dijeron: “¿Para qué le habla?  Ella no reconoce a nadie, ni siquiera a la familia.  No ha dicho una palabra en todos los años que ha estado aquí”.</p>
<p>Terminó el almuerzo y mi monólogo  también llegó a su fin.  Me puse de pie para marcharme.  Tomé su débil mano entre las mías, y las palabras del Maestro adquirieron un significado personal que yo nunca había percibido:</p>
<p>“Mujer, he ahí tu hijo”.  Y a su discípulo, dijo: “He ahí tu madre”.</p>
<p>Thomas S. Monson, “El portal del amor”, <em>Liahona</em>, enero de 1988, págs. 64–67.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Reverencia en el hogar</strong></p>
<p>“La primera y principal oportunidad de enseñar en la Iglesia yace en el hogar”, dijo el presidente David O. McKay. “El verdadero hogar <a href="http://es.fairmormon.org/Autenticidad_hist%C3%B3rica_del_Libro_de_Morm%C3%B3n" class="external_link_tool">mormón</a> es aquel en el que, si Cristo entrara, se sentiría complacido de quedarse y descansar”.</p>
<p>¿Qué estamos haciendo para lograr que nuestros hogares se acomoden a esa descripción?  No basta que únicamente los padres tengan un testimonio firme, puesto que los hijos no podrán depender para siempre de la convicción de los padres.</p>
<p>El amor por el Salvador, la reverencia por Su nombre y el sincero respeto de unos por otros constituirán el fértil suelo para que crezca un testimonio.</p>
<p>El aprender del Evangelio, dar testimonio y guiar a una familia, no son tareas fáciles.  La jornada de la vida se caracteriza por los obstáculos que encontramos en el camino y la turbulencia de nuestros tiempos.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Distintivos de un hogar feliz”, <em>Liahona</em>, octubre de 2001, pág. 3.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Reverencia a través del servicio a Dios</strong></p>
<p>Demostramos nuestro amor mediante la forma en que servimos a nuestro Dios.  Recuerden cuando el profeta José Smith fue a ver a John E. Page y le dijo: “Hermano Page, ha sido llamado para cumplir una misión en Canadá”.</p>
<p>El hermano Page, buscando desesperadamente una excusa, le respondió: “Hermano José, no puedo ir a Canadá; no tengo un abrigo que ponerme”.</p>
<p>El Profeta se quitó su propio abrigo y se lo dio a John Page diciéndole: “Use éste y el Señor le bendecirá”.</p>
<p>John Page fue a Canadá a cumplir su misión.  En dos años recorrió una distancia de unos ocho mil kilómetros y bautizó a seiscientos conversos.  El éxito que tuvo se debió a que aprovechó la oportunidad que se le presentó de servir a Dios.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Cómo podemos demostrar amor”, <em>Liahona</em>, febrero de 1998, pág. 3.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Reverencia a través del testimonio de Jesucristo</strong></p>
<p>Asombro me da el amor que me da Jesús, el amor que da a todos.   Pienso en el amor que demostró en Getsemaní; pienso en el amor que demostró en el desierto; pienso en el amor que demostró en la tumba de Lázaro; en el amor que demostró en el calvario del Gólgota; en el sepulcro abierto, y también en el momento en que apareció en aquella arboleda sagrada con Su Padre y habló aquellas inolvidables palabras a José Smith.  Doy gracias a Dios por Su amor al entregar en sacrificio a Su Hijo Unigénito en la carne, Jesucristo, por todos nosotros.  Doy gracias al Señor por el amor que demostró al ofrecer Su vida, a fin de que pudiésemos tener vida eterna.</p>
<p>Jesús es más que un maestro, es el Salvador del mundo; él es el Redentor de la humanidad; es el Hijo de Dios.  Él nos mostró el camino.  Recordemos que Jesús llenó Su mente con la verdad, Jesús llenó Su vida con el servicio, Jesús llenó de amor Su corazón.  Si seguimos ese ejemplo, jamás escucharemos esas palabras de censura que provienen de las parábolas.  Nunca nos encontraremos con que nuestra lámpara está vacía; nunca seremos considerados siervos inútiles; y nunca se nos dirá que no hemos sido fructíferos en el Reino de Dios.  En cambio, si seguimos con esmero las partes de esta fórmula y literalmente llenamos nuestra mente con la verdad, llenamos nuestra vida con el servicio al prójimo y llenamos de amor nuestro corazón, quizás algún día seamos dignos de oír las palabras de nuestros Salvador: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21).</p>
<p>Thomas S. Monson, “La fórmula del éxito” <em>Liahona</em>, agosto de 1995, pág. 3.</p>
