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	<title>Thomas S. Monson &#187; Citas</title>
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	<description>Presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días</description>
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		<title>Citas de Thomas S. Monson sobre el bautismo</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 18:26:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bautismo]]></category>
		<category><![CDATA[Citas]]></category>
		<category><![CDATA[Jesucristo]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas S. Monson]]></category>

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		<description><![CDATA[Las creencias mormonas enseñan que el bautismo por inmersión es una práctica fundamental para los cristianos.  Incluso Jesucristo, quien no tuvo pecados, insistió en ser bautizado con el fin de cumplir con los mandamientos y dar el ejemplo a sus seguidores.  El bautismo se lleva a cabo después de que una persona ha adquirido un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las <a href="http://fundacionparalomejor.org/category/creencias-mormonas" class="internal_link_tool_creencias mormonas">creencias mormonas</a> enseñan que el bautismo por inmersión es una práctica fundamental para los cristianos.  Incluso Jesucristo, quien no tuvo pecados, insistió en ser bautizado con el fin de cumplir con los mandamientos y dar el ejemplo a sus seguidores.  El bautismo se lleva a cabo después de que una persona ha adquirido un testimonio del Evangelio y ha alcanzado la edad de la responsabilidad, en la cual tiene la edad suficiente como para diferenciar el bien del mal gracias a todo lo que ha aprendido.</p>
<p>Para <a href="http://www.losmormones.org/" class="internal_link_tool_los mormones">los mormones</a>, la edad de responsabilidad es a los ocho años.  Los niños <a href="http://www.lds.org.ar/" class="internal_link_tool_mormones">mormones</a> pasan los primeros ocho años de su vida preparándose para la sagrada ordenanza del bautismo.  Se les enseña las doctrinas del Evangelio y aprenden la forma de aplicarlas.  Más importante aún, se les enseña a orar a Dios con el fin de descubrir por sí mismos si las enseñanzas son verdaderas.  Esto les ayuda a tomar una decisión sobre el bautismo cuando llegue el momento.</p>
<p><span id="more-146"></span></p>
<p>Las personas pueden ser bautizadas en cualquier momento después de los ocho años.  Se espera que los conversos también sean bautizados, incluso si han sido bautizados con anterioridad en otra religión.  Las creencias mormonas enseñan que el bautismo debe ser realizado por una persona que posea el sacerdocio adecuado, y por lo tanto, los conversos deben ser bautizados de nuevo.  Esto es común en la mayoría de las religiones, por cierto.</p>
<p>Cuando una persona se acerca al bautismo debidamente preparada, éste le proporciona la remisión de los pecados, es decir todos los pecados anteriores se eliminan y la persona tiene un nuevo comienzo.  También hace convenios con Dios para tomar sobre sí el nombre de Jesucristo y para honrar los mandamientos de Dios.  Es un paso previo para convertirse en un miembro de la Iglesia del Salvador, una acción que tiene lugar poco después del bautismo.</p>
<p>A continuación se presenta algunos pensamientos de Thomas S. Monson, profeta de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros a menudo son llamados mormones.  Él habla de su propio bautismo cuando niño, y luego acerca de la edad del bautismo.</p>
<p><strong>El bautismo de Thomas S. Monson </strong></p>
<p>Recuerdo los días en que se acercaba mi bautismo cuando tenía ocho años.  Mi madre me habló del arrepentimiento y del significado del bautismo; después, un sábado de septiembre de 1935, me trajo en un tranvía al baptisterio del Tabernáculo que, hasta hace poco, se encontraba en este edificio.  En aquella época no se acostumbraba tanto como ahora que los padres bautizaran a los hijos, porque la ordenanza se llevaba a cabo, por lo general, un sábado por la mañana o por la tarde, y muchos hombres trabajaban en su profesión u oficio diario.  Me vestí de blanco y me bautizaron.  Recuerdo aquel día como si fuera ayer y la felicidad que sentí al llevarse a cabo esa ordenanza.</p>
<p>A través de los años, y particularmente durante el tiempo en que presté servicio como obispo, fui testigo de muchos otros bautismos en la pila bautismal del Tabernáculo.  Cada uno fue una ocasión especial e inspiradora, y sirvieron para recordarme mi propio bautismo.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/LI_2007_05_00785_002_000.pdf">Recuerdos del Tabernáculo</a>”, <em>Liahona</em>, mayo de 2007, pág. 41–42</p>
<p><strong>Bautismo de los niños</strong></p>
<p>Hace mucho tiempo, el profeta <a href="http://soymormon.org/" class="internal_link_tool_mormón">Mormón</a> le aconsejó a su hijo Moroni que enseñara “el arrepentimiento y el bautismo a los que son responsables y capaces de cometer pecado; sí, enseña a los padres que deben arrepentirse y ser bautizados, y humillarse como sus niños pequeños, y se salvarán todos ellos con sus pequeñitos.</p>
<p>“Y sus niños pequeños no necesitan el arrepentimiento, ni tampoco el bautismo. He aquí, el bautismo es para arrepentimiento a fin de cumplir los mandamientos para la remisión de pecados.</p>
<p>“Más los niños pequeños viven en Cristo” (<a href="http://scriptures.lds.org/es/moro/8/10-12">Moroni 8:10-12</a>)<br />
El Señor ha otorgado un período privilegiado entre el nacimiento y la edad de ocho años,  época en que se alcanza la responsabilidad y se requiere el bautismo.<br />
El Dr. Glenn Doman, un reconocido autor, ha escrito: “El niño recién nacido es casi un duplicado exacto de un ordenador electrónico vacío, aunque superior al ordenador en casi todo&#8230; Lo que recibe el cerebro del niño durante los primeros ocho años de vida  permanece probablemente en él” (<em>Cómo enseñar a leer a su bebé</em>, Philadelphia: The Better Baby Press, 1979, pág. 33, 35).<br />
Los primeros años de vida de un niño es un momento para crear los cimientos.  Construir una base para la eternidad, y soportará las tempestades y las dificultades de la mortalidad.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/ldsorg/v/index.jsp?hideNav=1&amp;locale=0&amp;sourceId=644005481ae6b010VgnVCM1000004d82620a____&amp;vgnextoid=2354fccf2b7db010VgnVCM1000004d82620aRCRD">An Invitation to Exaltation</a>,” <em>Ensign</em>, julio de 1984, pág. 69</p>
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		<title>Citas de Thomas S. Monson sobre la obediencia</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Sep 2010 18:19:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citas]]></category>
		<category><![CDATA[Obediencia]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas S. Monson]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno de los temas favoritos del presidente Monson es la obediencia.  Él sabe que si nosotros obedecemos, seremos más felices en el régimen eterno de las cosas.  Sus años de ser criado por unos padres generosos y sus décadas de experiencia en liderazgo tanto en los negocios como en la Iglesia le han enseñado el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Uno de los temas favoritos del presidente Monson es la obediencia.  Él sabe que si nosotros obedecemos, seremos más felices en el régimen eterno de las cosas.  Sus años de ser criado por unos padres generosos y sus décadas de experiencia en liderazgo tanto en los negocios como en la Iglesia le han enseñado el valor de la obediencia.  A continuación se presenta algunas de sus reflexiones sobre un tema que habla con frecuencia.</p>
<p>El profeta Noé era un “varón justo… perfecto en sus generaciones”, que “con Dios caminó”<a href="http://scriptures.lds.org/es/gen/6/9">11</a>.  Habiendo sido ordenado al sacerdocio a temprana edad, “se convirtió en predicador de la rectitud y declaró el Evangelio de Jesucristo… enseñando fe, arrepentimiento, bautismo y la recepción del Espíritu Santo”.  Advirtió a la gente que el no prestar atención a su mensaje acarrearía inundaciones sobre los que escucharan su voz y, a pesar de ello, no obedecieron sus palabras.</p>
<p> <span id="more-140"></span></p>
<p>Noé obedeció el mandato de Dios de construir un arca para que él y su familia se libraran de la destrucción; siguiendo instrucciones de Dios llevó al arca una pareja o más de toda criatura viviente a fin de que también se salvaran de las aguas.</p>
<p>El presidente Spencer W. Kimball (1895–1985) dijo en una conferencia general, hace más de medio siglo: “Y como aún no había evidencias de lluvia ni de diluvio…sus amonestaciones se consideraron irracionales… ¡Qué absurdo construir un arca en tierra seca, mientras el sol brillaba y la vida transcurría normalmente! Pero el tiempo de gracia se acabó… vino el diluvio y los desobedientes…se ahogaron.  El milagro del arca fue el resultado de la fe que se manifestó al construirla”.</p>
<p>Noé tuvo una fe inquebrantable para obedecer los mandamientos de Dios. Ojalá que siempre hagamos lo mismo.  Recordemos que muchas veces la sabiduría de Dios parece tontería para el hombre; pero la lección más grande que podemos aprender en la tierra es que cuando Él nos habla y le obedecemos, siempre haremos lo correcto.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/LI_2007_10_00___00790_002_000.pdf">Nos marcaron el camino a seguir</a>”, <em>Liahona</em>,  octubre de 2007, págs.4–9</p>
<p>Cumplamos con los mandamientos de Dios.  Sigamos los pasos de Su Hijo y nuestro Salvador, el Señor Jesucristo.  Si lo buscamos fervientemente, sin duda lo encontraremos.</p>
<p>Puede que venga a nosotros como un desconocido, como en la antigüedad se presentó a la orilla del mar a hombres que no lo conocían.  A todos les dice lo mismo: “Seguidme” (<a href="http://scriptures.lds.org/es/john/21/22">Juan 21:22</a>) y nos encarga la obra que quiere llevar a cabo en nuestra época.  Él nos manda y a los que le obedecemos, así seamos educados o ignorantes, se nos revelará en las dificultades, los conflictos, los sufrimientos por los que tendremos que pasar como Sus discípulos; y por experiencia propia aprenderemos quién es Él.</p>
<p>Thomas S. Monson, “La época de la conferencia”, <em>Liahona</em>, julio de 1990, pág. 6</p>
<p>Pero si tenemos oídos que de verdad oyen, prestaremos atención a las palabras del Salvador, quien dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6).  La suya es la voz a la que debemos prestar atención a fin de no ceder a las tentaciones y permanecer firmes en la verdad.</p>
<p>Recordad que la interminable búsqueda del gozo en las emociones fuertes y en el vicio jamás calmará los anhelos insatisfechos del alma.  El vicio nunca conduce a la virtud; el odio jamás promueve el amor; la cobardía nunca engendra el valor; la duda nunca inspira la fe.</p>
<p>Hay personas a quienes les resulta difícil soportar las burlas y los comentarios ofensivos de los que ridiculizan la castidad, la honradez y la obediencia a los mandamientos de Dios.  Otras se mantienen firmes y encuentran fortaleza en las historias de los justos cuyos ejemplos se extienden con la misma validez a través de los siglos.  Cuando Noé recibió instrucciones de construir el arca, sus necios coterráneos echaron una mirada al cielo sin nubes y luego se burlaron y lo despreciaron hasta que comenzaron las lluvias.</p>
<p>Hace muchos siglos, los habitantes del continente americano pusieron en tela de juicio la realidad del Salvador y de su misión; así fue que discutieron y desobedecieron hasta que, cuando El fue crucificado, un fuego inextinguible consumió a Zarahemla, hubo terremotos, la ciudad de Moroníah quedó sepultada bajo tierra y las aguas se tragaron a la ciudad de Moroni.  El desprecio, la burla, la profanación y el pecado fueron consumidos por una sofocante tiniebla y un silencio aterrador.  De esta manera se cumplió la palabra de Dios.</p>
<p>¿Es necesario que aprendamos estas lecciones a un precio exorbitante?  Los tiempos cambian, pero la verdad permanece igual.  Cuando nos negamos a aprender de las experiencias del pasado, nos condenamos a repetirlas con todo el pesar, el sufrimiento y la angustia que traen aparejados.  ¿No podemos tener la sabiduría de obedecer a Aquel que conoce el fin desde el principio, nuestro Señor, el que creó para nosotros el plan de salvación?</p>
<p>Thomas S. Monson, “Ven Sígueme”, <em>Liahona</em>, noviembre de 1988, pág. 2</p>
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		<title>Thomas S. Monson habla sobre los maestros</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jul 2010 21:38:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Maestros]]></category>

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		<description><![CDATA[Los mormones son completamente partidarios de la educación tanto secular como religiosa.  Ellos animan a las personas a adquirir toda la educación que puedan, no solo en la infancia, sino durante toda la vida.  Ya sea que la educación sea formal o informal, el maestro tiene un rol valioso en la sociedad de la Iglesia.  [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.losmormones.org/" class="internal_link_tool_los mormones">Los mormones</a> son completamente partidarios de la educación tanto secular como religiosa.  Ellos animan a las personas a adquirir toda la educación que puedan, no solo en la infancia, sino durante toda la vida.  Ya sea que la educación sea formal o informal, el maestro tiene un rol valioso en la sociedad de la Iglesia.  A continuación, algunos pensamientos del presidente Thomas S. Monson sobre el maestro, y algunas memorias de los maestros que él ha conocido.</p>
<p>La Iglesia siempre ha tenido particular interés en la educación pública y exhorta a sus miembros a participar en cualquier actividad que tenga como fin mejorar la educación de nuestros niños y jóvenes.</p>
<p><span id="more-131"></span></p>
<p>No hay nadie más importante en la enseñanza pública que el maestro que tiene la oportunidad de amar, enseñar e inspirar a los niños y jóvenes, deseosos de aprender.  El presidente David O. McKay dijo: “El magisterio es la profesión más noble del mundo.  La estabilidad y la pureza del hogar, así como la seguridad y permanencia de una nación dependen de la educación apropiada de nuestros niños y jóvenes.  Los padres dan al niño la vida; el maestro lo capacita para vivirla bien” (David O. McKay, <em>Gospel Ideáis, </em>Salt Lake City: Improvement Era, 1953, pág. 436).  Confío en que reconozcamos su importancia y su misión vital, proveyéndoles las condiciones apropiadas para su labor, los mejores libros y sueldos que demuestren la gratitud y confianza que nos inspiran.</p>