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		<title>Citas de Thomas Monson sobre los gobiernos del mundo</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 14:44:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Discursos]]></category>
		<category><![CDATA[Mormonismo alrededor del mundo]]></category>

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		<description><![CDATA[Los mormones creen en que debemos honrar, obedecer y sostener las leyes.  Sus líderes trabajan con los gobiernos cuando quieren realizar la obra del Señor en una nación, un patrón que a veces conduce a milagros interesantes, incluso en países donde no existe la libertad de religión.  A continuación se presentan algunas historias y pensamientos [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/427/citas-de-thomas-monson-sobre-los-gobiernos-del-mundo' addthis:title='Citas de Thomas Monson sobre los gobiernos del mundo' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p><a class="external_link_tool" href="http://laiglesiamormona.com/">Los mormones</a> creen en que debemos honrar, obedecer y sostener las leyes.  Sus líderes trabajan con los gobiernos cuando quieren realizar la obra del Señor en una nación, un patrón que a veces conduce a milagros interesantes, incluso en países donde no existe la libertad de religión.  A continuación se presentan algunas historias y pensamientos de Thomas S. Monson, el profeta <a class="external_link_tool" href="http://www.evidencias-ellibrodemormon.blogspot.com/">Mormón</a>, sobre las experiencias de <a class="external_link_tool" href="http://es.mormonwiki.com/Iglesia_Mormona">la Iglesia Mormona</a> cuando trabajó con algunos gobiernos del mundo.<span id="more-427"></span></p>
<p><strong>Los <a class="external_link_tool" href="http://mormonescreen.org/">mormones</a> en la República Democrática Alemana</strong></p>
<p><a href="http://es.thomasmonson.com/wp-content/uploads/2011/03/The-World.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-428" src="http://es.thomasmonson.com/wp-content/uploads/2011/03/The-World.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Esa mañana tan especial el sol resplandecía sobre la ciudad de Berlín.  Había llovido toda la noche, pero ahora la belleza reinaba por doquier.  Nos condujeron hasta las cámaras de los supremos representantes del gobierno.</p>
<p>Más allá de la bella entrada del edificio nos esperaba el presidente Honecker.  Le obsequiamos la estatuilla llamada “El primer paso”, que representa a una madre ayudando a su hijo a tomar el primer paso hacia su padre, con la que quedó muy complacido.  Después nos condujo a la sala privada de conferencias y allí, alrededor de una gran mesa redonda, nos sentamos con él y sus asistentes.</p>
<p>El presidente Honecker inició la reunión con estas palabras: “Los miembros de su Iglesia han demostrado que creen en el trabajo honrado y en la unidad familiar.  También hemos observado que son buenos ciudadanos en cualquier país la palabra: expresen sus deseos”.</p>
<p>Empecé diciendo: “Presidente Honecker, cuando se dedicó el Templo de Freiberg, 89.890 de sus compatriotas esperaron en fila, por un período hasta de cuatro horas, a menudo en plena lluvia, para poder ver la casa de Dios.  En la ciudad de Leipzig, 12.000 personas asistieron cuando se dedicó el centro de estaca.  En la ciudad de Dresden, tuvimos 29.000 visitantes; en la ciudad de Zwickau, 5.300.  Y todas las semanas, entre 1.500 a 1.800 personas acuden a visitar el centro de visitantes del templo en la ciudad de Freiberg.  Todos ellos desean saber nuestras creencias.  Por lo tanto, nos gustaría decirles que creemos en honrar, obedecer y sostener las leyes del país donde vivamos.  Nos gustaría explicarles que deseamos fortalecer los lazos familiares.  Esas son sólo dos de nuestras creencias.  No podemos contestar esas preguntas y no nos es posible expresar nuestros sentimientos porque no tenemos representantes misionales aquí, como los tenemos en otros países.  Los jóvenes que nos gustaría que vinieran a su país como representantes misionales amarían a su nación y a su pueblo, y más que nada, ellos dejarían aquí una influencia ennoblecedora. También nos gustaría ver a los jóvenes de su país, que son miembros de nuestra Iglesia, servir como representantes misionales en muchas naciones, tales como en América, Canadá y muchos más.  Ellos regresarán mejor preparados para asumir posiciones de responsabilidad en su propia tierra”:</p>