<p>Todos recordamos con afecto a los maestros de nuestra niñez y juventud.  Siempre me pareció gracioso que mi maestra de música fuera la señorita Bemoles.  Tenía la habilidad de inculcar en sus alumnos el amor a la música y nos enseñó a reconocer los instrumentos por el sonido.  Recuerdo muy bien la influencia de Ruth Crow, nuestra maestra de higiene. Aunque eran los días de la depresión económica, ella se ocupó de que todos los alumnos del sexto grado tuviéramos una gráfica del cuidado dental; personalmente se ocupaba de que todos tuviéramos la atención odontológica apropiada, ya fuera de origen privado o público.  Cuando la señorita Burkhaus, que nos enseñaba geografía, nos mostraba los mapas del mundo y nos señalaba las capitales de las naciones, con los aspectos distintivos de cada país y sus rasgos idiomáticos y culturales, ni siquiera me imaginaba que algún día conocería yo esos lugares y esos pueblos.</p>
<p>Es vital la importancia de estos maestros, que elevan a nuestros niños, les agudizan el intelecto y los motivan a progresar.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Nuestros queridos niños son un regalo de Dios”, Liahona, enero de 1992, pág. 76.</p>
<p>El maestro no solamente modela las expectativas y ambiciones de sus discípulos, sino que influye en las actitudes de ellos hacia el futuro y hacia sí mismos.  Si el maestro los quiere y espera de sus alumnos lo mejor, la confianza que éstos tengan en sí mismos aumentará, sus aptitudes se desarrollarán y su futuro quedará asegurado.  Se podría decir en tributo a tal maestro: “Creó en el aula una atmósfera donde se entretejían mágicamente la amabilidad y la aceptación; donde se aseguraron el progreso y la enseñanza, la amplitud de la imaginación y el espíritu de los jóvenes”.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Una actitud agradecida,” Liahona, julio de 1992, pág. 64</p>
<p>De pequeño, tuve la experiencia de contar con la influencia de una maestra eficaz e inspirada que nos escuchaba y nos quería.  Se llamaba Lucy Gertsch.  En la clase de la Escuela Dominical, ella nos enseñaba acerca de la creación del mundo, de la caída de Adán y del sacrificio expiatorio de Jesús.  Traía a nuestro salón de clases como invitados de honor a Moisés, Josué, Pedro, Tomás, Pablo y, claro está, a Cristo; y, aunque no los veíamos, aprendimos a amarlos, a honrarlos y a emularlos.</p>
<p>Nunca fue su enseñanza tan dinámica ni su impacto tan perdurable como el de un domingo por la mañana en el que nos dijo con tristeza del fallecimiento de la madre de uno de nuestros compañeros.  Esa mañana habíamos echado de menos a Billy, pero ignorábamos la razón de su ausencia.</p>
<p>El tema de la lección era: “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35).  En medio de la lección, nuestra maestra cerró el manual y nos abrió los ojos, los oídos y el corazón a la gloria de Dios. Nos preguntó: “¿Cuánto dinero tenemos en nuestro fondo para actividades de la clase?”.</p>
<p>El tiempo de la Gran Depresión económica causó que respondiéramos con orgullo: “Cuatro dólares y setenta y cinco centavos”.</p>
<p>Entonces, dulcemente nos sugirió: “La familia de Billy se halla acongojada y en apuros económicos.  ¿Qué les parece la idea de ir esta mañana a visitarlos y llevarles el dinero de ese fondo?”</p>
<p>Siempre recordaré el grupito que recorrió las tres calles hasta la casa de Billy, que saludó a su compañero, al hermano de él, sus hermanas y su padre.  Se notaba la ausencia de la madre y atesoraré el recuerdo de las lágrimas que brillaron en los ojos de todos cuando el sobre blanco que contenía el valioso fondo de actividades pasó de la delicada mano de la maestra a la necesitada mano del desolado padre.</p>
<p>Entonces regresamos a la capilla con el corazón más liviano que nunca; nuestro gozo era más completo, nuestro entendimiento más profundo.  Una maestra inspirada por Dios había enseñado a los niños de su clase una lección eterna de verdad divina: “Más bienaventurado es dar que recibir”.</p>
<p>Podríamos haber parafraseado muy bien las palabras de los discípulos que iban camino a Emaús: “¿no ardía nuestro corazón en nosotros, mientras…[ella] nos abría las Escrituras?” (Lucas 24:32).</p>
<p>Lucy Gertsch conocía a cada uno de sus alumnos, e indefectiblemente llamaba a los que faltaban el domingo o que no asistían con regularidad; sabíamos que se preocupaba por nosotros.  Ninguno de nosotros la ha olvidado, ni a ella ni las lecciones que enseñó.</p>
<p>Muchos años después, cuando Lucy se encontraba cerca del fin de sus días, la fui a ver y recordamos esos días tan lejanos en los que ella había sido nuestra maestra.  Hablamos de todos los alumnos de su clase y de lo que cada uno de ellos hacía en ese entonces.  Su cariño y cuidado perduraron toda una vida.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/LI_2007_06_00786_002_000_00.pdf">Ejemplos de grandes maestros</a>”, Liahona, junio de 2007, págs.106-12.</p>
<p>Con frecuencia no se habla de la influencia tan profunda que una persona tiene en la vida de otras personas y en ocasiones es poco lo que se conoce de ella.  Tal fue el caso de la maestra de un grupo de jovencitas de doce años de la clase de Abejitas de la Mutual.  No tuvo hijos propios, aunque ése era su mayor anhelo y el de su esposo, si bien demostró su amor por medio de la gran devoción con que enseñó las verdades eternas y las lecciones de la vida a esas jovencitas. Sin embargo le sobrevino una enfermedad y falleció.  Tenía sólo 27 años.</p>
<p>Cada año, el día de los muertos, las alumnas iban a visitar la tumba de su querida maestra.  Al principio eran siete, después cuatro, luego dos, y finalmente sólo una continuaba las visitas anuales y colocaba allí un ramo de lirios como símbolo de su corazón agradecido.  Más tarde esta última alumna también llegó a ser maestra de jovencitas y no me maravilla el porqué de su éxito, ya que es la imagen de la maestra en quien se inspiró.  La vida de aquella maestra, las lecciones que enseñó, no están enterradas en la tumba, sino que viven en los caracteres que ayudó a esculpir y en las vidas que sin egoísmo enriqueció.  Nos recuerda a otro gran Maestro, el Señor, que en una ocasión escribió con el dedo un mensaje en la arena.  Los vientos borraron para siempre lo escrito, pero no la vida que Él vivió.</p>
<p>“Todo lo que sabemos acerca de aquellos a quienes hemos amado y perdido”, escribió Thorriton Wilder, “es que desearían que recordásemos intensamente la realidad de su existencia&#8230; El mayor tributo que podemos dar a los muertos no es el luto, sino la gratitud”.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/Apr2003Liahona002.pdf">Ha resucitado</a>”, Liahona, abril de 2003, págs. 2-7.</p>
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		<title>Thomas S. Monson habla sobre los estándares morales</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jul 2010 21:33:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Citas]]></category>
		<category><![CDATA[La moral]]></category>

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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson es el actual presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.  Los mormones, como son a menudo denominados, tienen la reputación de tener estándares morales estrictos para sus miembros, tanto hombres como mujeres. A continuación, algunos de los pensamientos del profeta sobre un tema que la mayoría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Thomas S. Monson es el actual presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.  <a href="http://www.losmormones.org/" class="internal_link_tool_los mormones">Los mormones</a>, como son a menudo denominados, tienen la reputación de tener estándares morales estrictos para sus miembros, tanto hombres como mujeres. A continuación, algunos de los pensamientos del profeta sobre un tema que la mayoría de personas considera poco importante o una restricción de libertad en el actual mundo moralmente liberal.</p>
<p>Antes de tomar cualquier decisión, háganse estas preguntas: ¿Cómo me afectará?, ¿cómo me beneficiará?, y vean que su código personal de conducta no recalque tanto el “¿qué pensarán los demás?”, sino, más bien, el “¿qué pensaré yo de mí misma?”. Déjense influenciar por la voz apacible y delicada del Espíritu; tengan presente que hace algunos años, un hombre con la debida autoridad puso las manos sobre la cabeza de ustedes en el momento de la confirmación y dijo: “Recibe el Espíritu Santo”. Abran el corazón, abran el alma misma, a los susurros de esa voz que testifica de la verdad. Como prometió el profeta Isaías: “…tus oídos oirán… palabra que diga: Este es el camino, andad por él” (Isaías 30:21).</p>
<p><span id="more-129"></span>El tenor de estos tiempos es la permisividad. A nuestro alrededor vemos los ídolos del cine, los héroes del mundo de los deportes —aquellos a quienes los jóvenes quieren imitar— haciendo caso omiso de las leyes de Dios y justificando procederes pecaminosos, argumentando que no tienen mayores efectos negativos. ¡No lo crean! Un día tendremos que rendir cuentas y poner nuestros actos en los platillos de la balanza. Toda Cenicienta tiene su medianoche, momento al que conocemos como el día del juicio final, el gran examen de nuestra vida. ¿Están preparadas? ¿Están satisfechas con su propia actuación?</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/5-2005-Liahona002/May2005Liahona002.pdf">Sean un ejemplo</a>”, Liahona, mayo de 2005, pág. 112</p>
<p>Me referiré ahora al valor que necesitarán para ser castas y virtuosas.  Ustedes viven en un mundo en el que gran parte de los valores morales se han dejado de lado, donde el pecado se exhibe de modo descarado y donde las asedian tentaciones para desviarlas del sendero estrecho y angosto.  Hay muchas voces que les dicen que son demasiado ingenuas o que tienen un problema si todavía creen que existe el comportamiento inmoral.</p>
<p>Isaías declaró: “Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo, que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz”.</p>
<p>Se requiere gran valor para permanecer castas y virtuosas en medio de las ideas que se aceptan en estos tiempos.</p>
<p>Según la perspectiva del mundo actual, hay muy pocos que piensan que un joven y una joven se mantendrán moralmente limpios y puros antes del matrimonio.  ¿Hace eso que el comportamiento inmoral sea aceptable?  ¡De ninguna manera!</p>
<p>¡Los mandamientos de nuestro Padre Celestial no están sujetos a la negociación!</p>
<p>Es poderosa la cita del comentarista de noticias Ted Koppel, que por muchos años fue el presentador del programa <em>Nightline, </em>de la cadena televisiva ABC.  Dijo:</p>
<p>“Nos hemos convencido de que los eslogans nos salvarán.  ‘Inyéctate si tienes que hacerlo, pero usa una aguja limpia’, o ‘Disfruta del sexo cuando quieras y con quien quieras, pero protégete…’</p>
<p>“¡No! ¡La respuesta es no!  No porque no esté de moda o no sea sensato, ni porque podrías terminar en la cárcel o morir en la sala de enfermos de SIDA, sino ¡porque está mal!</p>
<p>“Lo que Moisés trajo del monte Sinaí no fueron las Diez Sugerencias, son mandamientos; ¡son, no eran!”.</p>
<p>Mis dulces jóvenes hermanas, conserven una perspectiva eterna.  Estén alerta a cualquier cosa que pudiera robarles las bendiciones de la eternidad.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/LI_2009_05___04285_002_000.pdf">Tengan valor</a>”, Liahona, mayo de 2009, págs. 123-27</p>
<p>Debido al carácter tan sagrado de la intimidad sexual, el Señor requiere el autocontrol y la pureza antes del matrimonio, al igual que la plena fidelidad después de casados.  Durante el noviazgo, tratad con respeto a vuestra pareja y esperad de ellas ese mismo respeto.  El dolor sigue a la transgresión.  Hombres, no hagáis llorar a las mujeres, porque Dios os hará responsables de ello.</p>
<p>En la antigüedad encontramos un ejemplo que ilustra este principio.  Darío, por medio de ritos apropiados, había sido reconocido como rey legítimo de Egipto.  Su rival, Alejandro, había sido declarado hijo legítimo de Amón, por lo que él también era faraón.  Alejandro encontró a Darío, derrotado y al borde de la muerte.  Le impuso las manos sobre la cabeza y le ordenó que se levantara y reanudara su majestuoso poder.  Y concluyó: “Te juro, Darío, por todos los dioses, que hago estas cosas con lealtad y sin fingimiento”, a lo que Darío contestó con gentil reproche: “Alejandro, mi muchacho,&#8230; ¿crees que puedes tocar el cielo con las manos?”</p>
<p>Hermanos, ¿estamos preparados para tocar el cielo cuando cumplimos con nuestros llamamientos del sacerdocio?</p>
<p>Thomas S. Monson, “Para tocar el cielo”, Liahona, enero de 1991, pág. 51</p>
<p>El libertinaje, la inmoralidad, la pornografía y el poder adverso que ejercen las malas compañías hacen que muchas personas se lancen al mar del pecado y perezcan en los arrecifes de las oportunidades truncadas, las bendiciones perdidas y los sueños destrozados.</p>
<p>Llenas de preocupación os preguntáis: ¿Existe algún camino seguro?  ¿Puede alguien guiarme?  ¿Existe alguna manera de escapar a la amenazante destrucción?  La respuesta es un rotundo ¡SI!  Os aconsejo que os guiéis por el faro del Señor.  No hay niebla que sea lo suficientemente espesa, ni noche tan obscura, ni tempestad tan fuerte, ni marinero tan perdido, para que ese faro no sirva de rescate.  Su luz guía en las tormentas de la vida y nos lleva a la seguridad; nos lleva hacia el hogar.</p>
<p>El faro del Señor envía señales fáciles de reconocer que nunca fallan.  En esta ocasión os traigo un resumen de esas señales.  Estas palabras de advertencia, estas normas de seguridad, están impresas en un folleto que pronto habrá de publicarse y que lleva como título <em>La</em> <em>fortaleza de la juventud. </em></p>
<p>Quisiera leeros parte de la introducción del folleto, preparada por la Primera Presidencia de la Iglesia:</p>
<p>“Nuestros amados jóvenes y señoritas:</p>
<p>“Deseamos haceros saber que os amamos y que tenemos plena confianza en vosotros&#8230;</p>
<p>“Deseamos para vosotros todo lo bueno y recto del mundo.  No sois tan sólo jóvenes y señoritas comunes y corrientes, sino espíritus escogidos que habéis sido reservados para nacer en esta época en que las tentaciones, las responsabilidades y las oportunidades están en su ápice.  Estáis en una etapa crítica de vuestra vida, en la que no sólo debéis vivir rectamente, sino que también debéis ser un ejemplo para vuestros compañeros&#8230;</p>