<p>A continuación el Honecker habló por unos treinta minutos, describiendo sus objetivos y puntos de vista, y detallando el progreso que ha logrado su país.  Al final sonrió y, dirigiéndose a nuestro grupo, dijo: “Sabemos quiénes son y confiamos en ustedes.  Las experiencias que hemos tenido con ustedes han sido positivas de modo que su petición con respecto a los misioneros queda aprobada”.</p>
<p>Al oír eso se me levantó el ánimo literalmente hasta los cielos. La reunión concluyó, y al salir de las bellas cámaras de gobierno, el élder Russell Nelson se volvió hacia mí y dijo: “Fíjese cómo entra la luz del sol en este recinto.  Es como si nuestro Padre Celestial estuviera diciendo: ‘Estoy complacido’”.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Demos gracias al Señor”, <em>Liahona</em>, Julio de 1989, pág. 61.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Los <a href="http://www.lds.org.ar/" class="external_link_tool">mormones</a> en Polonia</strong></p>
<p>Un ejemplo de ese tipo de servicio fue la experiencia misional de Juliusz y Dorothy Fussek, a quienes se llamó a servir en una misión de dos años en Polonia.  El hermano Fussek había nacido en Polonia, hablaba polaco y amaba a la gente de allá; la hermana Fussek era inglesa, sabía muy poco de Polonia y del pueblo polaco.</p>
<p>Confiando en el Señor, emprendieron su asignación.  Las condiciones de vida eran rústicas, la obra solitaria y su tarea inmensa.  En aquella época no se había establecido una misión en Polonia; la asignación que se les dio fue preparar el camino para establecer una misión a fin de que se pudiera llamar a otros misioneros a prestar servicio, enseñar a la gente, bautizar a conversos, establecer ramas y construir capillas.</p>
<p>¿Piensan que el élder y la hermana Fussek se desalentaron por la enormidad de su tarea? Ni por un momento.  Sabían que su llamamiento provenía de Dios, oraron pidiendo Su ayuda divina y se dedicaron por entero a sus labores.  Se quedaron en Polonia no sólo dos años sino cinco, y todos los objetivos mencionados anteriormente se lograron.</p>
<p>Los élderes Russell M. Nelson, Hans B. Ringger y yo, acompañados por el élder Fussek, nos reunimos con el ministro Adam Wopatka, del gobierno polaco, y él nos dijo: “Su Iglesia es bienvenida aquí.  Pueden construir sus edificios y enviar a sus misioneros; les damos la bienvenida a Polonia.  Este hombre”, dijo señalando a Juliusz Fussek, “ha srvido bien a su Iglesia y pueden estar agradecidos por su ejemplo y su labor”.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Aprendamos, hagamos, seamos”, <em>Liahona</em>, noviembre de 2008, págs 60–62, 67–68.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Los mormones en Checoslovaquia </strong></p>
<p>El hermano Šnederfler ha estado siempre dispuesto a defender el Evangelio.  Cuando llegó el momento propicio para que pidiéramos que se reconociera oficialmente a la Iglesia, las autoridades gubernamentales, que entonces eran comunistas, dijeron: “No manden a un estadounidense ni a ningún otro extranjero; manden a un checoslovaco”.   La situación era atemorizante, porque el admitir que se era un líder de cualquier iglesia en esa época en que la religión estaba prohibida podría indicar peligro.</p>
<p>Se llamó al hermano Šnederfler para ir ante su gobierno.  Más tarde me dijo que había pedido a todos los hermanos de la rama que oraran por él.  Luego, a Olga, su esposa, le dijo: “Te quiero.  No sé cuándo volveré ni si volveré; pero tengo amor por el Evangelio y debo seguir a mi Salvador”.  Con ese espíritu de fe y devoción, el hermano Šnederfler fue a ver a los oficiales de gobierno, reconoció ante ellos que él era el líder de la Iglesia allí y que había ido para solicitar que se restableciera el reconocimiento oficial del que la Iglesia había gozado antes.</p>
<p>Mientras tanto, el élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles, había estado trabajando incansablemente para lograr esa meta tan deseada.  Un tiempo después recibió la buena noticia: “Su Iglesia es oficialmente reconocida otra vez en Checoslovaquia”.</p>
<p>Con cuánta alegría el hermano Šnederfler fue a dar a su esposa y a los otros valientes miembros la noticia de que otra vez podrían ir los misioneros a ese país y que de nuevo la gente podía adorar a nuestro Padre Celestial libremente.  Aquél fue un día feliz.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Ven y escucha al profeta: La influencia del templo”, <em>Liahona</em>, agosto de 2002, pág. 2–3</p>