<p>“Dios os ama&#8230;  Su deseo&#8230; es que regreséis a su lado puros y sin mancha, habiendo probado que sois dignos de heredar una eternidad de gozo en su presencia&#8230;</p>
<p>“Os aconsejamos que escojáis vivir una vida moralmente limpia&#8230;</p>
<p>“No se puede hacer el mal y sentirse bien.  ¡Es imposible!  Muchos años de felicidad se pueden perder por la tonta gratificación de un deseo momentáneo de placer&#8230;</p>
<p>“Podréis evitar la carga de culpa y pecado y todo el dolor asociado con ellos&#8230; si guardáis las normas que contienen las Escrituras y que se recalcan en este folleto&#8230;</p>
<p>“Rogamos que vosotros – la generación joven – mantengáis vuestros cuerpos y vuestras mentes limpios, libres de la contaminación del mundo, que seáis instrumentos aptos y puros para cumplir triunfalmente con las responsabilidades del reino de Dios en preparación para la segunda venida de nuestro Salvador” <em>(La fortaleza de la juventud, </em>1990, pág. 1.)</p>
<p>Thomas S. Monson, “El faro del Señor”, Liahona, enero de 1991, pág. 109</p>
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		<title>Thomas S. Monson habla sobre la actitud</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 18:50:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson es el profeta mormón de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son conocidos como los mormones.  Él es conocido por su alegre actitud hacia la vida, y, en estas citas, podremos aprender sus pensamientos acerca de cómo obtener y mantener una actitud mental positiva, incluso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Thomas S. Monson es el profeta <a href="http://www.bookofmormonresearch.org/spanish" class="internal_link_tool_mormón">mormón</a> de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son conocidos como <a href="http://www.laiglesiamormona.com/" class="internal_link_tool_los mormones">los mormones</a>.  Él es conocido por su alegre actitud hacia la vida, y, en estas citas, podremos aprender sus pensamientos acerca de cómo obtener y mantener una actitud mental positiva, incluso en los momentos difíciles.</p>
<p>A veces, las ciudades y las naciones llevan sus etiquetas de identidad.  Este era el caso de una fría y vieja ciudad del este de Canadá, a la cual los misioneros llamaban &#8220;La Ciudad de Piedra&#8221;.  En los seis años anteriores sólo había habido un converso a la Iglesia en Kingston, aunque durante todo ese período los misioneros asignados habían estado trabajando constantemente; nadie se bautizaba allí; cualquier misionero atestiguaría esto.  Para ellos, el tiempo que pasaban en Kingston era como si lo pasaran en prisión.  Cualquiera que fuera el lugar adonde lo transfirieran, el saber que saldría de allí hacía que los pensamientos se elevaran al máximo.</p>
<p><span id="more-112"></span></p>
<p>Mientras oraba y meditaba sobre este lamentable dilema, como lo requería mi responsabilidad de presidente de la misión, mi esposa me llamó la atención sobre un pasaje de un libro escrito por Deta Petersen Neeley, Historia de Brigham Young, relato para niños y me leyó lo siguiente: &#8220;Brigham Young entró en Kingston, Canadá, en un frío y nevado día.  Predicó en la ciudad treinta días y bautizó a cuarenta y cinco almas. &#8220;Ahí estaba la respuesta.  Si el misionero Brigham Young había podido lograr ese éxito, también podían hacerlo los misioneros actuales.</p>
<p>Sin dar explicaciones, retiré a los misioneros de Kingston, sólo para romper el cielo de frustración; luego, hice circular esta noticia: &#8220;Pronto abriremos a la obra misional una nueva ciudad, la misma en la que predicó Brigham Young, bautizando a cuarenta y cinco personas en treinta días&#8221;.  Los misioneros empezaron a especular en cuanto al lugar.  En sus cartas semanales pedían ser asignados a ese paraíso terrenal.  Así pasó el tiempo; entonces, fueron seleccionados cuatro misioneros, dos nuevos y dos con experiencia – para aquella aventura proselitista.   Los miembros de la pequeña rama prometieron su apoyo; los misioneros prometieron su vida; y el Señor honró ambas promesas.</p>
<p>En sólo tres meses, Kingston se convirtió en la ciudad más productiva de la Misión de Canadá.  Los edificios de piedra gris todavía estaban allí, la apariencia de la ciudad no había cambiado, la población seguía siendo la misma; lo que había cambiado era la actitud.  Y la etiqueta de la duda había dado paso a la de la fe. (Thomas S. Monson, “Etiquetas”,  Conferencia General de octubre de 1983).</p>
<p>Esta es una magnífica época para vivir en la tierra; tenemos oportunidades ilimitadas.  Aunque hay algunas cosas malas en nuestro mundo de hoy, hay mucho de bueno, como maestros que enseñan, ministros religiosos que ministran, matrimonios que triunfan, padres que se sacrifican y amigos que ayudan.</p>
<p>Si rehusamos vivir en el ámbito de los pensamientos negativos y cultivamos en el corazón una actitud de agradecimiento, nos elevaremos y podremos elevar a los demás.  Si la ingratitud se cuenta entre los pecados serios, entonces la gratitud se puede mencionar entre las más nobles virtudes.</p>
<p>Thomas S. Monson, “Una actitud agradecida”, Liahona, julio de 1992, pág. 64</p>
<p>Desde que nos reunimos la última vez, hace seis meses en la conferencia general, ha habido señales constantes de que las circunstancias mundiales no son necesariamente lo que quisiéramos.  La economía global, que hace seis meses parecía estar declinando, parece haberse ido a pique, y durante muchas semanas el panorama económico ha sido un tanto sombrío; además, las bases morales de la sociedad siguen decayendo, mientras que los que tratan de proteger ese fundamento a menudo son ridiculizados y a veces perseguidos.  Y las guerras, los desastres naturales y las desgracias personales siguen ocurriendo.</p>
<p>Sería fácil desanimarnos y perder la fe en cuanto al futuro —o incluso tener temor de lo que pueda venir— si sólo nos concentráramos en lo que está mal en el mundo y en nuestra vida. Sin embargo, hoy quisiera que nuestros pensamientos y nuestras actitudes dejen de lado los problemas que nos rodean y se concentren en las bendiciones que tenemos como miembros de la Iglesia. El apóstol Pablo declaró: “…no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-1038-28,00.html#notes">1</a></sup>.</p>
<p>Ninguno de nosotros pasa por esta vida sin problemas ni desafíos, y a veces tragedias e infortunios. Después de todo, en gran parte estamos aquí para aprender y progresar como resultado de esos acontecimientos. Sabemos que habrá ocasiones en las que sufriremos, lloraremos y estaremos tristes; no obstante, se nos ha dicho: “Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo”<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-1038-28,00.html#notes">2</a></sup>.</p>
<p>¿Cómo podemos tener gozo en la vida a pesar de todo lo que enfrentemos? Cito otra vez de las Escrituras: “Sed de buen ánimo, pues, y no temáis, porque yo, el Señor, estoy con vosotros y os ampararé”<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-1038-28,00.html#notes">3</a></sup>.</p>
<p>La historia de la Iglesia en ésta, la dispensación del cumplimiento de los tiempos, está repleta de experiencias de los que han luchado pero que han permanecido firmes y con buen ánimo al hacer del evangelio de Jesucristo el punto central de su vida. Esa actitud es lo que nos ayudará a superar lo que se interponga en nuestro camino. No eliminará nuestros problemas, pero nos permitirá enfrentar los desafíos, con confianza, y salir victoriosos.  (Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/LI_2009_05___04285_002_000.pdf">Sed de buen ánimo</a>”, Liahona, mayo de 2009, págs. 89-92)</p>
<p>Posted in <a title="View all posts in Quotes by Thomas Monson" href="http://thomasmonson.com/category/quotes-by-thomas-monson">Quotes by Thomas Monson</a></p>
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		<title>El Presidente Monson enseña a través de citas</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 18:23:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Presidente Monson]]></category>
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		<description><![CDATA[Thomas S. Monson, el presidente de la Iglesia Mormona, es considerado como uno de los mejores líderes de la iglesia en la historia.  Puede recitar cientos de poemas de memoria y ameniza sus discursos con un poco de literatura clásica a fin de transmitir enseñanzas morales.  A continuación, algunos de los libros que comparte para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Thomas S. Monson, el presidente de <a class="internal_link_tool_la iglesia mormona" href="http://www.losmormones.org/">la Iglesia Mormona</a>, es considerado como uno de los mejores líderes de la iglesia en la historia.  Puede recitar cientos de poemas de memoria y ameniza sus discursos con un poco de literatura clásica a fin de transmitir enseñanzas morales.  A continuación, algunos de los libros que comparte para ayudar a los oyentes a aprender a vivir su religión.  También, pueden servir como guía para nuestra propia lectura.</p>
<p><strong>Nuestra ciudad, de Thornton Wilder</strong></p>
<p>Tal vez algunos de ustedes estén familiarizados con la novela clásica de Thornton Wilder, titulada <em>Nuestra ciudad</em>.  Si es así, recordarán la ciudad de Grover’s Corners, donde el relato se lleva a cabo.  En la obra, Emily Webb muere al dar a luz, y nos enteramos de la angustiosa soledad de su joven esposo, George, quien se quedó con su hijito de cuatro años.  Emily no desea descansar en paz; desea volver a sentir las alegrías de su vida, por lo que se le concede el privilegio de volver a la tierra y revivir su décimo segundo cumpleaños.  Al principio es emocionante ser joven de nuevo, pero muy pronto se esfuma esa alegría.  El día ya no es divertido, ahora que Emily sabe lo que le aguarda en el futuro.  Es un dolor insoportable al darse cuenta de que había estado totalmente ajena al significado y a la maravilla de la vida mientras vivía.  Antes de volver a su última morada, Emily se lamenta: “¿Son conscientes los seres humanos de la vida mientras aún la viven, en todos y cada uno de los minutos?”.</p>
<p>El que nos demos cuenta de lo que es más importante en la vida va de la mano con la gratitud que sentimos por nuestras bendiciones. (<a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-970-26,00.html">Encontrar gozo en el trayecto</a>)</p>
<p><strong><span id="more-100"></span></strong></p>
<p><strong>La vida del rey Enrique VIII</strong></p>
<p>En la obra <em>La vida del rey Enrique VIII</em>, Shakespeare enseñó esta verdad por conducto del Cardenal Wolsey, un hombre que disfrutaba de gran prestigio y orgullo por motivo de su amistad con el rey.  Al terminar esa amistad, al cardenal Wolsey se le despojó de su autoridad, lo que resultó en una pérdida de prominencia y prestigio.  Él fue uno que lo había ganado todo para después perderlo todo.  En el pesar de su corazón, él le dijo una auténtica verdad a su criado Cromwell:</p>
<p><em>¡Oh Cromwell, Cromwell!</em><br />
<em>De haber servido a mi Dios con sólo</em><br />
<em>la mitad de celo </em><br />
<em>que he puesto en servir a mi rey, </em><br />
<em>no me hubiera entregado éste, a mi vejez,</em><br />
<em>desnudo, al furor de mis enemigos<sup><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-777-22,00.html#notes">4</a></sup>.</em></p>
<p><a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-777-22,00.html">Un real sacerdocio</a></p>
<p><strong>Camelot</strong></p>
<p>Muchas de ustedes conocerán la obra <em>Camelot</em>.  Quisiera compartir con ustedes uno de mis pasajes predilectos de esa producción.  Al escalar las dificultades entre el rey Arturo, Sir Lancelot y la reina Ginebra, el rey advierte: “No debemos permitir que nuestras pasiones destruyan nuestros sueños”.  Esta misma súplica quisiera dejar con ustedes hoy: No permitan que sus pasiones destruyan sus sueños.  Rechacen las tentaciones. (<a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-521-38,00.html">Sean un ejemplo</a>)</p>
<p><strong>Alicia en el país de las maravillas</strong></p>
<p>Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, nuestra meta es alcanzar la gloria celestial.</p>
<p>No seamos indecisos como Alicia, en la obra clásica de Lewis Carroll, <em>Alicia en el país de las maravillas</em>.  Tal vez recuerden que ella llegó a una encrucijada con dos caminos que la llevaban adelante, pero en direcciones opuestas. A hí se enfrenta al gato de Cheshire, al que pregunta: “¿Qué camino debo seguir?”.</p>
<p>El gato le responde: “Eso depende de a dónde quieras ir.  Si no sabes a dónde quieres ir, no tiene importancia cuál de los caminos tomes”.</p>
<p>A diferencia de Alicia, todos sabemos a dónde queremos ir; y sí <em>es</em> importante en qué dirección vayamos, pues el sendero que tomemos en esta vida, seguramente nos llevará al que sigamos en la vida venidera.</p>
<p>Cada uno de nosotros debe recordar que es un hijo o una hija de Dios, investido de fe, dotado de valor y guiado por la oración.  Nuestro destino eterno está delante de nosotros.  El apóstol Pablo nos habla actualmente igual que habló a Timoteo hace ya muchos años: “No descuides el don que hay en ti…”. “Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado…”. (<a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-481-21,00.html">Escogeos hoy</a>)</p>
<p>A veces permitimos que los pensamientos del mañana ocupen mucho del presente.  El soñar en el pasado y añorar el futuro quizás brinde consuelo, pero no tomará el lugar de vivir en el presente.  Hoy es el día de nuestra oportunidad, y debemos aprovecharla.</p>
<p>El profesor Harold Hill, en la obra <em>The Music Man</em>, de Meredith Wilson, hizo la advertencia: “Si amontonas suficientes mañanas, descubrirás que has coleccionado muchos ayeres vacíos”.</p>
<p>No habrá mañanas que recordar si no hacemos algo hoy, y a fin de vivir hoy más plenamente, debemos hacer lo que es de mayor importancia.  No dejemos para después las cosas que son más importantes. (<a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-355-6,00.html">En busca de tesoros</a>)</p>
<p><strong>Grandes esperanzas</strong></p>