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		<title>Citas de Thomas Monson sobre el arrepentimiento</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2011 14:38:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Creencias Mormonas]]></category>
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		<category><![CDATA[Expiacion]]></category>
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		<description><![CDATA[Desde el principio de los tiempos, el trabajo de un profeta ha sido pedir con vehemencia el arrepentimiento. Noé, Jeremías, Moisés y todos los profetas de Dios, tanto en tiempos antiguos como modernos, han tenido la responsabilidad de instar a la gente al arrepentimiento.  Muy a menudo, la gente no quiere escuchar oír el llamado, [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://es.thomasmonson.com/424/citas-de-thomas-monson-sobre-el-arrepentimiento' addthis:title='Citas de Thomas Monson sobre el arrepentimiento' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_sonico"></a><a class="addthis_button_tuenti"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
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			   </div><p>Desde el principio de los tiempos, el trabajo de un profeta ha sido pedir con vehemencia el arrepentimiento. Noé, Jeremías, Moisés y todos los profetas de Dios, tanto en tiempos antiguos como modernos, han tenido la responsabilidad de instar a la gente al arrepentimiento.  Muy a menudo, la gente no quiere escuchar oír el llamado, y algunos profetas, como Jeremías, pusieron en peligro su vida como resultado.  Sin embargo, un profeta no es enviado a hacer lo que es fácil o agradable.  Su único deber es con Dios.  A continuación se presentan algunos pensamientos de Thomas S. Monson, un profeta moderno, sobre el pecado y el arrepentimiento.<span id="more-424"></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El pecado juega hasta el final</strong></p>
<p><a href="http://es.thomasmonson.com/wp-content/uploads/2011/03/mormon-prayer4-240x300.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-425" src="http://es.thomasmonson.com/wp-content/uploads/2011/03/mormon-prayer4-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a></p>
<p>Ninguna enumeración de las muchas caras del fracaso estaría completa sin incluir la cara del pecado.  Este culpable juega hasta el final.  Hay mucho en juego.  Pablo declaró: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).  Y nadie puede ignorar la palabra del Señor.</p>
<p>“Aquello que traspasa una ley, y no se rige por la ley, antes procura ser una ley a sí mismo, y dispone permanecer en el pecado, y del todo permanece en el pecado, no puede ser santificado por la ley, ni por la misericordia, ni por la justicia ni por el juicio. Por tanto, tendrá que permanecer sucio aún” (D. y C 88:35)</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/ldsorg/v/index.jsp?hideNav=1&amp;locale=0&amp;sourceId=e7d9b8c96c89b010VgnVCM1000004d82620a____&amp;vgnextoid=024644f8f206c010VgnVCM1000004d82620aRCRD">Faces and Attitudes</a>”, <em>New Era-revista SUD en inglés</em>, setiembre de 1977, pág. 47.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Hay un camino de regreso</strong></p>
<p>Si alguno ha tropezado a lo largo del camino, hay una manera de volver.  El proceso se llama arrepentimiento.  Nuestro Salvador murió para proporcionarnos a ustedes y a mí ese bendito don.  Aunque la senda es difícil, la promesa es verdadera: “…aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos” (Isaías 1:18).</p>
<p>No arriesguen perder la vida eterna.  Guarden los mandamientos de Dios.  Si han pecado, cuanto más pronto empiecen a tratar de volver, tanto más pronto encontrarán la dulce paz y el gozo que se reciben con el milagro del perdón.</p>
<p>Thomas S. Monson, “La preparación trae bendiciones”, <em>Liahona</em>, mayo de 2010, pág. 64.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Hagan elecciones sabias</strong></p>
<p>Muchas de ustedes conocerán la obra Camelot.  Quisiera compartir con ustedes uno de mis pasajes predilectos de esa producción.  Al escalar las dificultades entre el rey Arturo, Sir Lancelot y la reina Ginebra, el rey advierte: “No debemos permitir que nuestras pasiones destruyan nuestros sueños”.  Esta misma súplica quisiera dejar con ustedes hoy: No permitan que sus pasiones destruyan sus sueños. Rechacen las tentaciones.</p>
<p>Recuerden las palabras del Libro de <a class="external_link_tool" href="http://lds.org/scriptures/bofm?lang=spa">Mormón</a>: “la maldad nunca fue felicidad”.</p>
<p>El siguiente consejo es esencial para su éxito y felicidad: “Escojan sus amistades con cuidado”.  Tenemos la tendencia a volvernos como las personas a las que admiramos y ellas son, generalmente, nuestros amigos.  Debemos relacionarnos con personas que, al igual que nosotros, no tengan una visión limitada de las cosas de la vida, ni tengan metas sin sentido ni ambiciones vanas, debemos relacionarnos con personas que valoren las cosas que tienen mayor importancia, o sea, personas que tengan objetivos eternos.</p>
<p>Mantengan una perspectiva eterna que incluya el casamiento en el templo.  No hay escena más grata, ni momento más sagrado que el día especial en que se casen, pues en él tendrán una pequeña visión de la dicha celestial.  Estén alerta y no permitan que la tentación las prive de esa bendición.</p>
<p>Antes de tomar cualquier decisión, háganse estas preguntas: ¿Cómo me afectará?, ¿cómo me beneficiará?, y vean que su código personal de conducta no recalque tanto el “¿qué pensarán los demás?”, sino, más bien, el “¿qué pensaré yo de mí misma?”.  Déjense influenciar por la voz apacible y delicada del Espíritu; tengan presente que hace algunos años, un hombre con la debida autoridad puso las manos sobre la cabeza de ustedes en el momento de la confirmación y dijo: “Recibe el Espíritu Santo”.  Abran el corazón, abran el alma misma, a los susurros de esa voz que testifica de la verdad.  Como prometió el profeta Isaías: “…tus oídos oirán… palabra que diga: Este es el camino, andad por él”.</p>
<p>El tenor de estos tiempos es la permisividad.  A nuestro alrededor vemos los ídolos del cine, los héroes del mundo de los deportes —aquellos a quienes los jóvenes quieren imitar— haciendo caso omiso de las leyes de Dios y justificando procederes pecaminosos, argumentando que no tienen mayores efectos negativos. ¡No lo crean!  Un día tendremos que rendir cuentas y poner nuestros actos en los platillos de la balanza.  Toda Cenicienta tiene su medianoche, momento al que conocemos como el día del juicio final, el gran examen de nuestra vida. ¿Están preparadas? ¿Están satisfechas con su propia actuación?</p>
<p>Thomas S. Monson, “Sean un ejemplo”, <em>Liahona</em>, mayo 2005, págs. 112–15</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Noé predicó el arrepentimiento</strong></p>
<p>“El profeta Noé era un “varón justo… perfecto en sus generaciones”, que “con Dios caminó”.  Habiendo sido ordenado al sacerdocio a temprana edad, “se convirtió en predicador de la rectitud y declaró el Evangelio de Jesucristo… enseñando fe, arrepentimiento, bautismo y la recepción del Espíritu Santo”. Advirtió a la gente que el no prestar atención a su mensaje acarrearía inundaciones sobre los que escucharan su voz y, a pesar de ello, no obedecieron sus palabras.</p>
<p>Noé obedeció el mandato de Dios de construir un arca para que él y su familia se libraran de la destrucción; siguiendo instrucciones de Dios llevó al arca una pareja o más de toda criatura viviente a fin de que también se salvaran de las aguas.</p>
<p>El presidente Spencer W. Kimball (1895–1985) dijo en una conferencia general, hace más de medio siglo: “Y como aún no había evidencias de lluvia ni de diluvio…sus amonestaciones se consideraron irracionales… ¡Qué absurdo construir un arca en tierra seca, mientras el sol brillaba y la vida transcurría normalmente! Pero el tiempo de gracia se acabó… vino el diluvio y los desobedientes… se ahogaron.  El milagro del arca fue el resultado de la fe que se manifestó al construirla”.</p>
<p>Noé tuvo una fe inquebrantable para obedecer los mandamientos de Dios.  Ojalá que siempre hagamos lo mismo.  Recordemos que muchas veces la sabiduría de Dios parece tontería para el hombre; pero la lección más grande que podemos aprender en la tierra es que cuando Él nos habla y le obedecemos, siempre haremos lo correcto.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Nos marcaron el camino”, <em>Liahona</em>, octubre de 2007, págs.4–9</p>
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