<p>Hace mucho, el renombrado escritor Charles Dickens escribió acerca de las oportunidades que nos aguardan en el futuro.  En el libro clásico titulado <em>Grandes esperanzas,</em> Dickens describió a un niño llamado Philip Pirrip, más comúnmente conocido como “Pip”.  Pip nació en circunstancias poco comunes: era huérfano y deseaba de todo corazón llegar a ser erudito y caballero.  No obstante, todas sus ambiciones y esperanzas parecían estar destinadas al fracaso.  Jóvenes, ¿no se sienten así a veces?  ¿Pensamos los que somos mayores de esa misma manera?</p>
<p>Entonces un día, un abogado londinense llamado Jaggers se acercó al pequeño Pip y le dijo que un bienhechor desconocido le había heredado una fortuna.  El abogado pasó su brazo alrededor del hombro de Pip y le dijo: “Hijo, tienes grandes esperanzas”.</p>
<p>Esta noche, al verlos a ustedes, jovencitos, y al darme cuenta de quiénes son y de lo que pueden llegar a ser, declaro: “Ustedes tienen grandes esperanzas”, no como resultado de un bienhechor desconocido, sino como resultado de un bienhechor conocido, sí, nuestro Padre Celestial, y se esperan grandes cosas de ustedes.</p>
<p>La jornada de la vida no se viaja por una autopista libre de obstáculos, dificultades y trampas; por el contrario, es un sendero marcado por bifurcaciones y curvas.  Constantemente tenemos que tomar decisiones y, a fin de tomarlas con prudencia, se necesita valor, el valor para decir “No” y el valor para decir “Sí”, ya que las decisiones determinan el destino. (<a href="http://www.lds.org/conference/talk/display/0,5232,89-3-442-21,00.html">El llamado al valor</a>)</p>
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		<title>Citas de Thomas Monson sobre el valor</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 18:12:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Valor para evitar el pecado </strong></p>
<p>Mis jóvenes amigos, sean fuertes.  Estamos rodeados de las filosofías de los hombres.  Hoy día, la cara del pecado muchas veces lleva la máscara de la tolerancia.  No sean engañados; detrás de esa fachada está la congoja, la desdicha y el dolor.  Ustedes saben lo que es bueno y lo que es malo, y ningún disfraz, no importa cuán atractivo sea, puede cambiar ese hecho. El carácter de la transgresión sigue siendo el mismo.  Si los que supuestamente son sus amigos los instan a hacer algo que ustedes saben que es malo, sean <em>ustedes </em>los que defiendan lo correcto, aunque tengan que estar solos.  Tengan el valor moral para ser una luz para los demás.  No hay amigo más valioso que su propia conciencia tranquila, su propia pureza moral, y ¡qué glorioso sentimiento es saber que están en el lugar señalado, limpios, y con la confianza de que son dignos de estar allí!</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/LI_2008_05___02285_002_000.pdf">Ejemplos de rectitud</a>”, <em>Liahona, mayo de </em>2008, págs. 65-68</p>
<p><strong>José Smith</strong></p>
<p>Ninguna descripción de modelos que debemos seguir estaría completa si no se incluyera a <a href="http://es.mormonwiki.com/Jos%C3%A9_Smith">José Smith</a>, el primer profeta de esta dispensación.  Cuando sólo tenía catorce años de edad, este valiente jovencito se internó en una arboleda, a la que más tarde se le llamaría sagrada, y recibió una respuesta a su sincera oración.</p>
<p>José fue objeto de implacable persecución al dar a conocer a otras personas el relato de la gloriosa visión que había recibido en esa arboleda.  No obstante, a pesar de que se le ridiculizó y menospreció, permaneció firme.  Él dijo: “&#8230;había visto una visión; yo lo sabía, y sabía que Dios lo sabía; y no podía negarlo, ni osaría hacerlo”.</p>
<p><span id="more-94"></span></p>
<p>Paso por paso, haciendo frente a la oposición casi constantemente, y teniendo siempre la guía de la mano del Señor, José organizó <a href="http://es.mormonwiki.com/La_Iglesia_de_Jesucristo_de_los_Santos_de_los_Ultimos_Dias">La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días</a>.  En todo lo que hizo demostró su valor.</p>
<p>Hacia el fin de su vida, cuando él y su hermano Hyrum eran llevados a la cárcel de Cartago, con valor enfrentó lo que indudablemente sabía que le esperaba, y selló su testimonio con su sangre.</p>
<p>Al hacer frente a las pruebas de la vida, ruego que siempre emulemos el valor que demostró el profeta José Smith.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/Nov2002Liahona002.pdf">Modelos que debemos seguir</a> ”, <em>Liahona, </em>noviembre de 2002, pág. 60</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Valor para hacer frente a la multitud que se burla</strong></p>
<p>Todos se sintieron fortalecidos por las palabras de Moisés: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo… porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará”.  Él no los dejó ni nos dejará a nosotros; no los desamparó ni nos desamparará a nosotros.</p>
<p>Esta dulce seguridad es la que puede guiarnos, a ustedes y a mí, en nuestra época, en nuestros días, en nuestras vidas.  Sin duda, sentiremos temor, soportaremos burlas y experimentaremos oposición.  Tengamos el valor de desafiar la opinión popular, el valor de defender lo que sea justo.  El tener valor y no transigir es lo que trae la aprobación de</p>
<p>Dios. El valor llega a ser una virtud real y atractiva cuando no sólo se considera como el estar dispuesto a morir con hombría, sino también como una determinación de vivir con decencia.  Un cobarde moral es el que tiene miedo de hacer lo que sabe que es correcto porque otros puedan estar en su contra o burlarse de él.  Recuerden que todos los hombres tienen sus temores, pero los que enfrentan sus temores con dignidad también son valientes.</p>
<p>Thomas S. Monson, “<a href="http://www.lds.org/churchmagazines/5-2004-Liahona002/May2004Liahona002.pdf">El llamado al valor</a>”, <em>Liahona</em>, mayo de 2004, pág. 54</p>
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		<title>¿Qué es un Profeta?</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2009 21:50:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delmy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Empezando con la primera conversación de Adán con Dios, la gente que ha vivido aquí en la tierra se ha beneficiado por tener profetas. Los profetas son poseedores del sacerdocio que están autorizados a hablar por Dios. Mucha gente se siente familiarizada con los profetas del Antiguo Testamento como Moisés o Noé. Los profetas son [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Empezando con la primera conversación de Adán con Dios, la gente que ha vivido aquí en la tierra se ha beneficiado por tener profetas. Los profetas son poseedores del sacerdocio que están autorizados a hablar por Dios. Mucha gente se siente familiarizada con los profetas del Antiguo Testamento como Moisés o Noé.</p>
<p>Los profetas son necesarios para que nosotros aprendamos los mandamientos y entendamos las enseñanzas de Dios. Adán recibía enseñanzas de Dios, pero él no fue el último profeta. Dios continuó enviando profetas para acrecentar nuestro entendimiento de los principios del evangelio y enseñarnos a enfrentar situaciones específicas en nuestro propio tiempo. Algunas enseñanzas de los profetas tenían el propósito de permanecer vigentes y ser seguidas y enseñadas por siempre; otras, como el mandamiento de construir un arca, solamente eran  para una situación o tiempo específico. </p>
<p><span id="more-48"></span></p>
<p>Los profetas ayudaron a preparar a la gente del mundo para el nacimiento del Salvador, Jesucristo. Se les dio profecías que les ayudaría a reconocerlo cuando viniese, y se les enseñaró el evangelio a un nivel que les permitiría estar preparados para Su venida. Cuando Jesucristo empezó su ministerio mortal, también se convirtió en un profeta, el profeta más grande de todos los tiempos. Como el Unigénito hijo de Dios, El tuvo una relación más cercana a Dios que ningún otro profeta.</p>
<p>Después de Su muerte, los apóstoles que Jesús había escogido llevaban a cabo la obra y recibían profecía para la Iglesia. Sin embargo, cuando murieron, la profecía también terminó en la tierra. Nadie estaba autorizado a recibir profecía a favor de toda la Iglesia, un tiempo que se conoce como la <a href="http://es.mormonwiki.com/Gran_Apostas%C3%ADa">Gran Apostasía</a>.</p>
<p>Esta apostasía terminó cuando José Smith fue escogido para ser el primer profeta de los últimos días. Estos son los últimos días antes del regreso del Salvador, y así como se llamó profetas para prepararnos para la primera venida de Cristo, ellos están otra vez en la tierra para prepararnos para la segunda venida. Dios ha prometido que con esta restauración, el mundo nunca más volverá a quedarse sin un profeta.</p>
<p>En la actualidad <a href="http://www.losmormones.org/" class="internal_link_tool">los mormones</a> son guiados por un profeta. Un sistema ordenado que hace que Dios esté a cargo totalmente asegurándonos que nunca estemos sin un profeta, y asegurando que los profetas no serán escogidos mediante negociaciones o votos. La Iglesia es guiada por el profeta, dos consejeros y un quórum de doce apóstoles. Ellos están en el orden de fecha cuando fueron escogidos para ser un apóstol. A la muerte del profeta, la Primera Presidencia (el profeta y sus consejeros) se disuelve. Cada persona retorna a su lugar en el quórum y el más antiguo se convierte entonces en el nuevo profeta y escoge nuevos consejeros. Esto deja a Dios en total control, ya que El controla el tiempo de vida de una persona.  </p>
<p>Siguiendo este patrón, Thomas S. Monson es el profeta actual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días, llamada con frecuencia como <a href="http://religionmormona.com/" class="internal_link_tool">mormones</a>. En esta función, el es la única persona que puede recibir revelación para toda la Iglesia.</p>
<p>Cada persona puede recibir revelación para sí mismo y para aquello en lo que él sea responsable. Por ejemplo, un padre puede recibir revelación para sus hijos, y un maestro de la escuela dominical puede recibir revelación referente a cómo enseñar la clase. Un obispo (un pastor laico mormón) puede recibir revelación sobre cómo guiar a su congregación. Solamente un profeta, sin embargo, puede recibir revelación para toda la Iglesia.</p>
<p>A <a href="http://www.losmormones.org/" class="internal_link_tool_los mormones">los mormones</a> se les enseña que cuando ellos están buscando saber lo que Dios quiere que sepan, entonces deben buscar lo que el profeta más reciente haya hablado del tema. De otra manera podrían encontrarse construyendo un arca cuando no va a llover. Aunque la doctrina no cambia, la práctica sí, como en el caso del arca. La doctrina es seguir las advertencias que Dios envía. La práctica era construir un arca. Hoy, continuamos siguiendo las advertencias de Dios, pero no construimos arcas porque es un tiempo diferente y nuestras necesidades son diferentes. Así, mientras que los profetas a través de la historia, tanto en los tiempos antiguos como en los actuales, han enseñado muchas cosas, es la enseñanza del profeta más reciente la que seguimos. </p>
<p>Muchos cristianos de hoy honran y siguen a los profetas del Antiguo Testamento, y al Salvador y a Sus apóstoles. Sin embargo, encuentran inaceptable tener un profeta que esté vivo, aun cuando la gente del Antiguo y del Nuevo Testamento esperaba escuchar a sus profetas mientras ellos estaban vivos. Actualmente, a la gente le gustan sus profetas que han muerto y han sido enterrados hace muchos siglos.</p>
<p>Theodore Tuttle dijo, “Es cosa fácil creer en los profetas muertos. Mucha gente lo hace. Por alguna razón misteriosa existe un aura de credibilidad en ellos. Más no es así con el profeta que vive entre nosotros, el que debe enfrentar los desafíos cotidianos. Pero es una gran cosa creer en los profetas vivientes. Nuestra salvación está supeditada a nuestra creencia en un profeta viviente y en sujetarnos a su palabra. Solamente Él tiene el derecho a revelación para toda la Iglesia. Sus palabras, por sobre aquellas de cualquier otro hombre, deberían ser consideradas y estimadas por la Iglesia así como por el mundo. Algún día se entenderá esta verdad.” (A. Theodore Tuttle, “¿Qué Es un Profeta Viviente?,” Ensign-revista en inglés, julio 1973, 18)</p>
<p>Jesucristo habló sobre este mismo problema. El dijo, “No existe un profeta sin honor, excepto en su propio país y entre los suyos y en su propia casa.”(Marcos 6:4). En otras palabras, nos sentimos más seguros con profetas impersonales y distantes. Pero como lo entendió Jesús mejor que la mayoría, un profeta es un profeta así sea tu vecino. El único requisito es que él sea personalmente escogido por Dios, y no por el hombre.</p>
<p>Thomas S. Monson es el profeta actual. Aunque él no tenga una larga barba, una bata blanca, o un séquito, él es tan profeta como lo fue Moisés o Noé porque, al igual que estos profetas del Antiguo Testamento, el fue escogido por Dios.</p>
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		<title>Ahora es el momento</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Feb 2008 17:47:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fabiola</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal">“¡Cuán frágil es la vida y cuán inevitable es la muerte! No sabemos cuándo se nos pedirá que dejemos esta existencia mortal, de manera que pregunto: &#8220;¿Qué estamos haciendo con el presente? Si vivimos sólo para el mañana, hoy tendremos muchos ayeres vacíos. ¿Hemos dicho alguna vez: &#8220;He estado pensando en cambiar el rumbo de mi vida; voy a empezar desde mañana&#8221;? Con esa forma de pensar, el mañana es para siempre. Esos mañanas muy pocas veces llegan a menos que hagamos algo al respecto.” (“Ahora es el Momento” <em>Liahona</em>, Enero 2002, p. 68)</p>
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		<title>La visión</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Feb 2008 20:28:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fabiola</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“La visión sin esfuerzo es soñar despiertos, el esfuerzo sin visión es trabajo arduo; pero la visión, unida al esfuerzo, obtendrá el premio.” (“Se buscan consumadores”, Liahona, Jul 1972, 68) &#160; &#160;]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal">“La visión sin esfuerzo es soñar despiertos, el esfuerzo sin visión es trabajo arduo; pero la visión, unida al esfuerzo, obtendrá el premio.”</p>
<p class="MsoNormal">(“Se buscan consumadores”, <em>Liahona</em>, Jul 1972, 68)</p>
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